En el distrito de Ondores, en la provincia y región Junín, se desarrolló el IV Festival Internacional del Chaccu de la Vicuña y contó con la participación de numerosos visitantes, incluso del extranjero, que disfrutaron al máximo la experiencia.
La vicuña es un recurso natural renovable y constituye un patrimonio de la nación, debido a su rica y milenaria historia. Gracias a los esfuerzos de conservación, hoy existen más de 350,000 ejemplares a escala nacional, según el censo del año 2025.
Junín es una de las regiones donde habita un significativo porcentaje de estos camélidos sudamericanos de fina y valiosa fibra que tiene alta demanda en el mercado internacional. En cerca de 80,000 hectáreas de la comunidad campesina de Ondores viven en silvestría unas 15,000 vicuñas y gozan de protección contra los cazadores furtivos.
Actividad ancestral
Este fin de semana, en el paraje Suracnioc-Atocsaico se llevó a cabo el IV Festival Internacional del Chaccu de Vicuña y XIX Chaccu Ecoturístico. Desde muy temprano, los comuneros de Ondores y visitantes extranjeros que forman parte de un programa de voluntariado en varias ciudades del Perú partieron hacia la zona del arreo.
Antes de iniciar el desplazamiento por esta llanura altoandina, ubicada a 4,200 metros sobre el nivel del mar, se hizo un chacchapeo y tributo al Tayta Jirca y a la Mama Pacha. Aquí, el inca que estuvo representado por Jubert Inche recibió quipus de manos de los chasquis provenientes de cinco sectores.
Como es tradicional en esta ceremonia ancestral se enterraron bebidas, alimentos y hojas de coca en señal de agradecimiento, y también se invocó a los apus para la reproducción de las vicuñas y agua para los pastizales.
Los comuneros se organizaron para iniciar el arreo utilizando banderas de colores. El recorrido se prolongó por varios kilómetros, el cansancio no tuvo tregua en esta labor. Después del esfuerzo se logró internar de forma provisional más de 150 ejemplares en el cerco permanente para identificar a los adultos aptos para la esquila.
“Esta es una actividad ancestral que realizamos cada año, y siempre en el día se presentan situaciones diferentes, pero lo importante es que la actividad se realizó con éxito y gracias al buen clima y la nutrida participación”, declaró el presidente de la comunidad campesina de Ondores, Luis Alberto Palomino.
Una experiencia única
Los visitantes extranjeros mostraron su alegría y emoción por la experiencia vivida. “Corriendo atrás de las vicuñas, empujando desde el cerro hasta acá el valle, es increíble. Mis amigos están con la boca abierta, la vicuña es un animal único, en mi país no vemos algo similar”, refirió el visitante estadounidense William Michael Gifford.
Con participación de personal de la Agencia Agraria de Junín, de la Facultad de Zootecnia de la Universidad Nacional del Centro y de Serfor se efectuó la esquila de los camélidos sudamericanos. Con la fibra obtenida se podrá generar ingresos para la comunidad campesina de Ondores.
“La comunidad trabaja en la extracción de la fibra para el bienestar económico, porque crea trabajo, y para que se beneficien con la fibra en trabajos manuales, en artesanía. Nuestra fibra se está exportando a Italia, a través de la empresa Pinto”, manifestó el presidente del comité de vicuñas de la comunidad campesina de Ondores, José Quijada Ricaldi.
La boda de las vicuñas
Al final de la ceremonia se procedió con la boda simbólica de dos ejemplares, a los que se colocó adornos. Un sacerdote se encargó de unirlos en matrimonio para que la especie siga reproduciéndose y así apoyar la economía de los comuneros de Ondores. Un beso selló la ceremonia de nupcias.
“Queremos hacer la cordial invitación a los visitantes nacionales e internacionales para que vengan a disfrutar en nuestro paraje, en nuestra explanada del Suracnioc, con nuestra vicuña, símbolo de nuestra patria querida”, declaró el poblador que personifica al inca, Jubert Inche Zúñiga.
Publicado: 14/9/2026