Lambayeque: Monsefú revive sus desayunos tradicionales preferidos por el papa León XIV

Frito monsefuano, horneado de pavo y cabrilla fresca frita son platos típicos que están en el centro de atención

14:41 | Lambayeque, jun. 7.

Después de que el papa León XIV quedara maravillado con los sabores auténticos de la localidad de Monsefú durante su labor pastoral en la Diócesis de Chiclayo, los desayunos tradicionales de la Ciudad de las Flores serán protagonistas en la próxima Feria de Exposiciones Típico-Culturales de Monsefú (Fexticum) 2025, donde serán exhibidos y degustados por visitantes nacionales e internacionales.

La reconocida gastrónoma Anggela Gonzales de Garnique, propietaria del Restaurante Don Emilio, compartió con la Agencia Andina los detalles de estos sabores que marcaron un momento especial en la historia de Monsefú. 

“El papa León XIV visitó nuestro pueblo siempre y el 14 de septiembre de 2018, en una fecha que coincidió con su cumpleaños, fue recibido con un desayuno tradicional que quedó grabado en la memoria de todos los presentes”, recordó la experta.


El distrito de Monsefú es testigo de una tradición gastronómica que no solo une a las familias locales, sino que también atrae a miles de turistas nacionales e internacionales que buscan vivir una experiencia culinaria única.

En el restaurante Don Emilio, tres platos típicos han estado en el centro de atención: el frito monsefuano, el horneado de pavo y la cabrilla fresca frita. Estos desayunos son el reflejo de la historia de la región, elaborados con insumos frescos y acompañados de bebidas tradicionales como el café pasado y la hierbaluisa.

Desayuno con historia y sabor


El frito monsefuano es, sin lugar a dudas, el plato más tradicional. Popularmente servido los domingos, este desayuno tiene su origen en las familias monsefuanas, quienes lo preparan para compartirlo con sus seres queridos. "El frito está acompañado de yuca y camote, mientras que la carne de cerdo, frita hasta obtener un chicharrón dorado, se sirve con una salsa criolla y un toque de ají limo, lo que le da un sabor distintivo", comenta  la maestra gastrónoma  Anggela Gonzales de Garnique.

Explica que el secreto de su sabor radica en el aceite extraído de la grasa del mismo chancho, una técnica ancestral que lo hace diferente a otros fritos que se pueden encontrar en la región.

El horneado de pavo, otro de los platos más solicitados, se reserva para ocasiones especiales como bodas, cumpleaños, o festividades como el Día de la Madre, Día del Padre y Navidad. Este plato se acompaña con una rosca monsefuana, una tradición local que refuerza el sabor casero y auténtico de la gastronomía de la zona.

Tierra rica en insumos frescos


Los ingredientes frescos son un sello distintivo de los platos que se sirven en el restaurante Don Emilio. "Vivimos en una tierra bendecida por la naturaleza", asegura la también dueña del restaurante. “Monsefú cuenta con campos agrícolas cercanos como Callanca y Cúsupe, lo que nos permite contar siempre con insumos frescos, como los pescados y las hierbas que crecen en la zona. Esta cercanía a la naturaleza garantiza que los productos que se ofrecen a los visitantes sean de la mejor calidad y totalmente naturales”, afirmó.

La hierbaluisa: un tesoro local


Otro de los sabores que se destacan en el desayuno monsefuano es la infusión de la hierbaluisa, una planta tradicional que crece en los campos cercanos. "No hay hogar en Monsefú que no conozca el sabor y las propiedades de la hierbaluisa", comenta la gastrónoma local. Esta hierba, con sus propiedades digestivas y relajantes, es la bebida perfecta para acompañar los platos fuertes del desayuno, especialmente en los fríos días de invierno.

La hierbaluisa, además de ser deliciosa, tiene un valor cultural y sentimental importante para los monsefuanos. “Es una bebida que ha pasado de generación en generación, y para los turistas, es un recuerdo imborrable del sabor auténtico de la región”, apuntó.

Gastronomía y turismo: vínculo irrompible


Con el auge de la ruta turística “Caminos del papa León XIV”, que ha puesto a Monsefú en el mapa turístico de Perú, la gastronomía local ha cobrado más relevancia. Los turistas, tanto nacionales como internacionales, buscan sumergirse en la cultura local a través de su cocina, y los tres platos mencionados son esenciales en esta experiencia. "El frito monsefuano es el plato más solicitado por los turistas, especialmente los domingos. La combinación de sabores, texturas y tradiciones es lo que atrae a las personas", explica la dueña de Don Emilio.

"Queremos que el turista se sienta como en casa y que, al irse, nos recomiende como un destino que no solo tiene historia y cultura, sino también una gastronomía deliciosa y auténtica", agrega.

Arte de la panadería: del amor y la paciencia nace la tradición


En la misma línea de preservación de la cultura y las tradiciones, Luis Pisfil, propietario de la panadería “Mi Nicolasa”, ha creado panes gigantes con diseños alusivos al papa León XIV. Estos panes, hechos con ingredientes completamente comestibles, incluyen formas como la mitra papal y el escudo papal, los cuales han sido muy solicitados por los visitantes y personas interesadas en llevarse un recuerdo único de la ciudad.

"Es una tradición que viene de generaciones. Mi abuelo, mi padre y ahora yo continuamos con esta labor. Cada pan que hacemos tiene algo de nuestra historia, nuestra pasión y dedicación", comenta Luis, quien también señala que, a través de su panadería, busca preservar el arte de la panadería tradicional monsefuana.

Artesanías como recuerdo 


Otro de los negocios que también está dejando huella en Monsefú es el taller de María Llontop, una talentosa artesana que se especializa en la confección de canastitas elaboradas con carrizo. "Estas canastitas son para el papa León XIV y las hacemos con mucho cariño y dedicación. Cada una lleva todo nuestro esfuerzo para ofrecer un producto único", señaló María.

Estas canastitas se utilizan para el cáliz del papa y son un ejemplo de la artesanía monsefuana que combina la tradición con el arte. "Monsefú siempre ha sido un lugar donde se aprecia la artesanía y este tipo de trabajos siempre han sido muy valorados", explica María.

Futuro promisor para Monsefú


Monsefú, un pequeño pueblo lleno de historia, tradición y cultura, está aprovechando la oportunidad que ofrece el turismo para mostrar al mundo su riqueza gastronómica y artesanal. Con el respaldo de sus habitantes, que siguen transmitiendo sus tradiciones de generación en generación, este destino continúa consolidándose como uno de los lugares más atractivos del norte del Perú.

Y es que, como dicen los monsefuanos, lo más importante es que el turista regrese, satisfecho y con ganas de compartir su experiencia. Al final, lo que Monsefú tiene para ofrecer no es solo un desayuno delicioso, sino una experiencia auténtica, cálida y llena de historia.


(FIN) SDC


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Publicado: 7/6/2025