El multitudinario y ansiado reencuentro del papa León XIV con los feligreses de su querida Lambayeque, donde ejerció durante ocho años como obispo de la diócesis de Chiclayo, será con certeza uno de los momentos más emocionantes de su visita pastoral al Perú. ¿Qué hitos marcaron su conexión espiritual con los lambayecanos y que hicieron tan querido y admirado en ese departamento?
A continuación, repasamos los hitos y momentos trascendentales de la labor religiosa de Robert Prevost Martínez en Lambayeque que contribuyeron a construir de un indisoluble vínculo de un entrañable aprecio y afecto mutuo con la población de esa emblemática región del norte peruano.
Obispo de Chiclayo
Tras 29 años de haber llegado por primera vez al Perú como misionero agustino y haber desempeñado diversos cargos eclesiásticos en Chulucanas (Piura) y Trujillo (La Libertad) en su condición de monseñor, en noviembre de 2014 el entonces papa Francisco lo nombra administrador apostólico de la diócesis de Chiclayo. El 12 de diciembre de ese año recibe la consagración episcopal en una solemne ceremonia litúrgica celebrada en la Catedral Santa María de Chiclayo.

El 26 de septiembre de 2015 es nombrado obispo de la diócesis de Chiclayo, asumiendo la guía pastoral de más de 50 parroquias y una población superior al millón de fieles católicos. Ese año obtiene la nacionalidad peruana y recibe su Documento Nacional de Identidad (DNI).

Desde su llegada por primera vez a Lambayeque para asumir la responsabilidad de conducir la diócesis de Chiclayo, el monseñor Robert Prevost congenió de inmediato con la población y sintió su siempre entrañable hospitalidad. También fue testigo de la profunda devoción religiosa del pueblo lambayecano, expresada en la masiva concurrencia a las celebraciones litúrgicas y participación multitudinaria en festividades religiosas como la Semana Santa, la solemnidad en honor del Divino Niño del Milagro de Ciudad Eten y la santísima Cruz de Motupe o Cruz de Chalpón, por citar las más emblemáticas.

El pueblo lambayecano recuerda con cariño la humildad y la total disposición del entonces obispo, a quien cariñosamente llamaban “padre Roberto”, para estar presente en las actividades organizadas por grupos parroquiales de su diócesis, escuchando y dialogando siempre con los feligreses, desplazándose a recónditos lugares, recorriéndolos a pie, montado sobre un caballo o mula, llegando siempre con entusiasmo y mostrando una sonrisa agradeciendo el cálido recibimiento de jóvenes, adultos, niños y adultos mayores que siempre lo esperaban con afecto. Son incontables las misas, bautismos, matrimonios, confirmaciones, confesiones y otros sacramentos celebrados por Robert Prevost en su ejercicio pastoral en Lambayeque.

Otro vínculo importante del obispo con Lambayeque se forjó mediante la gastronomía de dicha región, una de las más deliciosas y variadas del Perú. Platos célebres como el seco de cabrito con frejoles, el arroz con pato, el tamalito verde, la causa ferreñafana, por citar algunos, cautivaron el paladar de monseñor Robert Prevost y le transmitieron el cariño y la identidad cultural de la población lambayecana.
Liderazgo ante los estragos de El Niño Costero, el Covid-19 y el ciclón Yaku
En marzo de 2017, cuando el fenómeno El Niño Costero impactó con una magnitud extraordinaria y un impacto devastador la costa norte peruana, el obispo Robert Prevost lideró una ejemplar e inolvidable respuesta eclesiástica de emergencia, recorriendo a pie las zonas rurales aisladas por las inundaciones para llevar un mensaje de consuelo y esperanza a la población, así como para entregar junto a feligreses voluntarios ayuda humanitaria recolectada solidariamente en las parroquias de su diócesis.

La presencia in situ y el mensaje alentador del obispo Prevost en las zonas más golpeadas por las torrenciales lluvias y desbordes de ríos quedó marcada por siempre en la memoria de las familias, muchas de las cuales se quedaron sin su precaria vivienda inundada y perdieron todos sus bienes sumergidos bajo el agua.
Tres años después, una nueva y mortal amenaza de alcance global: la pandemia del Covid-19, volvió a evidenciar el liderazgo y compromiso del obispo Robert Prevost con el pueblo lambayecano y convirtió en indisoluble el vínculo afectivo entre ambos.

A la par con su labor eclesiástica, visitando y llevando la bendición y mensajes de fe y esperanza a muchas zonas urbanas y rurales de su diócesis, el obispo Prevost evidencia nuevamente su enorme sensibilidad y empatía con los miles de enfermos y lideró iniciativas para recaudar fondos y solicitar donaciones a empresas para construir y equipar plantas de oxígeno de acceso gratuito que ayudaron a salvar muchas vidas.
En marzo de 2023, la furia de la naturaleza volvió a ensañarse con el norte peruano y esta vez el ciclón Yaku devastó muchas localidades del litoral lambayecano. Ante esta lamentable circunstancia, la respuesta del obispo Robert Prevost no se hizo esperar. Además de atender espiritualmente a los damnificados, llevándoles un mensaje de fe, consuelo y esperanza, coordina la organización parroquial en su diócesis para brindar ayuda humanitaria, especialmente a las zonas más afectadas.
Culminación de una fructífera labor en Lambayeque
En abril de 2023 concluyó oficialmente la fructífera labor eclesiástica y solidaria del monseñor Robert Prevost al frente del obispado de Chiclayo, tras ser convocado de regreso al Vaticano por el papa Francisco para asumir una nueva responsabilidad como Prefecto del Dicasterio para los Obispos.

Una misa multitudinaria en la Catedral de Chiclayo y la promesa de volver algún día fue el epílogo de su presencia continua de ocho años al frente la diócesis cuya feligresía le generó un profundo cariño y lo hizo sentirse siempre como un peruano más.
Elección como papa León XIV y mensaje afectuoso a Chiclayo
Tras el sensible fallecimiento del papa Francisco y su convocatoria al cónclave celebrado en El Vaticano para elegir a su sucesor, el 8 de mayo de 2025 el cardenal Robert Francis Prevost Martínez fue electo sumo pontífice, el 267° sucesor de San Pedro, asumiendo el nombre de León XIV.

En su primera aparición ante el mundo como su santidad, el papa León XIV dedicó un emotivo mensaje en español a su querida diócesis de Chiclayo, recordando con cariño el tiempo que pasó en ese departamento del norte peruano.
“Y si me permiten también un saludo a todos aquellos, en modo particular, a mi querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto para seguir siendo la Iglesia fiel de Jesucristo", expresó desde el balcón de la basílica de San Pedro.
Estas palabras evidenciaron el formidable afecto del papa León XIV con la feligresía de la diócesis que lideró durante ocho años y con la población de Lambayeque y del Perú en general. Un vínculo que, un año y medio después, volverá a evidenciarse en el esperado encuentro entre el “padre Roberto”, convertido en líder de la iglesia católica mundial, y su querida diócesis que lo aguarda para hacerle sentir nuevamente en familia.
(FIN) LZD/MAO
Publicado: 27/10/2026