El Perú es uno de los países con mayor disponibilidad hídrica en la región, gracias a la cuenca amazónica y la regulación natural que ejerce la cordillera de los Andes. Pero, la distribución del recurso es desigual, ya que el 98% se ubica en la vertiente del Amazonas, mientras que gran parte de la población y la actividad económica se concentra en la costa, zona naturalmente árida. En Lima Metropolitana y Callao, el consumo promedio de agua potable alcanza los 134 litros por persona al día.
Bajo este contexto, Marie Anne Gálvez, decana de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Científica del Sur, advierte que los desafíos hídricos del país no se deben a su carencia absoluta, sino a la necesidad de gestión equitativa, sobre todo cuando aún 3.3 millones de peruanos no cuentan con red pública de agua potable.
"Este recurso no es infinito ni siempre está donde lo necesitamos; por eso, cuidarlo es una responsabilidad compartida. No todas las familias tienen acceso a este servicio las 24 horas, y eso debería recordarnos que quienes sí lo recibimos de forma constante debemos usarla con eficiencia y respeto", señaló.
La especialista detalla que factores como el crecimiento urbano acelerado, la contaminación doméstica e industrial y el cambio climático agravan esta situación. De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), el Perú ha perdido más del 56% de su superficie glaciar en las últimas seis décadas, lo que afecta la regulación natural del agua durante la época seca.
¿Qué acciones podemos adoptar desde el hogar?
Gálvez recomendó adoptar prácticas cotidianas que generen ahorro doméstico y disminuyan la presión sobre el sistema hídrico:
• Reparar fugas a tiempo: un solo grifo averiado puede desperdiciar hasta 20,000 litros de agua al año, una fuga constante suma alrededor de 43 diarios .
• Reducir tiempo en la ducha: una persona requiere 100 litros de agua al día para cubrir sus necesidades de consumo e higiene, pero en algunos distritos de Lima esta cifra supera los 200 . Cada minuto menos representa un ahorro significativo. Cerrar el grifo mientras te enjabonas, te cepillas los dientes o lavas los platos son gestos simples que, multiplicados por millones de personas, generan un gran impacto.
• Reutilizar el agua: la que se utilizada para lavar frutas y verduras puede regar las plantas, y la de lluvia destinarse a la limpieza de exteriores o al lavado del auto. La reutilización no requiere tecnología sofisticada, sino conciencia y un recipiente.
• Usar electrodomésticos de forma eficiente: la lavadora y el lavavajillas son los mayores consumidores de agua dentro del hogar después del baño . Utilizarlos solo cuando estén completamente llenos permite un uso más responsable del recurso.
• Educar, comunicar y contagiar el hábito: hablar del tema en casa, en el trabajo y en las instituciones educativas es fundamental. Son estas últimas las que forman a los futuros profesionales del país, por lo que los educadores cumplen un rol clave en generar conciencia y definir el futuro de la gestión hídrica.
También la especialista señaló que el ahorro consciente es un acto de equidad, pues reducir consumos innecesarios contribuye a que el sistema hídrico opere con mayor estabilidad para todos. "Concientizar sobre el uso del agua no es solo una tarea individual, sino un compromiso colectivo que debe promoverse desde las familias, las escuelas y las instituciones".
Finalmente, Marie Anne destacó la labor de las universidades en la búsqueda de soluciones, así como el impulso de que estas casas de estudios promuevan la investigación vinculada al tratamiento de aguas residuales e innovación basada en naturaleza.
Desde la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Científica del Sur se desarrollan proyectos que aplican tecnologías como fotocatálisis, biorreactores anaeróbicos y biocarbón para mejorar la calidad del agua en distintas regiones del país. "El objetivo es formar profesionales que implementen propuestas con evidencia y enfoque de sostenibilidad", concluyó.