Lima cuenta con 24 puntos críticos en cauces de ríos que requieren trabajos de descolmatación para reducir el riesgo de desbordes e inundaciones ante eventuales daños por el Fenómeno de El Niño, informó Ernesto Fonseca, especialista en evaluación de recursos hídricos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).
En entrevista a Andina al Día, el experto explicó que estos sectores forman parte de los 65 puntos críticos priorizados este año por la entidad en la costa norte y centro del país, desde Tumbes hasta Lima, donde se ejecutan labores preventivas de limpieza de cauces.
"En Lima tenemos 24 puntos críticos que forman parte de una meta nacional de 101 kilómetros lineales de limpieza. Con esto pensamos hacer frente, principalmente, a las zonas vulnerables ante un eventual fenómeno El Niño", señaló.
Fonseca detalló que la ANA desarrolla tres acciones principales para reducir los riesgos asociados a lluvias intensas y crecidas de ríos: la descolmatación de cauces, la delimitación de fajas marginales y la identificación de puntos críticos en las cuencas.
Respecto a los avances alcanzados en la capital, indicó que hasta la fecha se han ejecutado 7.53 kilómetros de descolmatación, principalmente en el río Rímac, considerado el más sensible por su cercanía a zonas densamente pobladas y por abastecer de agua a gran parte de Lima Metropolitana.
"El río Rímac es el más sensible. Nuestra meta es superar los 55 kilómetros de descolmatación hasta octubre en los ríos Rímac, Chillón y Lurín", precisó.
El funcionario recordó que estos tres ríos constituyen las principales cuencas que atraviesan la capital y concentran gran parte de las intervenciones preventivas debido a su impacto potencial sobre la población y la infraestructura urbana.
Vigilancia activa en Chosica
Además de los trabajos en los principales ríos limeños, la ANA mantiene especial vigilancia en Chosica y otras zonas expuestas a la activación de quebradas durante temporadas de lluvias intensas.
"Lo que más nos preocupa es la zona de Chosica. Ahí la realidad son los huaicos y estamos atentos a cualquier activación de quebradas", sostuvo.
Recordó que en años anteriores la entidad instaló mallas geodinámicas para retener material arrastrado por los huaicos y que recientemente se realizaron labores de mantenimiento para garantizar su operatividad.
Asimismo, destacó que más del 98 % de las quebradas ubicadas en la zona de Chosica cuentan con fajas marginales delimitadas, espacios donde está prohibida la construcción de viviendas o el desarrollo de actividades económicas permanentes debido al peligro que representan.
Escenario de El Niño
Sobre las proyecciones climáticas, Fonseca señaló que la información analizada por la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del
Fenómeno El Niño indica que el evento podría alcanzar una intensidad entre moderada y fuerte durante la primavera y mantenerse en condiciones moderadas durante el verano.
Añadió que uno de los principales riesgos asociados al fenómeno El Niño es el daño a la infraestructura hidráulica, así como eventuales interrupciones en el abastecimiento de agua potable debido al incremento de sedimentos transportados por los ríos.
El especialista dijo que durante anteriores eventos climáticos extremos, como el fenómeno de El Niño Costero de 2017, el arrastre de lodo y piedras afectó la captación y tratamiento de agua para Lima, generando restricciones en el servicio.
Por ello, recomendó que las empresas prestadoras de servicios de saneamiento contar con planes de contingencia que incluyan el aprovechamiento de fuentes subterráneas para garantizar el abastecimiento de agua en situaciones de emergencia.
"El agua subterránea siempre será una alternativa importante. Los planes de contingencia para agua potable deberían considerar este recurso para asegurar el abastecimiento ante eventos extremos", concluyó.