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Historias en pandemia: todo por el gran amor a María Victoria [video]

Marisa Cabrera Moresco, la valiente médico gestante del Hospital Nacional San Bartolomé

Captura TV

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14:39 | Lima, feb. 24.

La pandemia causada por el coronavirus acortó la vida de miles de personas en el Perú, la mayoría de ellas lejos de su familia. Cada muerte era presenciada por el personal médico, quienes a pesar de estar expuestos al terrible virus, seguían trabajando exponiendo sus propias vidas y la de otros, entre ellos sus propios familiares.

Esta es la historia de Marisa Cabrera Moresco, médico gestante del Hospital Nacional San Bartolomé, quien a pesar de llevar una vida en su vientre, decidió seguir con su labor de ayudar a otros. Vio morir a muchos en la lucha, muchos colegas entre ellos. Sin embargo, hoy en día esboza una sonrisa al ver una luz de esperanza con la llegada de las vacunas, esa esperanza que mantiene su temple de acero.


Su trabajo en la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatología la lleva todos los días estar entre la vida y la muerte. Pequeños seres que a su corta edad están conectados a aparatos y luchan por vivir, le dieron el valor para seguir adelante y tener los cuidados necesarios para que ni ella, ni su hija, ni sus pacientes estén expuestos a este virus que no solo ha cambiado la vida de todos, sino que, datos oficiales del Ministerio de Salud, ha causado la muerte de casi 45 mil personas en nuestro país.



Fue así como Marisa determinó que estaba preparada para recibir la primera dosis de la vacuna Sinopharm, a pesar de que la norma sanitaria dispone que menores de 18 años ni gestantes no están obligados a aplicarse la vacuna contra la covid-19. Para ello, la médico tuvo que presentar documentos en los cuales se sustentaba que tanto ella como la bebé se encontraban en óptimas condiciones, sus controles al día y una alimentación balanceada.

Tal como señala Marisa, el amor por su hija y sus pacientes la llevó a tomar esta decisión y dejar los temores de lado. Existían muchos riesgos para una gestante de siete meses, pero ella sabía que la vacuna podría ser la única salida para que pare el espiral de contagios y desciendan las muertes.


“Más que valentía, yo lo llamaría una decisión responsable. Para yo poder vacunarme, he tenido que evaluar mi caso con mi médico tratante, yo he tenido un embarazo controlado y supervisado, hemos evaluado los riesgos y beneficios. Si bien es cierto, yo podría estar en casa, pero opté por seguir trabajando, sin exceder mis limitaciones”, dijo Marisa.


Con 30 semanas de embarazo, Marisa sueña con conocer a su hija, esa personita que alegra sus días desde su existencia y hoy la llena de fuerzas para seguir en la batalla. María Victoria, ha sido el nombre escogido por la médico con un significado que más allá de ser bonito, es lo que la pequeña representa en su vida.

Triunfo de la vida


María por la Virgen y Victoria, por  la lucha y triunfo ante este maldito virus. Será el triunfo por la vida y por seguir disfrutando de las personas que más ama. La pequeña que en 12 semanas verá la luz del día, ha enseñado a Marisa que el amor es el sentimiento que siempre prevalecerá por más temores que existan.

“No hay día en que no sueñe tener a mi niña en mis brazos, quisiera que otro haya sido el escenario, pero es lo que nos tocó vivir. Siempre con el corazón lleno de miedo pero con amor por ella. Esperando ese momento y también el volver a la normalidad. Volver a estar con mis padres, disfrutar de toda mi familia junta”, añadió Marisa al programa Modo Bicentenario que transmite TV Perú.


Por su paso dentro de los hospitales, la intensivista recuerda que tanto ella como sus colegas, lloraban al ver tanta indiferencia de la gente ante la pandemia. El ver todos los días morir pacientes, la llenaba de impotencia, y de una  tristeza infinita. Pero más impotencia le causa ver como hay personas que se reúnen para fiestas sin darse cuenta que 15 días después, podrían ser uno de ellos o sus familiares quienes estén luchando por tener un minuto más de vida.




Solidaridad


El deseo de Marisa es que la solidaridad reine en la sociedad y que el egoísmo sea dejado de lado. Como ella menciona, las personas deben tomar conciencia de lo grave que es el coronavirus. Si la ciencia da una salida hay que usarla, las vacunas protegerán muchas vidas, pero de nada sirve si se sigue el camino equivocado, anotó.

María Victoria será una niña afortunada. Su madre lucha día a día para que ella llegue a un mundo mejor al que, por la terrible pandemia, vivimos ahora. Mientras aguarda el día, seguro uno de los más felices de sus 30 años de existencia, Marisa ayuda a salvar vidas en medio de esta horrorosa pandemia (Por Nathaly Jimenez).

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(FIN) NJC/RES
JRA


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Publicado: 24/2/2021
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