La comunidad nativa de Puija, ubicada en el distrito de Sepahua, provincia ucayalina de Atalaya, ha encontrado en el cacao una oportunidad para mejorar su calidad de vida sin dejar de conservar el bosque. Hoy sus familias impulsan una producción sostenible que contribuye a la conservación de más de 21,000 hectáreas de bosques amazónicos, extensión equivalente a cerca de 3,000 veces el estadio Nacional.
Pero no siempre fue así. Durante años, las familias de Puija basaban su economía en cultivos como la yuca y el plátano, principalmente para el autoconsumo. Fue hace unos nueve años cuando apostaron por el cacao, aunque enfrentando múltiples limitaciones.

“Antes no sabíamos cómo mejorar nuestra producción. Trabajábamos, pero no veíamos resultados”, recuerda Noemí Clímaco, productora de la comunidad.
Este escenario comenzó a cambiar con la implementación de un plan de negocio impulsado por el Programa Bosques del Ministerio del Ambiente (Minam) y el financiamiento del Banco Mundial (BM). Gracias a esta intervención, la comunidad ha adquirido asistencia técnica, herramientas y equipos como motoguadañas, mochilas de fumigación y herramientas para poda e injerto.
Asimismo, ha implementado viveros para la producción de plantones, áreas de compostaje y espacios adecuados para el manejo de residuos. La comunidad proyecta incrementar su productividad de 225 kilogramos de cacao por hectárea al año a más de 500 kilogramos en un período de siete años.
“Ahora mi meta es producir más y asegurar un mejor futuro para mi familia”, señala el cacaotero Anner Bardales.
Cacao para conservar y vivir mejor
Como parte del plan de negocios, la comunidad combina los cultivos de cacao con especies forestales como la bolaina, lo que mejora la calidad del suelo, protege el ecosistema y reduce la presión sobre los bosques primarios. Además, ha asumido el compromiso de conservar sus bosques comunales y reducir la deforestación en su territorio. Este esfuerzo se complementa con el fortalecimiento del comité de vigilancia y control forestal.
De esta manera, el cacao no solo representa una fuente de ingresos, sino también una estrategia para cuidar el territorio y asegurar el bienestar de las futuras generaciones.
El Programa Bosques del Minam destacó la experiencia de la comunidad nativa Puija en la serie audiovisual “Historias de conservación-Las voces de los bosques”, que visibiliza testimonios reales de cómo la conservación puede generar desarrollo y oportunidades en la Amazonía peruana.