En un ambiente de desbordante fervor religioso y algarabía popular, la ciudad de Tarapoto, en la provincia y región San Martín, inició oficialmente este lunes 6 de julio las celebraciones en honor a su fiesta patronal "Triunfo de la Santa Cruz de los Motilones".
Los
actos centrales comenzaron con la tradicional proclamación y una salva de 21 cañonazos, seguida de la multitudinaria procesión del Albazo, que congregó en la Plaza Mayor a las principales autoridades civiles, militares y eclesiásticas, junto a cientos de fieles y turistas.

Las calles de la denominada "Ciudad de las Palmeras" se transformaron en una gigantesca pista de baile al aire libre con el tradicional paso de la pandilla. Residentes y visitantes danzaron al ritmo de la cumbia y el chimaichi, géneros musicales ejecutados magistralmente por bandas locales con bombos, tambores y clarinetes.
Según el programa oficial, los festejos se prolongarán hasta el domingo 19 de julio, consolidando a este festival como uno de los
encuentros culturales y religiosos más emblemáticos de la Amazonía peruana, donde convergen ritos católicos y costumbres ancestrales.

La alcaldesa provincial de San Martín-Tarapoto, Lluni Perea Pinedo, destacó el profundo valor histórico, espiritual y cultural que reviste esta festividad para la región. La autoridad edilicia enfatizó que este evento anual no constituye únicamente un acto de fe, sino que representa una manifestación viva de la identidad amazónica y un reencuentro con las raíces de la comunidad local.
Durante las dos semanas de celebración, la ciudad será escenario de ferias artesanales, festivales gastronómicos, desfiles folclóricos y diversas actividades artísticas.

El soporte de esta tradición multigeneracional recae en las denominadas "cabezonías" o altares organizadores, entre las que destacan Los Pukas, Los Navarritos, Los Ramírez, El Huabal, Tarapotillo y El Tinajón. El día cumbre de la festividad será el miércoles 16 de julio con la procesión solemne de la Santa Cruz y el tradicional rito del "voto" al mediodía, ceremonia donde el cabezón saliente entrega al entrante dulces típicos como rosquitas, bizcochuelos y aves horneadas, garantizando así la continuidad de la fiesta para el próximo año.
Esta festividad hunde sus raíces en la época precolombina y rinde homenaje a los antiguos pueblos cumbazas, suchiches y, de manera especial, a los motilones o llamas. Estos últimos, caracterizados históricamente por llevar la cabeza rapada, destacaron por su feroz resistencia frente a los intentos de dominación de los incas y los colonizadores españoles.

Por último, las autoridades locales hicieron un llamado a participar de las actividades con responsabilidad y respeto, viendo en esta fiesta una oportunidad idónea para dinamizar el turismo y fortalecer los lazos comunitarios.
Publicado: 8/7/2026