Por Luis IparraguirreHacer una fotografía. Una acción tan básica como un selfie que grafica cualquier red social también puede significar la versión real de los sucesos de una contienda global. Desde niños soviéticos jugando sobre el cañón de un mortero alemán cerca de Moscú, hasta la bandera roja flameando sobre el edificio del Parlamento nazi que marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial, la fotografía tiene un lugar privilegiado cuando se narra la historia de Rusia.

Para el politólogo y periodista Fiódor Lukyanov, así como para el historiador Alexey Isaev, la fotografía jugó un papel crucial para comprender, representar e influir en la percepción de los acontecimientos durante La gran guerra patria y la derrota de la Alemania nazi a manos del Ejército Rojo.
Ambos intelectuales rusos conversaron con el Diario Oficial El Peruano y la Agencia de Noticias Andina sobre la importancia de la fotografía como una herramienta antropológica en la construcción de la memoria colectiva sobre la guerra que cobró la vida de más de 60 millones de personas, entre ellas, 27 millones de soviéticos.
Leica, la cámara alemana

Lukyanov enfatiza el poder simbólico y emocional del fotoperiodismo, al recordar una canción emblemática rusa dedicada a los fotógrafos de guerra, en la que se menciona a la cámara Leica, curiosamente de origen alemán.
“Tenemos una canción que nosotros, cada uno de los ciudadanos rusos, conoce muy bien y está dedicada justamente a los reporteros gráficos de la Segunda Guerra Mundial. Y el texto fue escrito por un escritor ruso, uno de los más importantes poetas del siglo XX, Konstantin Simonov. Esta canción se hizo legendaria, sobre todo entre los periodistas”.

Para él, la fotografía ha transformado la forma en que la humanidad observa y asimila los hechos históricos. Para ello menciona como ejemplo icónico la imagen de El terror de la guerra (fotografía conocida mundialmente como La niña del napalm), en la guerra de Vietnam, cuya fuerza visual cambió la percepción pública del conflicto en Estados Unidos.
“Todos conocemos la historia gracias al arte de la fotografía. Allí nosotros empezamos a observar. Empezamos a percibir la historia a través de las fotos. Por ejemplo, nosotros vimos a la niña desnuda corriendo en una aldea quemada por los estadounidenses. Esta fotografía influyó en la percepción de la sociedad americana de la guerra en Vietnam”.
En la era digital, con la proliferación de imágenes en redes sociales, blogs y medios, Lukyanov considera que la fotografía continúa siendo el formato más potente para fijar la realidad.

Tipos de fotografía
Por su parte, Isaev aporta una mirada más técnica y crítica del uso de la fotografía, destacando que si bien los documentos escritos tienen un gran peso histórico, las imágenes fotográficas pueden ofrecer una representación
más fiel de los hechos, especialmente cuando los textos son erróneos o intencionalmente manipulados.
Menciona como ejemplos a las imágenes de soldados soviéticos luchando hasta la muerte, que desmontan mitos sobre supuestas huidas para salvar sus vidas. También subraya que fotografías publicadas tras la batalla de Moscú ayudaron a cambiar la percepción internacional del papel soviético en la guerra y que si era posible derrotar al ejército nazi.
Isaev establece criterios para validar una fotografía como fuente histórica confiable: la autoría, la fecha y el lugar en el que fue tomada la fotografía, su contexto y el propósito (documental o propagandístico).
Analiza casos como la famosa imagen de la bandera soviética en lo alto del Reichstag, el edificio del Parlamento alemán en Berlín, que fue recreada posteriormente, luego de la victoria soviética en la toma de la capital alemana.
“Cuando la sociedad soviética vio las fotos en los periódicos, se dio cuenta de que nosotros podíamos revertir la guerra y ganar a los alemanes”.
La verdad sobre una imagen
Alexey Isaev reflexionó sobre una icónica fotografía, en el que se aprecia a la bandera soviética izada sobre el Reichstag, que no fue espontánea, sino una recreación. "La batalla por Berlín ocurrió de noche, mientras que la imagen fue hecha durante el día", resaltó. La fotografía en cuestión simboliza la victoria soviética sobre el nazismo y fue utilizada como una poderosa herramienta de propaganda.
Aunque posee un valor periodístico significativo, y hasta hoy es utilizada, no debe considerarse como una fotografía documental, pues no refleja un momento real de combate, sino una escena preparada para reforzar la narrativa oficial de la victoria soviética.

En ese sentido, el reconocido historiador identifica tres tipos de fotografías: el fotoperiodismo (aquel que muestra la noticia), el fotodocumentalismo (aquel que muestra los sucesos tal cual sucedieron), y enfatiza el valor de las fotografías participativas (tomadas por los propios soldados o civiles que no son profesionales de la fotografía), cuya incorporación en los últimos años ha enriquecido la reconstrucción de la historia, según su análisis.
En conjunto, ambas voces reafirman que la fotografía no solo documenta el pasado, sino que también modela la memoria colectiva, influye en la narrativa pública y aporta elementos esenciales para una comprensión más profunda y crítica de la historia.
En épocas en el que la fotografía tiene un concepto más básico y de consumo masivo, vale la pena recordar su importancia en la construcción de la historia, no necesariamente para comprender el presente, sino para que las futuras generaciones puedan hacerse una idea de las características de su pasado: los excesos, virtudes y sus desafíos.
(FIN) DOP
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Publicado: 9/6/2025