Miles de peruanos salieron de sus viviendas, centros de trabajo y otros establecimientos para dirigirse a zonas seguras durante el II Simulacro Nacional Multipeligro 2026, que pone a prueba la preparación de la población ante distintos peligros, entre ellos un eventual sismo de magnitud 8.8 frente a Lima y Callao.
El ejercicio se desarrolla cuatro días después del sismo de magnitud 7.4 registrado en Colombia y 51 días después del doble sismo ocurrido en Venezuela, movimientos telúricos que dejaron muertos, heridos y daños en edificaciones, y que han generado preocupación en el Perú debido a la cercanía de ambos países sudamericanos.
En Lima y Callao, municipios, colegios, hospitales, condominios, entre otros, ensayaron la evacuación de personas en sus propias instalaciones, en plazas y espacios públicos recreando así la búsqueda de un lugar seguro ante un sismo de magnitud.
En los colegios, estudiantes y docentes participaron en el ejercicio y se organizaron en los tradicionales círculos de seguridad, mientras que en hospitales el personal médico y de enfermería recreó la atención de personas heridas y el traslado de pacientes en camillas, como parte del ejercicio destinado a evaluar la capacidad de respuesta de las instituciones.
En las regiones, los gobiernos regionales eligieron los peligros más recurrentes en sus respectivas jurisdicciones para desarrollar el simulacro y poner a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades y de la población, luego de las acciones de preparación y sensibilización.
Los peligros contemplados en el simulacro pueden ser de origen natural o generados por la acción humana, entre ellos sismos, sismos seguidos de tsunami, deslizamientos, derrumbes, aludes, huaicos, incendios forestales y lluvias intensas, así como otros peligros asociados.
El simulacro multipeligro es necesario debido a que el Perú es un país expuesto a diversos fenómenos naturales. Busca que la población interiorice la prevención y la preparación como elementos fundamentales para reducir el impacto de una emergencia.
Sismos no pueden predecirse
Sin embargo, explicó que la ciencia sí ha logrado avances importantes en el pronóstico sísmico, particularmente mediante el estudio de las denominadas zonas de acoplamiento sísmico. Estas investigaciones permiten identificar sectores donde las placas tectónicas permanecen acopladas y acumulan esfuerzos, información que ayuda a estimar la posible magnitud de un eventual sismo.
En ese contexto, Tavera ha explicado que frente a la costa central del Perú existe una zona de aproximadamente 400 kilómetros donde se viene acumulando deformación, por lo que los estudios científicos consideran posible la ocurrencia de un sismo de gran magnitud. Este es uno de los fundamentos del escenario de magnitud 8.8 planteado para el simulacro.
El ejercicio busca, precisamente, que ese conocimiento sobre el peligro sísmico se traduzca en preparación concreta de la población: saber cómo actuar durante una emergencia, identificar zonas seguras, mantener la calma y contar con medidas que permitan reducir los riesgos ante un eventual desastre.
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Publicado: 14/8/2026