Por Moisés Aylas OrtizEl anunciado incremento de la probabilidad de un fenómeno El Niño de fuerte intensidad hacia finales de este año representa una seria amenaza para numerosos monumentos arqueológicos de la costa peruana, especialmente aquellos construidos con adobe y barro en la región Lambayeque, alertó el arqueólogo Walter Alva, descubridor de la tumba del Señor de Sipán.
En declaraciones a la Agencia Andina, el investigador señaló que los principales centros internacionales de monitoreo climático coinciden en advertir sobre la posibilidad de un evento de gran magnitud durante los próximos meses.

"Todas las agencias internacionales y los institutos de investigación de estos fenómenos están anunciando casi con un 60 % de probabilidades que tendremos un Niño de grandes proporciones. La magnitud exacta todavía es prematura, pero vamos a tener un gran evento y lo principal es tomar las precauciones necesarias", afirmó.
Monumentos de adobe son los más vulnerables
Alva explicó que los sitios arqueológicos de Lambayeque y gran parte de la costa peruana fueron edificados principalmente con barro y adobe, materiales altamente sensibles a precipitaciones intensas, poco frecuentes en condiciones normales dentro del ecosistema desértico costero.

"Los monumentos arqueológicos de Lambayeque y de la costa peruana fueron construidos con barro, con adobes. Son los que sufren con la inclemencia de un evento de lluvias totalmente anómalo para la costa desértica del Perú", subrayó.
El investigador que los fenómenos El Niño registrados en décadas anteriores han demostrado el enorme poder destructivo de las lluvias sobre los complejos arqueológicos, especialmente aquellos vinculados a las culturas Mochica y Lambayeque o Sicán.
En ese sentido, destacó que el Ministerio de Cultura ya evalúa acciones preventivas como la descolmatación de quebradas y la instalación de coberturas de protección en sectores específicos que albergan pinturas murales, relieves y otros elementos de especial valor patrimonial.

"Es prácticamente imposible techar monumentos enteros, pero los espacios representativos que contienen pinturas murales o relieves tienen que ser adecuadamente protegidos", remarcó.
Pérdidas irreparables
El arqueólogo recordó que los eventos El Niño han ocasionado daños irreversibles en importantes monumentos de la región.
Entre los casos más emblemáticos mencionó la desaparición de la pirámide de Sinán o El Taco, ubicada entre los distritos de Reque y Eten. La estructura fue destruida luego de que el río modificara su cauce durante el fenómeno El Niño de 1998.

"Era una de las pirámides más conservadas de la cultura lambayeque y fue destruida totalmente por el cambio del curso del río", lamentó.
Alva refirió, asimismo, que el Santuario Histórico Bosque de Pómac también ha sufrido severas afectaciones por las crecidas del río La Leche.
Detalló que la Huaca La Merced perdió cerca de cuatro hectáreas de terreno donde existían antiguos cementerios prehispánicos, mientras que la emblemática Huaca Loro continúa expuesta al avance del río.

"Está a unos 50 metros del cauce y existe el riesgo de que una creciente pueda comprometer seriamente este importante monumento de la cultura lambayeque", advirtió.
Los meganiños en la historia prehispánica
Alva destacó que los efectos del fenómeno El Niño no son nuevos en el territorio lambayecano y forman parte de una larga historia climática que se remonta a miles de años.

Según explicó, existen evidencias arqueológicas de grandes eventos climáticos desde hace aproximadamente 4,000 años, identificadas en sitios como Ventarrón, donde se registran señales de arenamiento asociadas a lluvias extraordinarias y posteriores procesos de transporte eólico de sedimentos.
Sin embargo, uno de los casos más dramáticos se observa en el complejo arqueológico de Purulén, ubicado en el valle bajo de Zaña.
Allí, los investigadores han documentado que un gran meganiño ocurrido hace más de mil años provocó el abandono de un importante santuario compuesto por 16 templos y afectó gravemente a la población asentada en la zona.

"Hemos encontrado templos que estaban todavía en proceso de construcción y fueron abandonados con los materiales a la vista. Eso demuestra que el evento fue imprevisto y tan fuerte que obligó a la población a abandonar el lugar", explicó.
Mochicas y lambayeques enfrentaron también eventos extremos
El investigador recordó que la cultura mochica también afrontó episodios climáticos severos entre los siglos VI y VII de nuestra era.
Las evidencias encontradas en Sipán muestran daños ocasionados por lluvias intensas en estructuras de adobe que posteriormente fueron reconstruidas.
"Hay marcas indudables de afectación por lluvias en los muros y estructuras. Luego vino una etapa de reconstrucción y recuperación, pero existen teorías que sostienen que sucesivos eventos extremos contribuyeron al colapso final de la cultura mochica", indicó.
De igual forma, señaló que alrededor del año 1100 un gran meganiño habría tenido una influencia decisiva en el declive de la cultura lambayeque al destruir gran parte de su infraestructura agrícola.
"Los grandes meganiños tienen un efecto directo porque destruyen los sistemas agrícolas de los que dependían estas sociedades", aseveró.
Lecciones para el presente
Walter Alva enfatizó que la experiencia histórica demuestra la necesidad de fortalecer las medidas de prevención y protección del patrimonio arqueológico ante la eventual llegada de un fenómeno El Niño intenso.
Subrayó que, si bien los antiguos pobladores desarrollaron estrategias de adaptación a lo largo de los siglos, la magnitud de algunos eventos climáticos superó incluso la capacidad de respuesta de sociedades altamente organizadas.
"La historia arqueológica de Lambayeque conserva numerosas evidencias de cómo los grandes fenómenos El Niño transformaron paisajes, alteraron economías y provocaron el abandono de importantes centros ceremoniales. Por eso es fundamental prepararnos adecuadamente", concluyó.
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(FIN) MAO
Publicado: 19/6/2026