Un total de 469,645 hogares de zonas rurales de 23 regiones del país se benefician con el fortalecimiento de capacidades y el uso de nuevas tecnología que impulsa el proyecto Haku Wiñay/Noa Jayatai del Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes), programa del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis).

Con sistemas de riego por goteo y microaspersión, las familias usan de forma eficiente el agua y así han multiplicado la producción de papa, maíz, habas, alfalfa y diversas hortalizas, que aseguran la alimentación, y también se destina a la venta en las ferias y mercados locales y regionales.
El uso de abonos como compost y biol, elaborados con insumos orgánicos y técnicas sencillas, mejoran la calidad de los productos y fortalecen la agricultura familiar con prácticas sostenibles.
Además, en zonas donde el frío extremo limitaba la producción, los fitotoldos, estructuras regulan temperatura, la humedad y la luz, permiten cultivar hortalizas como lechuga, espinaca o zanahoria durante todo el año, incluso en condiciones adversas.
A su vez, la crianza tecnificada de cuyes, gallinas y cerdos ha incrementado el acceso a proteínas de calidad. El cambio no se queda en el campo. Cocinas mejoradas, acceso a agua segura y manejo adecuado de residuos sólidos forman parte de un enfoque integral que apuesta por una vida más saludable.
La titular del Midis, Lily Vásquez Dávila, destacó que, con herramientas simples y saberes compartidos, estas comunidades no solo incrementan su producción, sino que fortalecen sus capacidades. El resultado es tangible: más alimentos, más ingresos y una mejor calidad de vida que se construye desde la propia experiencia rural.

Por último, la ministra comentó que el acompañamiento cercano de los yachachiq, líderes locales que enseñan con el ejemplo, ha sido clave para transmitir conocimientos bajo la metodología de “aprender haciendo”, visitando hogar por hogar y adaptando cada técnica a la realidad de las familias.