El martes 27 de enero se conmemoró el Día Internacional de la Conservación y la Restauración. A propósito de esa efeméride el Museo Arqueológico Nacional Brüning, ubicado en Lambayeque, abrió las puertas de su laboratorio especializado para mostrar el minucioso y silencioso trabajo que se realiza en la conservación de piezas arqueológicas, especialmente metálicas, fundamentales para preservar la memoria histórica de la región.
El conservador del museo, Marco Antonio Seclén Fernández, explicó a la Agencia Andina que este laboratorio ha sido clave en la recuperación de importantes hallazgos arqueológicos, entre ellos las emblemáticas piezas del Señor de Sipán, muchas de las cuales llegaron en condiciones críticas, con altos niveles de corrosión y deterioro.

“Aquí realizamos procesos altamente especializados como la desactivación química, la limpieza mecánica y los reforzamientos estructurales, que permiten devolver estabilidad, integridad y valor patrimonial a los objetos”, señaló el especialista.
Un trabajo que exige tiempo, ciencia y paciencia
Seclén detalló que la
conservación de una pieza arqueológica puede demandar desde 20 días hasta más de un año, dependiendo del material y del grado de afectación. Mientras que una pieza de cerámica suele requerir menos tiempo, los objetos metálicos —especialmente aquellos compuestos por varios elementos— implican procesos largos, rigurosos y de alta especialización.

“Entre los
trabajos más complejos desarrollados en el laboratorio destacó los estandartes y miniaturas de cobre dorado provenientes de las tumbas de Sipán, actualmente exhibidos en el Museo Tumbas Reales de Sipán, los cuales requirieron varios meses de intervención técnica”, recordó.
Conservación preventiva y respaldo técnico
El Museo Arqueológico Nacional Brüning cuenta además con un programa permanente de conservación preventiva, que incluye monitoreos semanales, limpieza de agentes contaminantes, control ambiental y mantenimiento de vitrinas, con el objetivo de evitar el deterioro de las piezas ya exhibidas al público.

“Durante el último año logramos conservar 42 piezas arqueológicas especialmente de cerámica, superando la meta programada. Actualmente, el equipo trabaja en la preparación de 22 piezas metálicas que serán exhibidas en el exterior, cumpliendo estrictos protocolos técnicos y documentales”, afirmó Seclén.
Investigación, formación y desafíos futuros
El conservador resaltó también la estrecha relación entre la conservación y la investigación arqueológica, ya que desde el laboratorio se identifican detalles iconográficos y tecnológicos que luego permiten a los arqueólogos interpretar y publicar los hallazgos.
“Cada pieza cuenta con una ficha técnica, similar a una historia clínica, donde se registra todo el proceso de intervención, desde su ingreso hasta su conservación final”, precisó.

Finalmente, destacó el creciente interés de jóvenes —especialmente mujeres— por especializarse en conservación, impulsado por la formación académica en arqueología en Lambayeque. Sin embargo, advirtió que aún existe una escasez de conservadores en el país, frente al constante aumento de descubrimientos arqueológicos.
“El patrimonio sigue apareciendo y necesita ser protegido. La conservación es una responsabilidad silenciosa, pero vital, para que nuestra historia llegue intacta a las futuras generaciones, acción que es promovida por el Ministerio de Cultura a través de la Unidad Ejecutora 005 Naylamp Lambayeque”, concluyó.
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