La agroindustria peruana enfrenta un escenario marcado por riesgos climáticos y un entorno internacional complejo, por lo que las empresas del sector deberán reforzar la gestión preventiva y la planificación financiera para preservar su competitividad durante el cierre del 2026 e inicio del 2027, señaló KPMG Perú.
La consultora indicó que la persistencia de anomalías climáticas obliga a las compañías a incorporar la evidencia climática en la toma de decisiones operativas, fiscales y financieras, con el fin de fortalecer su capacidad de respuesta frente a eventuales impactos.
En ese contexto, recordó que el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) mantiene vigente la alerta por El Niño Costero. Asimismo, las proyecciones del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) advierten riesgos para la productividad y la logística en hasta 7.3 millones de hectáreas agrícolas del país, afectando cultivos como arándano, uva, mango y palta.
"El panorama que se presenta en el sector agroindustrial no permite la improvisación. Las empresas del sector deben transitar hacia una gestión basada en evidencia y una planificación financiera dinámica. La anticipación siempre ha sido una ventaja competitiva en el agro; hoy, esa anticipación exige revisar los supuestos que sostienen nuestras proyecciones antes de que la realidad del campo nos obligue a hacerlo", afirmó la directora de Asesoría Tributaria de KPMG en Perú, Denisse Ordóñez.
La especialista sostuvo que, además del impacto operativo, las empresas deben fortalecer su posición fiscal frente a la Sunat. Explicó que las mermas o gastos extraordinarios derivados de eventos climáticos podrán ser deducibles siempre que cuenten con el debido sustento técnico y cumplan los criterios de causalidad, razonabilidad y proporcionalidad.
Ordóñez agregó que la documentación de estos eventos con informes del Senamhi y mapas de riesgo del Cenepred contribuirá a sustentar la necesidad de determinados desembolsos. También advirtió que una sobreestimación de los rendimientos agrícolas en un contexto de estrés hídrico puede generar distorsiones en los estados financieros y afectar los resultados de las empresas.
Recomendaciones
Para afrontar el cierre del 2026 y el inicio del 2027, KPMG Perú recomendó fortalecer la coordinación entre las áreas operativas, financieras y de planeamiento para actualizar las proyecciones; revisar periódicamente los supuestos de costos y productividad; implementar protocolos para sustentar pérdidas extraordinarias y otros gastos; e incorporar distintos escenarios climáticos en la estimación de rendimientos.
"La capacidad de transformar la evidencia en estrategia será, sin duda, el factor diferencial para proteger el resultado fiscal y la viabilidad del agro peruano", concluyó Denisse Ordóñez.
Publicado: 18/7/2026