Nuevo estudio científico registra 236 especies de aves en 12 humedales costeros del Perú

Perú se coronó como líder mundial con la mayor diversidad de aves del planeta con un total de 1879 especies

El 42,6 % de las especies registradas corresponde a depredadores acuáticos, clave para el equilibrio de estos ambientes.Foto:  Héctor Aponte

El 42,6 % de las especies registradas corresponde a depredadores acuáticos, clave para el equilibrio de estos ambientes.Foto: Héctor Aponte

11:45 | Lima, may. 12.

Un nuevo estudio científico liderado por investigadores de la Universidad Científica del Sur y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos listó 236 especies de aves en 12 humedales costeros del Perú, reafirmando el papel de estos ecosistemas como refugios clave para la biodiversidad y corredores para aves migratorias a lo largo del Pacífico.

La investigación, que recopiló información sobre la ornitofauna de humedales desde Piura hasta Tacna, encontró que sitios como Pantanos de Villa, con 211 especies, y el humedal de Eten, con 153, concentran una notable riqueza aviar, con predominio de aves playeras, acuáticas y migratorias.

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A estos les siguen el humedal de Ite, con 146 especies, y los de Ventanilla, con 126. Cerca del 30% de las especies registradas son migratorias, una cifra que refuerza la importancia de estos ecosistemas como estaciones de descanso, alimentación y refugio para aves que recorren miles de kilómetros.


“Los humedales costeros albergan una enorme diversidad de aves y actúan como puntos críticos dentro de una red ecológica conectada”, explica Héctor Aponte, coautor del estudio e investigador de la Universidad Científica del Sur.

Según informó el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), el Perú se coronó como líder mundial con la mayor diversidad de aves del planeta con un total de 1879 especies de aves.

Más que refugios para aves

Los resultados muestran que estos ecosistemas sostienen comunidades complejas de aves acuáticas, depredadores, especies residentes y migratorias. De hecho, el 42,6 % de las especies registradas corresponde a depredadores acuáticos, clave para el equilibrio de estos ambientes.

Casos como los manglares de San Pedro de Vice o los humedales de Ite muestran que cada humedal alberga comunidades de aves con necesidades distintas. 

Algunos concentran especies especializadas y otros cumplen un papel crítico como puntos de descanso o alimentación, por lo que perder uno no siempre puede compensarse con otro.

“La desaparición de un humedal genera un efecto dominó: primero perderíamos a las poblaciones residentes que dependen totalmente del sitio, pero el impacto no termina ahí”, advierte Aponte.

Estos ecosistemas funcionan como núcleos de vida, agrega el investigador, que también sostienen a especies migratorias, de los alrededores, incluso aves de matorrales o de zonas marinas que los usan como refugio o fuente de alimento.

Ecosistemas bajo presión

Pero esta riqueza enfrenta amenazas crecientes: la urbanización, los incendios, la expansión agrícola y la contaminación están fragmentando los humedales y reduciendo la calidad de sus hábitats, advierte la investigación.

El estudio también advierte que factores como la calidad del hábitat y la diversidad de ambientes internos parecen ser más importantes para sostener comunidades de aves que el tamaño del humedal por sí solo.

Esto cuestiona la idea de que los humedales más extensos son automáticamente los más importantes para la conservación.

Una riqueza menos visible


Además del alto número de especies, la investigación encontró otra dimensión menos evidente: algunos humedales resguardan una importante diversidad evolutiva, es decir, linajes de aves particularmente distintos entre sí.

Este hallazgo sugiere que no solo importa cuántas especies alberga un humedal, sino también qué historia biológica y funciones ecológicas protege.

“La complejidad evolutiva no debe confundirse con el simple conteo de especies, se refiere a la profundidad de la historia biológica y la red de funciones que estas cumplen en el ecosistema”, comenta el investigador.

Conservar humedales como una red

Para los investigadores, los resultados refuerzan la necesidad de dejar de ver los humedales como islas separadas. “Más que proteger sitios aislados, necesitamos pensar en estos ecosistemas como un corredor biológico interconectado”, afirma Aponte.

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Los autores plantean fortalecer su protección legal y promover estrategias de conservación que mantengan la conectividad del litoral, especialmente en un contexto de presiones ambientales cada vez mayores.

Porque, advierten, proteger los humedales no solo significa conservar aves, sino también sostener los ecosistemas que hacen posible su supervivencia.

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Publicado: 12/5/2026