Patrimonio Mundial
El 21 de junio de 2014, el Qhapaq Ñan o Sistema Vial Andino fue inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en la categoría de Ruta Cultural, durante la 38 Reunión del Comité de Patrimonio Mundial, reunido en Doha, Qatar.
Antecedentes y proceso de nominación
En mayo de 2001, Perú tomó la iniciativa de incluir el Qhapaq Ñan en su Lista Tentativa y los gobiernos de Argentina y Chile se unieron a ella. En marzo de 2002, durante la primera reunión del Informe Periódico del Patrimonio Mundial, los puntos focales de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú elaboraron el documento “Rutas andinas prehispánicas y las rutas del Tahuantinsuyo”, que resumía sus propuestas para un futuro avance en la iniciativa.

El 29 de enero de 2003, en la sede de la Unesco, en París, los delegados permanentes de los países andinos solicitaron por consenso al Centro de Patrimonio Mundial asumir el cargo de la coordinación del proyecto y colaborar en el proceso de nominación. Este marco de coordinación, constituido por orientaciones metodológicas para idear el proceso de inclusión para un sitio compartido por seis Estados Parte a la Convención del Patrimonio mundial, es la primera experiencia de este tipo en la unidad de América Latina y el Caribe en el Centro de Patrimonio Mundial.
A continuación de estas reuniones, se realizaron otras siete reuniones técnicas en el Cusco (Perú), París (Francia), La Paz (Bolivia), Santiago (Chile), Quito (Ecuador), Buenos Aires (Argentina) y Pasto (Colombia). Dichas reuniones sentaron las bases de este ambicioso proyecto de nominación involucrando a los responsables de sitios y a los tomadores de decisiones. Además, se realizaron dos reuniones del Comité Científico para desarrollar el desarrollo temático de la nominación. En octubre de 2006 se llevó a cabo una reunión de expertos jurídicos en París para discutir las implicaciones y requerimientos legales y jurídicos que esta denominación requiere.
Para la Unesco, este proceso de nominación reflejó la conceptualización y desarrollo de una metodología participativa que necesariamente debe involucrar a las culturas que viven y habitan a lo largo del Qhapaq Ñan.
Esta metodología obtuvo los siguientes logros: más de 300 participantes involucrados en 6 países diferentes, el inventario de más de 15 000 kilómetros de caminos, seis equipos multidisciplinarios nacionales.

Asimismo, la creación de fichas de registro temático y tipográfico para inventariar los sitios que tienen relación con el Qhapaq Ñan, la inclusión de la historia oral en la concepción de la futura nominación, la colaboración de 20 grupos de renombrados expertos en el Qhapaq Ñan; y la concepción y construcción de un instrumento jurídico para asegurar una apropiada construcción y gestión del Qhapaq Ñan a nivel internacional.
Reuniones de expertos fueron realizadas para identificar la significación cultural y el valor unitario de la red completa con la perspectiva de considerar opciones para su inclusión en la Lista de Patrimonio Mundial a través de varias formas de cooperación técnica.

El Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco colaboró con estos países en un proyecto pionero: la preparación de una sola nominación para la inclusión del Qhapaq Ñan en la Lista del Patrimonio Mundial con un proyecto de cooperación regional original e innovador.
¿Qué destaca Unesco sobre el Qhapaq Ñan?
La Unesco destaca sobre el Qhapaq Ñan que el imperio inca organizó su red vial en una escala continental y sus caminos son una expresión invaluable del espíritu de organización y planificación de la mano de obra disponible, constituyendo un instrumento clave en la unificación del Tahuantinsuyo, física y organizacionalmente.
“Esta ruta es la demostración de un valor universal a gran escala. Los incas lograron la construcción de esta infraestructura con un carácter unitario en menos de un siglo, haciendo coherente funcionalmente y estableciendo centros adicionales de comercio, intercambio, producción y culto, adaptando los sectores de producción a la topografía y el clima en cada piso ecológico que se encuentra a lo largo del Camino. El Camino también expresaba su armoniosa relación con su gente y su adaptación al complejo paisaje andino”, remarca.

Subraya que, en la actualidad, el paisaje cultural del Qhapaq Ñan forma un excepcional telón de fondo, en donde las culturas andinas continúan transmitiendo un mensaje universal: la habilidad humana para convertir uno de los escenarios geográficos más duros del continente americano en un entorno habitable.