El consumo de cigarrillos electrónicos entre adolescentes y jóvenes ya está generando alteraciones en sus vías respiratorias y lesiones en el tracto aerodigestivo superior, advirtió el doctor Edgar Amorín Kajatt, cirujano oncólogo y cardiovascular del Departamento de Cirugía de Tórax del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN).
A pocos días de celebrarse el Día Mundial Sin Tabaco, este 30 de mayo, el especialista señaló que en usuarios jóvenes de vapeadores también se viene detectando inflamaciones y cambios celulares en la boca, garganta y mucosas respiratorias, situación que podría agravarse con el paso de los años.
Advirtió que se ha reportado un incremento en el uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores entre adolescentes y jóvenes, una tendencia asociada al riesgo de adicción a la nicotina, la exposición a sustancias carcinógenas y efectos en la salud respiratoria.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos 40 millones de niños y adolescentes de entre 13 y 15 años consumen actualmente algún producto de tabaco en el mundo. De ellos, 20 millones fuman cigarrillos, 10 millones consumen tabaco sin humo y alrededor de 15 millones utilizan cigarrillos electrónicos. En los países con datos disponibles, los menores tienen hasta nueve veces más probabilidades que los adultos de vapear.
“El vapeo se ha convertido en una moda entre adolescentes y jóvenes debido a la fuerte influencia de la publicidad y las redes sociales, donde estos productos son presentados como modernos, con sabores atractivos y envases llamativos, cuando en realidad representan un serio riesgo para la salud”.
¿Qué contienen los vapeadores?
El especialista explicó que los vapeadores funcionan mediante un sistema electrónico que calienta un líquido y genera un aerosol inhalado por el usuario. Sin embargo, precisó que este “vapor” no es agua, sino una mezcla de sustancias tóxicas y adictivas.
“Contienen nicotina, metales tóxicos, propilenglicol, glicerol, saborizantes y carcinógenos como las nitrosaminas, que pueden llegar hasta lo profundo de los pulmones”, detalló.
Aunque los cigarrillos electrónicos contienen menos sustancias cancerígenas que el cigarro convencional, el riesgo sigue siendo significativo. El cigarrillo tradicional tiene entre 60 y 70 sustancias cancerígenas. El vapeador contiene alrededor de ocho, pero una de las más peligrosas es la nitrosamina.
Consumo puede detectarse mediante prueba de orina
El médico también pidió a los padres de familia a conversar con sus hijos, actuar de manera preventiva mantenerse atentos ante posibles señales de consumo en sus hijos. El vapeo puede dejar rastros visibles en las mucosas de la boca y garganta, además de detectarse mediante pruebas de orina que identifican metabolitos de nicotina.
Asimismo, explicó que la nicotina tiene un alto poder adictivo, especialmente en adolescentes, debido a que altera los mecanismos cerebrales relacionados con el placer y la dependencia. “La industria sabe que mientras más nicotina tenga el producto, mayor será el nivel de adicción. Muchos jóvenes terminan vapeando constantemente sin ser plenamente conscientes de esa dependencia”.
Regulación
El doctor Amorín Kajatt informó que la institución participa activamente en el fortalecimiento de la regulación de los cigarrillos electrónicos en el país, mediante propuestas técnicas y científicas presentadas al Congreso de la República y al Ministerio de Salud. La iniciativa busca equiparar las restricciones del vapeo con las del cigarrillo convencional, incluyendo límites a la publicidad, comercialización y acceso de menores de edad.
“El objetivo es proteger la salud de nuestros adolescentes y jóvenes, están siendo blanco de estrategias de marketing, publicidad engañosa, que presentan estos productos como seguros, cuando no lo son”, concluyó.
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