Sanmarquina impulsa neuroprótesis desde Europa ante retos neurológicos en Perú

Ingeniera biomédica investiga implantes neuronales con potencial en epilepsia y ceguera

Nicole Caballero, ingeniera biomédica formada en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, estudia una maestría en Francia.

Nicole Caballero, ingeniera biomédica formada en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, estudia una maestría en Francia.

07:00 | Lima, feb. 19.

Por Lucero Espinoza Castro

En el Perú, miles de personas conviven con enfermedades neurológicas que limitan su calidad de vida. El Ministerio de Salud (Minsa) estima que alrededor de 30,000 adultos mayores padecen Parkinson. A ello se suma que más de 600,000 ciudadanos presentan discapacidad visual. En este escenario, el desarrollo de neuroprótesis y tecnologías de estimulación neuronal representa una esperanza concreta para futuras terapias personalizadas.

Desde esa frontera científica trabaja Nicole Caballero, ingeniera biomédica formada en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quien tras destacar en universidades europeas investiga dispositivos capaces de interactuar de forma precisa y segura con el sistema nervioso.


Su tesis de maestría en la Universidad Grenoble Alpes, en Francia, se centró en el uso de microelectrode arrays (MEA) para la estimulación neuronal, una tecnología clave en el desarrollo de neuroprótesis.

“Mi investigación se enfocó en estudiar cómo los microelectrode arrays o MEA pueden utilizarse para estimular neuronas de forma más precisa y segura. En particular, yo trabajé con caracterización electroquímica de distintos materiales utilizados en estos microelectrodes y en cómo responden cuando interactúan con tejido neuronal", explicó en una entrevista con la Agencia Andina.

Según detalló, uno de los grandes desafíos de la neuroingeniería es mejorar la interfaz entre dispositivos electrónicos y el sistema nervioso para que la estimulación sea efectiva, estable en el tiempo y menos invasiva.

“La necesidad que aborda el trabajo es bastante clave en la neuroingeniería. Es mejorar la interfaz entre los dispositivos electrónicos y el sistema nervioso para que la estimulación sea efectiva, estable en el tiempo y también menos invasiva. Y esto es fundamental para el desarrollo de neuroprótesis y terapias para enfermedades neurológicas”, sostuvo.


Caballero destacó que una de las principales ventajas de los MEA es su alta resolución espacial, que permite estimular y registrar actividad neuronal de forma localizada. “Permiten estimular y registrar la actividad neuronal a un nivel muy localizado, incluso hasta neurona por neurona, porque la idea es que los electrodes lleguen a ser del tamaño lo más cercano a una neurona posible. Además, las corrientes que se usan son más bajas, lo que va a reducir el daño que pueda recibir el tejido”, indicó.

En su investigación comparó distintos materiales para electrodos, evaluando estabilidad, eficiencia y límites electroquímicos. Parte del trabajo lo desarrolló en colaboración con una startup de Barcelona dedicada a biosensores basados en grafeno. “Uno de los materiales que se tiene mucho interés de explorar actualmente y que está siendo usado en diferentes aplicaciones en tecnología es precisamente el grafeno y es uno de los cuales también probé y también se pudo demostrar que tiene grandes capacidades en comparación con otros materiales que se usan actualmente”, precisó.

Desde una mirada aplicada, la científica peruana señaló que esta tecnología tiene potencial en rehabilitación neurológica, enfermedades neurodegenerativas, lesiones medulares y restauración visual. “Los MEA tienen un enorme potencial en áreas como rehabilitación neurológica, enfermedades neurodegenerativas, lesiones medulares o incluso restauración visual. Permite diseñar terapias más personalizadas, adaptativas, algo que hoy es una gran meta en medicina”, afirmó.

En su caso, realizó estudios in vitro y ex vivo tomando como referencia el sistema visual, orientándose hacia la restauración visual y las prótesis de retina. “La idea no era solo quedarme en la parte más teórica, sino también pensar cómo estos resultados pueden impactar a pacientes en el futuro”, enfatizó.


Nicole inició su formación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde asegura que adquirió una base científica sólida y una gran capacidad de adaptación. “Uno aprende a resolver problemas con recursos limitados, a ser perseverante y a no tenerle miedo a desafíos académicos. La formación en pensamiento crítico fue bastante clave para poder integrarme luego a otros ambientes y culturas”, recordó.

Su trayectoria la llevó a representar al Perú en espacios internacionales como la Cumbre de Líderes Global Biotech Revolution en la Universidad de Cambridge. “Fue una gran responsabilidad y al mismo tiempo una motivación enorme para seguir apostando por investigación con impacto real. No solo representé al Perú, sino también a San Marcos y a la Universidad de Grenoble Alpes”, comentó.

Actualmente cursa un doctorado en la Loughborough University, en el Reino Unido, donde investiga factores humanos aplicados a tecnologías médicas complejas, con un enfoque en traslación clínica.“Estoy trabajando en una área que yo denomino que es la traslación clínica o implementación clínica que es buscar llevar las tecnologías del laboratorio a las aplicaciones clínicas, a los pacientes, a que puedan tener un impacto real y ahora estoy construyendo esas herramientas que nos van a poder permitir llegar ahí”, explicó.

Además, fue seleccionada como MIT Catalyst Europe Fellow 2026, siendo la primera peruana en integrar este programa y una de las 12 fellows elegidas en toda Europa. “La idea al final es desarrollar soluciones que tengan impacto real en el centro de salud, incluso con la posibilidad de tal vez formar empresas y creo que esto complementa perfectamente mi doctorado porque nuevamente ir más allá del laboratorio, del entorno académico y aprender a conectar ciencia, la parte clínica y la parte industrial y a pensar con una mirada aplicada, colaborativa y centrada en las personas, en los pacientes”, subrayó.


Más allá de los laboratorios europeos, Caballero mantiene un compromiso con el país y con las nuevas generaciones. “No hay que esperar a sentirse listo para postular a oportunidades internacionales. La curiosidad y la constancia pesan tanto como el talento. Nuestro país necesita mucha ciencia e innovación y jóvenes que se atrevan a soñar en grande”, afirmó.

Desde Europa, impulsa una iniciativa gratuita que difunde convocatorias y becas internacionales para estudiantes latinoamericanos, convencida de que el acceso a la información puede cambiar trayectorias.

En un país donde miles de personas enfrentan enfermedades neurológicas y limitaciones en el acceso a tecnologías avanzadas, la historia de Nicole Caballero evidencia que el talento científico peruano no solo puede competir en escenarios globales, sino también contribuir desde la investigación y la innovación a responder a los desafíos del sistema de salud nacional.

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Publicado: 19/2/2026