El uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores entre adolescentes y jóvenes, una tendencia asociada al riesgo de adicción a la nicotina, aumenta la posibilidad de sufrir daño pulmonar y desarrollar cáncer, advirtió el Ministerio de Salud (Minsa).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos 40 millones de niños y adolescentes de entre 13 y 15 años consumen actualmente algún producto de tabaco en el mundo. De ellos, 20 millones fuman cigarrillos, 10 millones consumen tabaco sin humo y alrededor de 15 millones utilizan cigarrillos electrónicos.
Al respecto, el doctor Amorín Kajatt señaló que estas cifras reflejan una tendencia global marcada por la expansión del consumo de nicotina a edades cada vez más tempranas y por el crecimiento del vapeo como posible puerta de entrada a la adicción.
El también cirujano oncólogo y cardiovascular del Departamento de Cirugía de Tórax del INEN explicó que los vapeadores funcionan mediante un sistema electrónico que calienta un líquido y genera un aerosol inhalado por el usuario.
Sin embargo, este “vapor” es una mezcla de sustancias tóxicas y adictivas, que contiene nicotina, metales tóxicos, propilenglicol, glicerol, saborizantes y carcinógenos como las nitrosaminas, que pueden llegar hasta lo profundo de los pulmones.
Advirtió que en jóvenes que vapean ya se observan inflamaciones y alteraciones en las mucosas respiratorias, además de lesiones en el tracto aerodigestivo superior.
“Estamos detectando cambios celulares e inflamación en la boca, la garganta y vías respiratorias. Si el consumo continúa durante años, el daño podría ser similar al provocado por el cigarrillo convencional décadas atrás”, remarcó.
Señales de alerta en adolescentes
El médico exhortó a los padres de familia a conversar con sus hijos, actuar de manera preventiva y mantenerse atentos ante posibles señales de consumo, porque el vapeo puede dejar rastros visibles en las mucosas de la boca y la garganta, además de detectarse mediante pruebas de orina que identifican metabolitos de nicotina.
Explicó que la nicotina tiene un alto poder adictivo, especialmente en adolescentes, debido a que altera los mecanismos cerebrales relacionados con el placer y la dependencia.
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