La leche materna proporciona anticuerpos y factores de defensa que fortalecen el sistema inmunológico del bebé que inicia durante el contacto piel a piel en la primera hora de vida, protegiéndolo frente a infecciones respiratorias, gastrointestinales y otras enfermedades frecuentes durante la infancia, destacó la responsable de Lactancia Materna del Ministerio de Salud (Minsa), Eleana Medina.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto, el Minsa informó que la lactancia materna exclusiva en el Perú continúa mostrando una tendencia al alza. En los últimos siete años, el promedio nacional alcanzó el 67.38 %, cifra que supera ampliamente el promedio mundial de 42.4 % y la meta del 50 % de bebés menores de seis meses alimentados exclusivamente con leche materna establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los países de América al 2025.
Este resultado refleja el trabajo articulado que impulsa el Minsa junto con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), el Ministerio de Educación (Minedu), el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), Indecopi, la Sociedad Peruana de Pediatría, IBFAN-Perú, Lacta Red, el personal de salud y las familias peruanas comprometidas con la protección de la primera infancia.
“La leche materna es considerada la primera vacuna del bebé porque contiene anticuerpos y otros componentes bioactivos. Además, aporta todos los nutrientes que necesita durante los primeros seis meses de vida para crecer sano y fuerte”, explicó Eleana Medina.
La especialista indicó que la leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos y lactantes, por lo que debe brindarse de manera exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Posteriormente, debe complementarse con alimentos adecuados y ricos en hierro, manteniendo la lactancia hasta los dos años o más.
Medina añadió que la lactancia materna también genera importantes beneficios para la madre, ya que favorece la recuperación después del parto, disminuye el riesgo de hemorragias postparto y reduce la probabilidad de desarrollar cáncer de mama y de ovario. Fortalece el vínculo afectivo entre la madre y el bebé, promoviendo el bienestar físico y emocional de ambos.
Publicado: 5/8/2026