En lo que va del año 2026, el Instituto Nacional de Rehabilitación “Dra. Adriana Rebaza Flores” AMISTAD PERÚ-JAPÓN (INR), ha brindado cerca de 3,000 atenciones en consulta médica y terapia a pacientes con escoliosis estructurada, en su mayoría niños y adolescentes.
Esta condición, que genera una deformidad en la columna vertebral, se caracteriza por cambios visibles como la asimetría en los hombros, escápulas y cintura, además de la aparición de una prominencia o gibosidad en la región dorsal de la espalda. Estos signos suelen preocupar a los padres y motivan la búsqueda de atención especializada.
Al respecto, la Dra. Karen Amaya Solís, jefa del Departamento de Investigación, Docencia y Rehabilitación Integral en Amputados, Quemados y Trastornos Posturales (DIDRIAQTP), área médica donde se atiende a estos pacientes, señaló que las opciones terapéuticas varían según cada caso particular.
"En los grados leves indicamos terapia física; en los moderados, sumamos el uso de un corsé ortopédico rígido. Por último, en los casos severos, además del tratamiento de rehabilitación y el corsé rígido, se recomienda una interconsulta con traumatología de columna o neurocirugía para posibilitar su manejo quirúrgico”, detalló.
Según la especialista, los objetivos principales del tratamiento son estabilizar la columna para evitar que la curvatura progrese y prevenir complicaciones futuras, como dolores crónicos o problemas cardíacos y respiratorios.
La doctora Karen Amaya subrayó que las causas de la escoliosis estructurada pueden ser variadas, incluyendo factores genéticos, alteraciones en las vértebras o enfermedades subyacentes que predisponen al padecimiento.
Abordaje fisioterapéutico
Cabe señalar que en el proceso de rehabilitación incluye el abordaje del trabajo fisioterapéutico que busca frenar la progresión de la curva escoliótica, especialmente en etapas de crecimiento, así lo destacó la Mag. Dina Candela Doni, tecnóloga médica en Terapia Física del DIDRIAQTP.
“La intervención busca mejorar la alineación postural, mantener o aumentar la movilidad de la columna vertebral, fortalecer la musculatura estabilizadora y corregir desequilibrios musculares”, explicó.
La especialista agregó que el trabajo fisioterapéutico ayuda a mejorar la función respiratoria, reducir el dolor, optimizar el equilibrio y la coordinación, favorecer la aceptación del corsé y, en consecuencia, elevar la calidad de vida y autoestima del paciente.
Abordaje emocional
El tratamiento ofrecido en el INR es integral, considerando no solo el impacto físico de la enfermedad sino también sus efectos sobre la salud emocional y la autoestima del paciente, aspectos especialmente delicados cuando el diagnóstico ocurre en la infancia o adolescencia.
Para la psicóloga del DIDRIAQTP, Nancy Velazco Bendezú, el soporte psicológico es clave para un mejor afrontamiento y adaptación al diagnóstico, el cual inicialmente puede generar miedo, incertidumbre y preocupación tanto en el paciente como en su entorno familiar.
“En un adolescente el impacto en la imagen corporal es significativo debido a que la alteración es visible en su postura o por el uso del corsé ortopédico. Esto puede generar vergüenza, inseguridad, ansiedad, tristeza y una percepción negativa de sí mismo”, indicó.
De esta manera, el acompañamiento psicológico busca fomentar la motivación y el compromiso con el tratamiento, permitiendo una mejor gestión de las emociones y facilitando una adecuada integración familiar y escolar.
Datos
- La población joven es la más afectada por esta patología: adolescentes 42.90 %, niños 30.36 %, jóvenes 14.29 %, adultos 6.63 % y adultos mayores 6.12 %.
- El 71.43 % de los pacientes es cubierto por el SIS, mientras que el 28.57 % accede a través de otras modalidades.
- Los pacientes afiliados al SIS reciben rehabilitación integral, así como productos de apoyo (incluyendo los corsés rígidos).