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Vibra el corazón: La apuesta por el teatro inclusivo en tiempos de pandemia

Una versión libre de La tempestad, de William Shakespeare, llega vía online. Está dirigida a niños, adolescentes y jóvenes con TEA y sus familias.            .Foto: ANDINA/ Difusión.

Una versión libre de La tempestad, de William Shakespeare, llega vía online. Está dirigida a niños, adolescentes y jóvenes con TEA y sus familias. .Foto: ANDINA/ Difusión.

09:25 | Lima, jun. 2.

Por José Vadillo

Una versión libre de La tempestad, de William Shakespeare, llega vía online. Está dirigida a niños, adolescentes y jóvenes con TEA y sus familias. Utiliza un método británico con juegos dramáticos entre actores y participantes. Es una apuesta del teatro inclusivo en tiempos de la pandemia. Y al ritmo del corazón.

Shakespeare componía versos con un ritmo similar a los latidos del corazón.

1. “¡Esta isla es mía!”. Próspero, el mago, buscará por el rectángulo de la pantalla de su laptop a Aldo. “¡Juega conmigo!”. 

Desde Puno, el niño se unirá a las dinámicas de los actores de La Tempestad. Repetirá los movimientos. Hará caras. Se quedará quieto cuando ordenen, “¡congélate!”. Participará en el juego que le planteen los actores, de manera remota.

A Aldo le diagnosticaron Trastorno del Espectro Autista (TEA). Al final de la función, terminará agotado y feliz.

“Pensando, pensando, pensandooo”. Juan Carlos, tiene 26 años. “Caliban” y el bufón de “Trínculo”, lo invitarán a jugar.

Como Aldo y Juan Carlos, mañana otros niños y jóvenes con TEA bailarán cuando se liberen a “Ariel”. Buscarán a “Miranda” y a “Fernando” con los ojos. Cantarán con ellos su romance. Secundarán a “Stéfano” cuando diga “No voy a volver al mar, al mar”.


2. La obra se llama La tempestad y la estrenó William Shakespeare hace 410 años. Esta semana vía Zoom y bajo la dirección de Chela de Ferrari, llega esta versión del Teatro La Plaza dirigida gratuitamente a chicos con TEA y sus familias.

Itzel Vargas es mamá de Aldo. Cuenta que las obras a las que antes asistió él eran solo como espectador. Ahora, con el proyecto Late Corazón, Creando Recuperación, ha sido diferente.

“Todo ha sido muy sorpresivo para Aldo. Nunca nos había tocado que él tenía que interactuar en una obra, hacer movimientos”.


3. “Esta es una propuesta totalmente teatral, no es terapia. Todos los recursos nacen a partir del teatro, con juegos dramáticos, para que la persona con TEA comparta su universo con nosotros. Es un intercambio de ida y vuelta; un proceso muy enriquecedor y entretenido”, comenta Jonathan Oliveros, uno de los seis actores de La tempestad.

Para todos los actores, ha sido una experiencia muy enriquecedora: La puesta se basa en la metodología Hunter Heartbeat Method (“El método del ritmo del corazón”, en español), desarrollada por la actriz inglesa Kelly Hunter, del Flute Theatre, formada en el Royal Shakespeare Company.

No ha sido solo su formación la que delimitó la inclusión de Shakespeare en esta metodología teatral para personas con TEA. Sino que cuando Hunter investigó sobre el trastorno descubrió similitudes: muchas de las obras del inglés universal están escritas en pentámetro yámbico, una forma de componer textos de cinco versos, donde se pone la fuerza en la segunda sílaba. Hunter descubrió que ello es similar al latido del corazón (heart beat). Que las oraciones formadas de esa manera, con esa ritmo, tranquilizan a las personas con autismo.


Además, en la obra del inglés universal hay mención de ojos, corazón y mirada. Y a los participantes con TEA les cuesta mucho fijar la mirada y los ojos, elementos vitales para este método teatral.

Johan Escalante, integrante del elenco, recuerda que en la actualidad el método de Hunter se está adaptando en países como India, adaptándose a otras historias y musicalidades. “Es lo hermoso de generar estos espacios. Y es probable de crear espectáculo, más adelante, con una obra 100% peruana”, augura.

Para el elenco, lo importante de este método (hoy adaptado a la virtualidad), es que les permite desarrollar los juegos dramáticos con el participante. Así, esta versión libre de La tempestad no sigue el arco dramático de la obra per sé sino que busca que el participante viva la experiencia de los conflictos y situaciones presentes en la obra y juegue con los actores.

El actor Mauricio Rodríguez-Camargo señala que, justamente, esta era una característica del teatro isabelino (de tiempos de Shakespeare): había una tensión con el público que hoy se ha perdido. Por entonces, el público podía gritarle cosas a los actores y ellos, a su vez, respondían.


4. La obra dura una hora y luego se establece un pequeño diálogo entre los espectadores y el elenco. Para la cuentacuentos Maite Cortez, que participó en una de las funciones, le parece muy interesante cómo rompe con el proceso general de la creación teatral: la obra, primero, no gira en torno a los personajes; los actores giran alrededor del participante con TEA y se convierten en actores-acompañantes, que ponen su arte al servicio de esta persona con diversidad cognitiva. “Es una manera diferente de mirar el arte y la sensibilidad y, a la vez, sensibilizarnos con la inclusión”, opina.

Del elenco, algunos actores, como Jonathan Oliveros, tienen experiencia previa trabajando arte y discapacidad. Sobre todo con personas con síndrome Down y otros tipos de discapacidad intelectual. Pero asegura que experimentan con la metodología Hunter

Experimentar con el Hunter Heartbeat Method “ha sido para mí un nuevo empezar. Es una experiencia muy nutritiva”. Oliveros dice que permite a los actores concentrarse en un participante y conectarse con su universo.


Para la actriz Beatriz Ureta es una sorpresa ver cómo cada participante rompe la estructura y mantiene a todo el elenco “despierto” e invita a los actores a hacer “algo más” dentro de la estructura de la obra. Su experiencia previa con personas con diversidad cognitiva, cuenta, fue cuando trabajó en la versión libre que se hizo de Hamlet, que también dirigió Chela de Ferrari, con jóvenes con síndrome Down.

Allyson Espinoza, productora de Teatro La Plaza y de Late Corazón, comenta que el proyecto busca en la actualidad fondos para desarrollar temporadas más largas y difundirla por todo el país. Será el siguiente paso.

La tempestad amaina. Cada actor se despede del participante con gestos y cantando. Ellos, un niño o joven, a su turno se despiden y dejan volar la imaginación. Bien jugado. Gran amigo. Adiós.


Sobre el proyecto

La alianza entre Flute Theatre y Teatro La Plaza para llevar a cabo La tempestad con el Hunter Heartbeat Method en esta versión inglesa-peruana para público con TEA, se inició en octubre pasado. En el proceso de transferencia del método, Kelly Hunter y Chela de Ferrari se pusieron de acuerdo hasta en los colores elegidos para cada personaje y sus fondos. La transferencia duró cuatro semanas y luego vino el trabajo de preparación con el elenco nacional. Lo que vemos en escena, hoy, es resultado de ese trabajo.

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(FIN) JVV/NJC/RES

Publicado: 2/6/2021
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