Artemis II promueve la cooperación internacional en el regreso de la humanidad a la Luna

A nivel operativo, Artemis II es el resultado de una compleja coordinación entre distintos centros de la NASA. Foto: AFP

A nivel operativo, Artemis II es el resultado de una compleja coordinación entre distintos centros de la NASA. Foto: AFP

12:52 | Lima, mar. 31.

Por Sofía Pichihua

La misión Artemis II de la NASA representa un paso decisivo en el regreso de la humanidad a la Luna, pero también se consolida como un ejemplo de colaboración internacional sin precedentes. Lejos de ser un esfuerzo exclusivo de Estados Unidos, esta misión integra capacidades de agencias espaciales, empresas privadas, centros de investigación y talento humano de diversas partes del mundo.

En el programa Apolo ya se evidenció la colaboración de los Estados Unidos a través de la NASA con otras naciones, pero se ha extendido a un nivel esencial en las misiones Artemis.

Uno de los aportes más significativos dentro de Artemis II proviene de Europa. La Agencia Espacial Europea (ESA en inglés) es responsable del módulo de servicio de la nave Orion.

El módulo de propulsión, que forma parte de la cápsula Orion, entrará en acción después de que la nave pase dos días orbitando nuestro planeta y se separe de la segunda etapa del cohete. Su función principal será impulsar a la cápsula y colocarla en una trayectoria traslunar que le permitirá llegar a su destino. 

Para lograr este recorrido, el módulo impulsará la nave trazando una ruta que tiene forma de ocho alrededor de la Tierra y de la Luna. Durante este trayecto, el sistema de propulsión trabajará de manera conjunta aprovechando tanto la gravedad de la Tierra como la gravedad lunar para completar la misión con éxito.

La cooperación también se extiende al ámbito de las comunicaciones en el espacio profundo. La Red del Espacio Profundo, gestionada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA en el sur de California, se encargará de las comunicaciones más allá de la órbita terrestre baja. Esta red consta de tres instalaciones: una en Goldstone, cerca de Barstow (California); otra cerca de Madrid (España); y una tercera cerca de Canberra (Australia). 

Según la NASA, la ubicación estratégica de estas instalaciones permite una comunicación constante con la nave espacial durante la rotación de la Tierra, lo que posibilita que una de ellas capte inmediatamente la señal de la nave cuando esta sale del campo de visión de otra. Cuando la nave Orion viaje a la Luna y la orbite, el centro de control de la misión dependerá de la Red del Espacio Profundo para comunicarse con los astronautas, enviar datos a la Tierra y controlar la nave. 

Coordinación interna para la misión Artemis II

A nivel operativo, Artemis II es el resultado de una compleja coordinación entre distintos centros de la NASA. El Centro Espacial Kennedy tiene la responsabilidad principal sobre el cohete y la fase de lanzamiento. Los especialistas están a cargo de preparar el cohete antes de su despegue. Su papel concluye en esta primera etapa, ya que una vez que el cohete es lanzado con éxito al espacio, transfieren el mando de la misión y el control de la tripulación al centro espacial ubicado en Houston.

El centro de control ubicado en Houston, en Texas, tiene la responsabilidad de tomar el control de la tripulación y de la nave Orion una vez que esta ha sido lanzada al espacio. Su trabajo principal consiste en dirigir y manejar la misión mientras la cápsula se encuentra orbitando la Luna.

Claudia Eyzaguirre, responsable de operaciones integradas de naves espaciales y elementos de carga útil, Centro Espacial Kennedy de la NASA, dijo a la Agencia Andina que uno de los mayores retos es lograr la sincronización entre equipos internacionales. La especialista subraya que la integración de sistemas desarrollados en distintos países exige estándares comunes y una coordinación precisa en cada etapa de la misión.

Además de las agencias espaciales, Artemis II incorpora activamente a empresas privadas, lo que amplía la capacidad tecnológica y acelera los procesos de innovación. Este enfoque multisectorial permite optimizar recursos y avanzar hacia misiones más sostenibles en el tiempo.

La colaboración en Artemis II no se limita a la tecnología, sino que también involucra el talento humano. La NASA promueve la participación de profesionales de distintas nacionalidades, incluyendo ingenieras e ingenieros de origen latinoamericano, cuyas perspectivas enriquecen el desarrollo del programa. Precisamente, la ingeniera Eyzaguirre tiene origen peruano y trabaja para el Programa Sistemas Terrestres de Exploración que apoya las misiones de Artemis, mientras que la ingeniera Jackelynne Silva-Martínez, labora como integradora de misiones Artemis en el Johnson Space Center de la NASA, en Houston.

Otro ejemplo de cómo Artemis II se posiciona como un símbolo de cooperación global es la selección del indicador de gravedad cero, producto de un concurso mundial en el que una peruana quedó en el top 5. El peluche elegido almacena los nombres de 5 millones de personas que participaron de la campaña "Envía tu nombre a la Luna". 

Sigue la transmisión en vivo de NASA En Español desde las 5:45 p.m. (hora peruana):


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Publicado: 31/3/2026