Si bien el mayor impacto del fenómeno de El Niño en Perú, cuando se manifiesta con una magnitud fuerte, se evidencia en la ocurrencia de lluvias muy intensas, desbordes e inundaciones, así como el aumento de la temperatura del mar y atmosférica, sobre todo en la Costa, existe también un escenario opuesto en otras regiones de nuestro país. ¿Qué zona sufriría mayor déficit de lluvias?, ¿Qué impacto tendría esta situación en el sector productivo?
Teniendo en cuenta los antecedentes de los episodios extraordinarios de El Niño en 2017, 1997-1998 y 1982-1983 en Perú, la región más afectada con un déficit de lluvias es la Sierra sur. Ello provoca una reducción significativa y creciente del caudal de los ríos, lagos y lagunas que son la fuente de agua para la población y sus actividades productivas como la agricultura, la ganadería, la pesca y la acuicultura.

Los departamentos más afectados por esta situación son Arequipa, Apurímac, Cusco, Huancavelica, Moquegua, Puno y Tacna.
La ausencia de precipitaciones, sumada al aumento de la temperatura diurna, la radiación ultravioleta y de los vientos, así como las malas prácticas agrícolas como la quema de los terrenos de cultivo, contribuye a la ocurrencia de incendios forestales que terminan destruyendo grandes áreas de cobertura vegetal y provocan la muerte de especies de fauna silvestre.

Estas condiciones meteorológicas, sumadas a la incidencia de plagas y enfermedades asociadas, afectan también al sector agrario provocando una disminución de la producción de cultivos importantes como la papa debido a las altas temperaturas y el exceso de humedad.
En algunos cultivos, como la quinua y el maíz, el ciclo vegetativo se acorta y se produce ausencia de inducción floral.

Las altas temperaturas sumadas al estrés hídrico y las heladas también generan impacto en la producción pecuaria con baja producción de carne y leche.
(FIN) LZD/MAO
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