Por William Ríos RosalesLa adopción de tecnología desarrollada en el Perú y la articulación estratégica entre actores públicos y privados son fundamentales para integrar a medio millón de mineros de pequeña escala a la economía formal, impulsando así el crecimiento de una clase media autóctona, sostuvo Ricardo Márquez, quien fue vicepresidente de la República y expresidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) en su momento..
El sector de la pequeña minería se encuentra ante un momento decisivo para superar la polarización histórica que limitó su progreso, agregó.
Según indicó durante la convención Indumin 2026, el objetivo primordial es canalizar la riqueza generada por los cerca de 500,000 peruanos dedicados a esta labor, permitiendo que esta actividad impulse el desarrollo económico del país dentro de un marco de legalidad, eficiencia y orgullo empresarial.
Márquez subrayó que el crecimiento hacia la formalidad no debe interpretarse como una imposición externa, sino como el resultado natural y necesario de la modernización.
En este sentido, enfatizó que la disponibilidad de maquinaria de avanzada, diseñada y fabricada íntegramente en el Perú, representa una herramienta estratégica indispensable. Al adoptar este equipamiento, los pequeños empresarios mineros adquieren la capacidad técnica necesaria para superar las 350 toneladas diarias de producción, optimizando así sus operaciones de manera competitiva, segura y alineada con los estándares de productividad global.
Un pilar central en la visión del exvicepresidente es la necesidad de un trabajo articulado y colaborativo. Márquez señaló que tanto la gran minería como las instituciones académicas —mencionando específicamente la labor de la Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica— deben actuar como facilitadores para encauzar la minería ancestral dentro de los mecanismos legales vigentes.
Asimismo, destacó con firmeza que la participación de las comunidades locales y la integración de todos los gremios son condiciones indispensables para lograr una minería sostenible, responsable y socialmente integrada, evitando que una parte significativa de la exportación de oro continúe operando fuera de los registros oficiales.
El empresario reflexionó sobre la transformación social del país desde 1990, resaltando la emergencia de una "clase media autóctona" que logró superar la pobreza a través del emprendimiento, la constancia y la innovación. Márquez exhortó a los trabajadores del sector a reconocer su papel determinante en esta dinámica, viendo en la formalización una oportunidad inmejorable para operar con plena autonomía, contribuir significativamente mediante el pago de impuestos y fortalecer el orgullo de ser un actor clave en el motor económico nacional.
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(FIN) WRR/JJN
Publicado: 10/3/2026