El 8 de mayo del 2025, William Edgard Reyes Vega supo que había abrazado y almorzado con un papa. Desde pequeño siempre quiso conocer al sumo pontífice de la Iglesia Católica, pero lo más cerca que estuvo de lograrlo fue en el 2018, cuando vio pasar a dos metros de distancia al papa Francisco por el centro de Trujillo, en la región La Libertad.
Tras ser ordenado diácono en Trujillo, William Reyes Vega fue enviado el 2024 por la Orden de San Agustín a la sierra de Piura; sin embargo, un año después fue cambiado a Chulucanas y tenía que estar allí el 8 de mayo del 2025.

Ellos tenían planificado almorzar y a la 1:00 de la tarde salir a Chulucanas, pero a las 11:00 de la mañana se enteraron de la noticia que salía humo blanco la capilla Sixtina, en Roma, y de inmediato buscaron un televisor para saber quién era el nuevo líder de la Iglesia Católica.
“Fue una alegría enorme al saber que el papa León XIV era el monseñor Robert Francis Prevost, que había sido obispo de Chiclayo, quien nos visitaba siempre en la casa de la congregación, y que había estado en Chulucanas el 2024 para los 60 años de la orden, siendo ya cardenal”. Recuerda William.
El primer encuentro
William o el padre Will como lo llaman en la comunidad, conoció al entonces sacerdote Robert Francis Prevost Martínez a inicios de 1996, algunos meses después de mudarse con sus padres al barrio de Santa María.

La parroquia Santa Rita de Cascia, que Robert Prevost construyó junto a los fieles, era aún la capilla Santa María Madre de la Iglesia Católica, y pertenecía a la parroquia San Martín, ubicada en el óvalo Grau, en Trujillo.
William tenía deseos de formar parte de algún grupo religioso e ingresó al Movimiento Juvenil de la capilla a los 16 años, donde se quedó hasta los 34 años, cuando decide seguir el llamado de Cristo y entrar al Seminario.
Fue allí cuando conoció a Robert Prevost a quien él, junto a los otros jóvenes, siempre llamaban padre Roberto de cariño. Liderados por él, trabajaron en las zonas menos favorecidas de la ciudad. Allí oficiaba misas, celebraba el Día de la Madre, el Día del Padre, Navidad u organizaba alguna u otra actividad para ayudar a los más necesitados.

“Siempre nos pedía que no nos olvidemos de los más necesitados. Para mí fue y es un referente, dentro de la vida comunitaria. Una persona de pocas palabras, pero de mensaje muy profundo; de una gran sencillez, sin aspiraciones de grandeza, ni de cargos, pero Dios ha permitido darle este servicio de ser el líder de la iglesia”, afirma.
El abrazo en Brasil
Dos años antes de ingresar al Seminario, William viajó a Brasil para participar de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). A dicho encuentro llegó el padre Roberto Prevost, quien ya era Prior General de la Orden San Agustín, es decir, el máximo líder a nivel mundial de dicha congregación.

Pese al tiempo transcurrido desde la despedida en Trujillo, en 1999, William se sorprendió que Prevost se acordara de él y preguntara por su familia. Después de eso vinieron los abrazos.
Recuerdo imborrable
Hace un año, el diácono William pedía en el grupo de WhastApp del Movimiento Juvenil que oraran juntos para que el Colegio Cardenalicio eligiera al cardenal Robert Prevost como el nuevo papa.
Quien se acuerda de esa cadena de oración es su amigo Orlando Flores Rodríguez, presidente de la Hermandad de la Virgen Candelaria del Socorro de Huanchaco.

“Yo estaba trabajando en la computadora, cuando supe que había salido la fumata blanca, así que decidí seguir la transmisión en vivo para saber el nombre del nuevo papa. Tras casi una hora de espera, supimos que se trataba del cardenal Robert Prevost, quien había estado muchos años en Trujillo cumpliendo una misión pastoral”, narró.
Orlando dice que la renuncia del papa Benedicto XVI golpeó fuerte la moral de los fieles católicos, pero la presencia del papa Francisco ayudó mucho, sobre todo porque se enfrentó a sacerdotes y grupos religiosos pederastas, dando nuevos aires de frescura a la iglesia.
“Al margen de los errores, la presencia del papa León XIV hace que la iglesia siga viva, y que cada vez más personas se muestren interesados por conocer los lugares donde estuvo y recorrió”, acotó.

Orlando pide ahora a Dios que León XIV venga al Perú y corone a la Virgen Candelaria del Socorro de Huanchaco, donde las campanas de su Santuario también sonaron fuerte el 8 de mayo del 2025, tras la elección de León XIV.