Hallazgo en Áncash: descubren evidencias de rituales, entierros y pastoreo a 4,200 metros

Están relacionados a la cultura Huaylas

Un equipo de arqueólogos peruanos descubrieron evidencias de rituales, entierros y actividades pastoriles a más de 4,200 metros de altitud relacionadas con la cultura Huaylas. Foto: Cortesía Ilder Cruz

Un equipo de arqueólogos peruanos descubrieron evidencias de rituales, entierros y actividades pastoriles a más de 4,200 metros de altitud relacionadas con la cultura Huaylas. Foto: Cortesía Ilder Cruz

09:40 | Lima, ago. 20.

Por Moisés Aylas Ortiz

Nuevas excavaciones arqueológicas en un conjunto de sitios ubicados a unos 4,200 metros de altura aportan información sobre la organización social, las actividades productivas y las prácticas rituales de grupos pastoriles de la cultura Huaylas, así como sobre su relación con los incas y los procesos de transformación ocurridos durante la época colonial temprana.

El arqueólogo Ilder Cruz, responsable de las investigaciones, informó a la Agencia Andina de recientes hallazgos donde se han identificado viviendas, espacios de almacenamiento, áreas productivas, posibles corrales para camélidos y sectores vinculados con actividades ceremoniales y funerarias.




“Estamos abriendo seis unidades. Son cinco sitios y estamos ahora en el dos, el tres y el cuatro excavando. El comportamiento es muy similar: son áreas de pastores de la cultura Waylas, estamos encontrando todo el comportamiento doméstico, entre viviendas y áreas donde están almacenando sus productos”, explicó.

Maíz y oca almacenados a 4,200 metros

Entre los hallazgos recientes Ilder Cruz destacó evidencias orgánicas que permiten aproximarse a las actividades de subsistencia de estas poblaciones. Los investigadores encontraron restos de maíz y oca, algunos de ellos asociados a espacios destinados al almacenamiento.



El arqueólogo peruano explicó que en una de las viviendas excavadas se identificó un área de cocina y, en una de sus esquinas, un espacio de almacenamiento construido mediante el trabajo de la roca madre y un empedrado. En ese contexto se halló oca quemada, lo que constituye una evidencia del manejo y conservación de productos agrícolas en estos asentamientos de altura.


En diálogo con la Agencia Andina el investigador manifestó que la presencia de estos productos resulta particularmente relevante por la ubicación del sitio, situado aproximadamente a 4,200 metros sobre el nivel del mar, donde las condiciones para la producción agrícola son limitadas.

Cruz planteó como hipótesis que los habitantes de estas zonas altas pudieron participar en redes de intercambio con poblaciones de zonas más bajas. Los pastores habrían descendido para obtener productos agrícolas y, a cambio, podrían haber intercambiado carne, lana o fibra procesada.



Piruros decorados y procesamiento de fibra


Otro de los hallazgos destacados corresponde a numerosos piruros, instrumentos asociados al procesamiento de fibras, algunos de ellos con un trabajo y decoración particularmente elaborados.

“Los piruros mucho más elaborados que en el sitio cinco, con bastante decoración, obviamente todo asociado al tema Waylas, al Intermedio Tardío”, señaló Cruz.


Estos materiales, junto con otros artefactos líticos, refuerzan la interpretación de los sitios como espacios vinculados con actividades pastoriles y procesamiento de materias primas.

Los investigadores también encontraron instrumentos líticos que habrían servido para procesar lana y posiblemente para actividades relacionadas con la esquila, además de puntas de proyectil. Un aspecto llamativo es que algunas materias primas utilizadas para fabricar estos objetos no serían originarias de la zona.

Cruz mencionó, por ejemplo, la presencia de riolita, una roca que no se encuentra en la zona de la cordillera donde están los sitios, lo que constituye un indicio de desplazamiento de materiales o intercambio con otros territorios.

Entierros secundarios con restos humanos y de camélidos


Uno de los hallazgos más singulares corresponde a una estructura funeraria que presenta entierros secundarios, caracterizados por la presencia de huesos humanos fragmentados mezclados con restos de camélidos.


El arqueólogo explicó que no se trata de un entierro primario o de un cuerpo completo. Entre los restos identificados figuran mandíbulas y fémures humanos, así como huesos de camélidos, dispuestos de manera conjunta.

“Son huesos de individuos fragmentados, por ejemplo, hay mandíbulas, hay fémures, mandíbula de humano, mandíbula de camélido y mezclados así. No es un entierro que está completo”, detalló.

