Médico peruano lideró misión análoga a Marte en Brasil para estudiar salud de astronautas

El joven investigador Jeel Moya-Salazar ha participado en cuatro misiones marcianas

ANDINA

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07:00 | Lima, jul. 15.

A sus 32 años, el médico peruano Jeel Moya-Salazar ha formado parte de cuatro misiones analógas a Marte, en Estados Unidos, Polonia y Brasil. En esta última ocupó el cargo de comandante de la misión Jezero I desarrollada en la estación Hábitat Marte, en Brasil, un centro de investigación análogo que simula la vida en el planeta rojo.

La primera vez que el joven investigador, Jeel Moya-Salazar, formó parte de una misión marciana fue en el 2016 en el Mars Desert Research Station, en el desierto de Utah, Estados Unidos, donde ejerció el rol de oficial ejecutivo y médico durante 15 días.

Luego en Polonia integró la misión LunAres Research Station donde ejerció el cargo de oficial de Salud y Seguridad en Pila (Polonia) y también estuvo en el Centro de Entrenamiento para Astronautas Análogos en Cracovia.


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Su más reciente misión fue en Brasil a mediados de abril de este año, donde lideró un equipo internacional para estudiar la salud humana en condiciones de aislamiento extremo, como Marte.

En entrevista con la agencia Andina, el médico peruano explica los hallazgos más importantes que se han encontrado en la misión realizada junto a investigadores y estudiantes de Brasil y México quienes conformaron la misión Jezero I.

“Para participar yo postulé formando un grupo, hice una convocatoria abierta para que puedan unirse investigadores de todas partes del planeta y logramos que sea parcialmente financiada por la organización internacional MoonDAO y la otra parte fue financiada por la Universidad Señor de Sipán donde soy docente investigador”, explica Jeel Moya-Salazar.

Esta vez los requisitos no fueron tan estrictos como sucedió con las misiones anteriores, señala Moya-Salazar, principalmente debía tener conocimientos de portugués, ser parte de una institución educativa o ser estudiante universitario y tener un proyecto de investigación.

Precisamente, el joven investigador viene realizando desde hace tres años una investigación para probar cómo funciona la salud humana en tres misiones análogas diferentes y con distintas personas. 

"Sería la primera vez a nivel mundial lograr una evidencia científica en tres análogos diferentes el bienestar de las personas que forman parte de la misión. Lo que busco es probar en tres lugares diferentes y con personas distintas la funcionalidad humana en condiciones de aislamiento extremo, condiciones para adaptación de la persona, asertividad, problemas de salud mental y también cómo esto se relaciona con la salud intestinal, la nutrición y el buen estado de ánimo”, señala.

Para el científico las misiones análogas son fundamentales para la exploración espacial debido a las limitaciones de financiamiento para investigar directamente en la Luna o Marte. Estos centros simulan condiciones planetarias para probar ingeniería, psicología y medicina.

Misión marciana en Brasil


Del 15 al 22 de abril de este año, Moya-Salazar junto a los cuatro integrantes de la misiónel psicólogo mexicano Oscar O’Farrell, Julio Rezende (director de Habitat Marte y profesor de la Universidad Federal do Rio Grande do Norte) y dos estudiantes brasileñas- se internaron en el complejo aeroespacial Hábitat Marte ubicado en una zona semiárida del noreste de Brasil, a dos horas de la ciudad de Natal. 

Muy cercano al volcán inactivo Pico do Cabugi y con temperaturas diurnas que oscilaban entre 29 y 35 grados centígrados.

“Este complejo incluía dormitorios, área común, cocina, comedor, zona de trabajo y un área de preservación de equipos para evitar la contaminación cruzada con trajes espaciales. La tripulación dispuso de 230 litros de agua para 5 días, destinados a alimentación, higiene y experimentos”, detalla el joven científico.

Además, se realizaron dos actividades extravehiculares (EVA) con trajes espaciales y una actividad intravehicular en una piscina diseñada para simular la microgravedad y medir la movilidad muscular y resistencia.

A diferencia de las otras misiones, en esta los integrantes realizaron meditación y mindfulness basado en la cosmovisión maya, liderado por el psicólogo Óscar O'Farril.

"Los resultados mostraron que estas prácticas lograron aplacar los niveles de cortisol, manteniendo el estrés en niveles mínimos a pesar del aislamiento", indica el médico peruano.

Hallazgos de la misión


La misión desarrolló proyectos que buscan generar evidencia sólida sobre el bienestar del astronauta. Se evaluó la fluctuación de biomoléculas humanas, específicamente el cortisol. El cortisol se incrementa significativamente antes de realizar actividades de la misión. Si la actividad es exitosa, los niveles bajan, pero se mantienen alterados en misiones prolongadas.

“Hemos visto que hay un cambio radical en la calidad de vida de los tripulantes de la misión. Cómo uno se percibe físicamente, mentalmente, en cuanto a las relaciones sociales y cuando uno entiende el ambiente en el que está. Cambia drásticamente durante el entrenamiento y durante el aislamiento en las misiones. Esto curiosamente se relaciona con los niveles alterados de biomoléculas como el cortisol  y eso puede afectar una misión prolongada”, enfatiza.


La evidencia científica sugiere que los niveles de estrés y alteraciones psicológicas pueden persistir días después de la misión, e incluso mucho tiempo después, según datos de la NASA. Esto resalta la necesidad de cuidar la calidad de vida del astronauta a largo plazo.

Un enfoque innovador de la misión fue la relación entre la microbiota oral e intestinal y el cerebro

“Se descubrió que, independientemente de la dieta de cada uno de los integrantes de la misión, la flora oral de los tripulantes se vuelve idéntica a los tres días de convivencia debido al ambiente compartido”, señaló.

Aunque la uniformidad facilita protocolos de prevención comunes, señala el investigador, también representa una desventaja evolutiva, pues si un patógeno afecta esa microbiota específica, toda la tripulación es igualmente vulnerable.

“No solamente debemos preocuparnos por el viaje o por la misión, sino por la salud y la calidad de vida, en general por el bienestar del astronauta que viaje al espacio y también luego de la misión”, señala.

Los resultados de la misión han sido compartidos en foros como el Astroforum en la Universidad Federal de Río Grande del Norte (UFRN), ubicada en la ciudad de Natal, Brasil, y próximamente en la Conferencia Espacial Centroamericana en Guatemala.

A partir de los resultados de la misión se pueden promover actividades de prevención a nivel médico que servirían para que las misiones de exploración espacial se desarrollen de la mejor manera”, señala Jeel Moya.

Finalmente, el médico peruano - quien también lidera diversas iniciativas desde el semillero de investigación de médicos espaciales en la Universidad Señor de Sipán y otras instituciones- remarca que la ciencia espacial debe alejarse de la especulación y basarse en evidencia sólida.

"Para los chicos que están interesados - no solamente en ciencias del espacio, sino en ciencias en general- es importante que sepan que la evidencia científica tiene que generarse bajo un estricto rigor y protocolos que deben respetarse. Muchas veces por querer hacer las cosas rápidas, no se llega a generar evidencia sólida y eso nos perjudica", concluye.

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(FIN) MFA

Publicado: 15/7/2026