Escribe: José Vadillo VilaLima celebró ese febrero sus postre ras fiestas del rey Momo. Los excesos del ‘juego de agua’, que dejaron 4,000 heridos y seis muertos, obligaron al gobierno de Manuel Prado a suprimir los feriados del año siguiente.
Y su majestad decretó: “Que sean apresa dos todos los que se oponen al carnaval”. “En mi reinado no debe haber más que alegría”, ordenó Yolanda I, Reina de la Alegría y Soberana del Trabajo, gobernanta de los carnavales celebrados en 1958 en Lima, Callao, balnearios y otros
distritos aledaños.
La noche del miércoles 12 de febrero de hace 68 años, en el desaparecido cine City Hall de Breña, el notario Ricardo Samanamud daba fe que la señorita Yolanda Vargas, trabajadora del Ministerio de Fomento, había superado ampliamente a sus competidoras para entronarse con el cetro carnavalero.

Yolanda I inició su reinado asistiendo a las peleas de box en el Estadio Nacional. En radio La Crónica, escuchó el debut de la Orquesta de Armando Boza. Luego posó en ropa de baño en el Country Club de San Isidro. Y en Barranco, participó de una recepción en su honor.
El sábado 15, fue presentada oficialmente junto a las seis damitas de su Corte de Honor en “la Ciudadela del Carnaval”, levantada especialmente para la ocasión en el Circolo Sportivo Italiano de Pueblo Libre.
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Por entonces, Cupido holgazaneaba sin publicidad por el Día del Amor: las tiendas Sears y Oechsle ofrecían disfraces importados, máscaras de jebe y de cartón carnavaleras para adultos y niños. Para las clases populares se instalaron en el Parque Universitario “quioscos y pabellones” con ofertas en chisguetes, globos, talco y otros artículos indispensables para el jolgorio por venir. También hacían su agosto las casas de alquiler de disfraces mientras otro grupo de limeños copaba el Centro Vacacional Huampaní para los tres días carnavaleros, impulsando lo que hoy denominamos turismo interno.
Pero no hay carnavales sin música. Una característica de 1958 fue la multiplicación de las fiestas por Lima. Municipalidades, clubes y teatros organizaron bailes tradicionales para adultos, concursos infantiles de disfraces, certámenes de reinas y desfile de los corsos. ¡Y cincuenta orquestas animaron esos carnavales limeños!, entre ellas la Sonora Macedo, de Rubén Menéndez y la Orquesta de Radio El Sol, y Armando Boza y sus 16 ases. En sus repertorios no faltaron merecumbé, rock y chachachá.
La otra cara de la moneda fueron los 200 penitentes que, para alejarse del bullicio carnavalero, ingresaron en retiro voluntario al Convento de Descalzos, en el Rímac. Tal fue la demanda por la ansiada paz espiritual que los sacerdotes tuvieron que habilitar hasta el famoso “cuarto del condenado”.

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Las celebraciones se iniciaron el domingo 16 y se prolongarían hasta el martes 18. Tres días de ‘juego
con agua’ y cuatro noches de fiestas de carnaval. “La alegría no debe de transformarse en tragedia por la imprudencia y el juego brusco”, recordaban los avisos radiales de la Municipalidad de Lima. Se solicitaba a la gente divertirse sin “degeneraren actos reñidos con la moral”, respetando a quienes quieren mantenerse al margen del juego. En los carnavales de 1956 y 1957 se habían registrado un promedio de 1,000 heridos por cada día de carnavales, producto del juego brusco. El 15% debió de ser hospitalizado.
También se ponderaba a no malgastar el líquido elemento, siempre escaso en la sedienta Lima. El año anterior, las carnestolendas se convirtieron en diluvio despilfarrándose 282,000 m3 de “agua de río” y “agua de galerías”.
Pero la advertencia cayó en saco roto. Antes del sábado 15 en El Porvenir, el Rímac, los Barrios Altos y otras zonas populares ya se celebraba a baldazo limpio con “piropos, insultos, abrazos y trompadas”.

El primer día, cuando los termómetros marcaron los 29.6 grados, las pandillas de carnavaleros consumieron alrededor de 240,000 litros de agua y la Asistencia Pública registró 1,500 heridos en Lima y seis muertos, cifras superiores a las del año anterior. El segundo día (lunes 17) la intensidad subió. Las cuadrillas de jugadores sembraron el terror con pistolas, tarros, globos y jarros de agua, amén de harina y pintura. Se registraron más de 1,300 heridos. El tercer día se diversificó por toda la ciudad la presencia de estos grupos, a los que se integraron amas de casa y personas de la tercera edad. Las cifras totales fueron 4,325 heridos, superior a las del año anterior (4,216).
Todo se había desbordado y el presidente Manuel Prado firmó molesto el Decreto Supremo N.° 384, publicado el martes 25 de febrero de ese año en El Peruano, decretando el fin de la fiesta. Se suprimía el juego de carnaval en todo el territorio de la República a partir de 1959. “Los llamados lunes y martes de carnaval serán, en lo sucesivo, días laborables, tanto en las oficinas públicas como en los centros de trabajo privados”, decía. Claro, se podría seguir celebrando las fiestas de disfraces “con entradas pagadas”, pero además de obtener la autorización municipal correspondiente deberán dar aviso a la prefectura respectiva.
Cifra:
10 millones de soles en artículos de carnaval se consumieron en febrero de 1958.
Las otras soberanas
De reinas estaba hecho el verano de 1958. Matilde Guillot fue coronada Reina de la Juventud por los alcaldes de Miraflores, Chorrillo, San Isidro y Barranco. El teatro Segura proclamaría como Reina de la Simpatía a la bailarina Ana María. Los coliseos de Lima también eligieron ese fin de semana a sus propias monarcas del carnaval. En el Coliseo Nacional, la folclorista Luz María Giles se coronó como Luz María I, y en el Coliseo Mundial hacía lo propio
Zoilita Zevallos. Fuera de la capital, Trujillo elegía a Rosita Morales Blondet como la Reina Juvenil del Carnaval del Club Libertad. En Iquitos, Yuli Cabrera asumía el cargo de Reina del Comercio. Y Graciela Fuentes, en Tacna, recibía el título de Reina del Trabajo.
Lea aquí todo el suplemento Variedades del 20 de febrero.
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(JVV)
JRA
@agenciaandina???? En 1958, Lima vivió su última gran celebración oficial de carnaval. Lo que comenzó como fiesta y tradición terminó generando un fuerte impacto en el orden público, lo que llevó a eliminar los feriados por dicha celebración desde 1959. Conoce más en la edición 646 del #SuplementoVariedades. https://elperuano.pe/suplemento/visor/14819-variedades-646
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Publicado: 26/2/2026