Diez comunidades de la isla de Amantaní, en el departamento de Puno, revivieron la tradición ancestral de la Fiesta de San Sebastián en los icónicos templos ceremoniales de Pachatata y Pachamama, donde sabios andinos pronosticaron una abundante cosecha para este año.
La celebración, llena de simbolismo y misticismo, reunió a pobladores vestidos con trajes típicos que, a través de rituales, música y danza, rindieron homenaje a la Madre Tierra y conectaron con las fuerzas de la naturaleza.
La festividad comenzó al amanecer el jueves 15 de enero, cuando cinco comunidades subieron al santuario de Pachatata y otras cinco al de Pachamama. Allí, realizaron ofrendas y ceremonias para pedir fertilidad, lluvias y salud.
El teniente gobernador de Amantaní, Martínez Calcina Pacompia, explicó que este ritual marca el inicio de un ciclo de prosperidad para la isla puneña.
El momento más esperado llegó cuando las parejas de danzantes descendieron de ambos santuarios hacia una explanada natural. La primera en llegar fue la pareja del santuario de Pachamama, un hecho que, según los sabios andinos, anuncia un año de buenas cosechas en el presente año.

Los participantes, vestidos con trajes coloridos y bordados, representaron la conexión entre el ser humano y la naturaleza. Los hombres lucieron trajes de Pachatata con sombreros tejidos, mientras que las mujeres portaron polleras multicolores, símbolos de fertilidad y abundancia.
La ceremonia central incluyó una procesión hacia los cerros sagrados, acompañada de música tradicional y cantos en quechua. En los altares de Pachatata y Pachamama, los pobladores colocaron ofrendas como hojas de coca, semillas, flores y chicha de jora, elevando plegarias al cosmos.
Uno de los momentos más vibrantes fue la competencia ritual entre los grupos de Pachatata y Pachamama. A través de danzas, los participantes celebraron el equilibrio entre las fuerzas masculinas y femeninas. Según la tradición, el triunfo de Pachamama este año simboliza fertilidad y prosperidad para la comunidad.
La fiesta costumbrista continuó al caer la tarde con música en vivo, donde pinquillos, tambores y bombos marcaron el ritmo de las danzas. Hombres y mujeres, en círculos, expresaron su armonía con la tierra y el universo. La danza, más que un baile, fue una representación de la energía cósmica que une a la isla con sus raíces ancestrales.
La gastronomía también tuvo un papel protagónico. Platos tradicionales como quinua, chuño, papa, pescado fresco y choclo, preparados en hornos de barro, fueron compartidos entre los asistentes. Estas recetas, transmitidas de generación en generación, reforzaron los lazos comunitarios y la identidad cultural de la isla de Amantaní.
Amantaní, conocida como la Isla sagrada del lago Titicaca, es un lugar donde la tradición y la naturaleza se fusionan. Sus paisajes, marcados por terrazas agrícolas y aguas cristalinas, son el escenario perfecto para esta celebración. Sin embargo, el verdadero valor de esta isla radica en la conexión espiritual que sus habitantes mantienen con el cosmos y las deidades andinas.
La fiesta de San Sebastián en Amantaní es más que una celebración: es un legado cultural que une a las familias, honra a la tierra y renueva la esperanza en un futuro próspero. Para los pobladores, este evento es una oportunidad para reafirmar su identidad y transmitir sus costumbres a las nuevas generaciones.
(FIN) AAM