Dos osos de anteojos fueron registrados recientemente en los bosques del centro poblado de Buena Gana, ubicado en el distrito de Anchihuay, provincia de La Mar, en la selva de la región Ayacucho.
El avistamiento, ocurrido en julio de 2026, no solo confirma la presencia activa del
oso de anteojos en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), sino que a la vez refleja un fenómeno cada vez más frecuente: su desplazamiento hacia zonas cercanas a comunidades humanas.
William Ayala Hinostroza, gerente de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente del Gobierno Regional de Ayacucho, explicó que estos hechos están directamente relacionados con la intervención del hombre en los ecosistemas.

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Este tipo de avistamientos responde principalmente a la invasión de su hábitat natural. La expansión de la frontera agrícola, la deforestación y la ocupación de zonas boscosas están obligando a los osos a desplazarse y buscar nuevos espacios”, señaló.
Ayala también destacó que la provincia de La Mar concentra una de las principales poblaciones de osos de anteojos en la región. “En distritos como Chungui se estima una población de entre 200 y 250 individuos. Otros reportes indican alrededor de 150 osos en Chungui y 120 en Anco, lo que evidencia la importancia de esta zona para la conservación de la especie en peligro de extinción”, precisó.
El funcionario indicó que el hábitat de esta especie, también conocido como ucumari, se extiende principalmente en bosques montanos y de neblina, presentes en los distritos de Chungui, Anco, Anchihuay y Oronccoy, así como en algunas zonas altas de la provincia de Huanta.
“Estas áreas son fundamentales para su supervivencia. Sin embargo, la fragmentación del hábitat está generando que los animales se desplacen y aparezcan en lugares donde antes no se les veía con frecuencia”, agregó.
El oso de anteojos, considerado una especie vulnerable y protegida en el Perú, enfrenta múltiples amenazas en Ayacucho. Entre ellas, la deforestación, la expansión agrícola, la caza y los conflictos con pobladores.
“Estamos ante una situación preocupante. La presencia de estos animales cerca de comunidades no solo evidencia el deterioro de su entorno, sino que también incrementa el riesgo de conflictos”, advirtió Ayala.
De igual manera, detalló que más allá de su apariencia imponente, el ucumari cumple un rol clave en el equilibrio de los ecosistemas. Es el único oso de Sudamérica y actúa como dispersor de semillas, contribuyendo a la regeneración de los bosques.

“Proteger al oso de anteojos es proteger nuestros bosques. Su presencia es un indicador de la salud ambiental de nuestros ecosistemas”, enfatizó.
El reciente avistamiento registrado en Anchihuay confirma que la especie aún resiste en el Vraem, aunque bajo creciente presión humana.
Publicado: 6/7/2026