El contexto funerario está asociado a un abrigo rocoso trabajado que presenta pintura de color rojo. Los investigadores encontraron pigmento debajo de los restos óseos, evidencia que permite plantear que la pintura estuvo vinculada al momento en que se realizó la ofrenda.

Cruz considera que este tipo de entierros secundarios pudo estar relacionado con la necesidad de reunir restos de individuos en un mismo espacio y, eventualmente, con el fortalecimiento de vínculos sociales dentro de estas comunidades.


Plazas y espacios ceremoniales


Las excavaciones han permitido identificar también estructuras de grandes dimensiones que, a diferencia de las áreas domésticas, presentan muy pocos o ningún resto de actividad cotidiana.

Según Cruz, dos de estas estructuras se encuentran prácticamente limpias de evidencias culturales, característica que permite plantear que se trataría de plazas o espacios destinados a actividades ceremoniales.

“Claramente se asocia a plazas o espacios dedicados al ceremonial. Están limpios, no son espacios de producción ni mucho menos domésticos”, explicó.

Esta diversidad funcional permite establecer una organización espacial compleja, con sectores destinados a viviendas, producción, almacenamiento, crianza de camélidos, actividades administrativas, rituales y prácticas funerarias.

Un centro administrativo en el conjunto


El conjunto arqueológico está formado por cinco sitios. Las investigaciones actuales se concentran en los sitios dos, tres y cuatro, mientras que las unidades planificadas y autorizadas por el Ministerio de Cultura en el sitio cinco ya fueron concluidas.


De acuerdo con Cruz, los espacios excavados presentan funciones diferenciadas. Uno estaría claramente relacionado con actividades funerarias, otro con actividades ceremoniales y un tercero tendría características de centro administrativo, con avenidas y otras evidencias de planificación urbana.

El sitio donde se identificaron las últimas evidencias presenta viviendas, espacios de procesamiento de materias primas y posibles corrales para la crianza de camélidos.

Evidencias incas a gran altura


Las investigaciones también han permitido identificar evidencias de presencia inca en estos asentamientos de altura.

Cruz informó del hallazgo de fragmentos de cerámica inca, incluidos fragmentos de aríbalos y elementos decorativos aplicados sobre las piezas. Lo significativo es que estas evidencias aparecen en sitios ubicados a aproximadamente 4,200 metros de altitud y en coexistencia con poblaciones pastoriles locales.


Sostuvo que este registro permite profundizar en el estudio de la relación entre los grupos Huaylas y el Estado inca, uno de los objetivos que el investigador considera centrales para caracterizar a estas poblaciones.

“Estamos tratando de caracterizar un nuevo grupo social que son los Huaylas y su relación con los incas”, aseveró.

Ocupación hasta la época colonial temprana


La investigación también ha identificado materiales que evidencian una ocupación de estos espacios durante un periodo posterior al dominio inca.

Cruz indicó que se vienen encontrando evidencias coloniales y planteó que los sitios pudieron continuar ocupados hasta la etapa colonial temprana, aproximadamente hasta el siglo XVII.


Según su interpretación, el abandono de estos espacios estaría relacionado con el proceso de reducción de poblaciones y evangelización durante la época colonial temprana. Los grupos habrían sido trasladados hacia zonas más bajas y dejaron objetos y pertenencias en los antiguos asentamientos, posiblemente con la expectativa de regresar, algo que finalmente no ocurrió.

Una investigación que recién comienza


El arqueólogo enfatizó que las excavaciones se reiniciaron hace aproximadamente una semana y que todavía quedan unidades por abrir, por lo que los resultados actuales constituyen una primera aproximación al comportamiento de estos asentamientos.

Las investigaciones cuentan actualmente con un equipo de alrededor de 30 personas en campo, mientras que también se realizan vuelos con dron y trabajos de registro para documentar la arquitectura y la distribución de los sitios.

La continuidad de las excavaciones permitirá determinar con mayor precisión la función de cada espacio y profundizar en aspectos como la organización de las comunidades pastoriles, sus redes de intercambio, sus prácticas funerarias y ceremoniales y su relación con los incas y posteriormente con la sociedad colonial.

Los hallazgos, según Cruz, permiten avanzar en la caracterización de los Huaylas como un grupo social con una compleja organización territorial y económica, cuya historia se extendió desde el periodo prehispánico hasta las primeras etapas del periodo colonial.

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(FIN) MAO

Publicado: 20/8/2026