Con cánticos, lágrimas y banderas de su país, cientos de migrantes venezolanos en Perú se congregaron en los exteriores de la embajada de Venezuela en Lima, ubicada en la cuadra 5 de la avenida Arequipa, tras conocerse de la captura de Nicolás Maduro por el gobierno de Estados Unidos.
Desde las primeras horas del día, familias enteras comenzaron a llegar con banderas tricolor, camisetas y gorras alusivas a Venezuela. Algunos se abrazaban en silencio, otros lloraban mientras hablaban por teléfono con familiares que permanecen en Caracas, y muchos entonaban el himno nacional con la mano en el pecho, como si quisieran acortar la distancia con el país que dejaron atrás.
“Cuando escuchamos la noticia en la madrugada nos pusimos a llorar. Llamamos a nuestra familia en Venezuela, que estaba muy nerviosa en el centro de Caracas”, contó Yusneli, quien vive desde hace ocho años en Perú. “Es mucha emoción, pero también preocupación. Compartimos una poquita de alegría y de tristeza por lo que pueda pasar allá”, añadió, mientras observaba la concentración con expectativa.
Con el paso de las horas, este escenario se vuelve cada vez más festivo. El sonido de las matracas, chicharras y vuvuzelas se escucha a lo largo de esta zona de la avenida Arequipa; jóvenes bailan sus danzas tradicionales y los niños celebran con sus trompetas de juguete. Autos y motocicletas con banderas venezolanas rodean el lugar, bajo un amplio resguardo policial.
Celebración
“Feliz porque ya cayó. Esto quedará en la historia”, decía un venezolano mientras agitaba su bandera amarilla, azul y roja, y cantaba junto a otros manifestantes, vestidos con polos y gorras con los colores nacionales.
Una mujer, con la voz entrecortada y la bandera en alto, resumió el sentimiento de muchos migrantes. “Son 27 años esperando este momento. No pude estar en el fallecimiento de mi madre. Salí obligada por las circunstancias. Agradezco a Perú que nos acogió y sueño con regresar. Venezuela va a ser grande otra vez y será una nación de prosperidad”.
En medio de la algarabía, Óscar Pérez, presidente de la ONG Unión Venezolana en Perú, pidió prudencia. “Este es un proceso de celebración, pero debe estar marcado por la mesura, la responsabilidad y la reflexión. Esto es solo el comienzo de algo mucho más grande”, señaló.
“Es importante garantizar la integridad física de nuestra gente. Hay reportes de un estado de sitio y de intimidación para evitar protestas. Hacemos un llamado a la comunidad internacional para facilitar una transición democrática”, sostuvo, al tiempo que pidió a las Fuerzas Armadas venezolanas “estar del lado de la institucionalidad”.
Según datos de dicha ONG, cerca de 1.7 millones de venezolanos residen actualmente en Perú. Para muchos de ellos, agregó, el eventual retorno aún parece lejano. “No están dadas las condiciones económicas, sociales ni políticas. Esto será progresivo”, añadió Pérez.
Los testimonios se repetían con un mismo hilo conductor. “Parece un sueño. Nos hemos ilusionado tantas veces”, dijo Raquel, residente en Perú desde hace nueve años, sin poder contener las lágrimas. “Nunca pensamos salir de nuestro país. Lo que queremos es regresar y vivir en paz”.
Otro venezolano radicado en Perú, con la voz quebrada, envió un mensaje a su familia. “Somos alegres en todas partes del mundo. Hoy celebramos la libertad de Venezuela y la posibilidad de volver a casa. Tengo a mi madre allá. Pronto nos veremos”.
Ante el desborde de alegría, los asistentes iniciaron una marcha espontánea por la avenida Arequipa, entonando el himno nacional y bailando al ritmo de música venezolana, mientras ondeaban banderas al grito de “¡Venezuela libre!”, en una jornada marcada por la emoción de ver a su patria libre de la dictadura.