En el verano, el aumento de la temperatura y la humedad favorecen la rápida reproducción de pulgas y garrapatas, las cuales afectan la salud de nuestras mascotas al ocasionar enfermedades infecciosas, parasitarias y dermatológicas.
“Además de las dermatitis alérgicas por picaduras, pueden transmitir enfermedades como la ehrlichiosis (debilita las defensas y causa sangrados); la babesiosis (genera anemia); la anaplasmosis (afecta las plaquetas); la hepatozoonosis (causa fiebre, dolor muscular y debilidad); la rickettsiosis (produce fiebre y decaimiento); y la bartonelosis (ocasiona fiebre e inflamación de ganglios linfáticos)”, señala el médico veterinario César Harada, especialista de Proteggo.
Frente a ello, los síntomas más comunes que alertan a los dueños de una infestación por pulgas o garrapatas son:
- Picazón (frecuentemente en la zona baja de la espalda y la base de la cola, pero también puede darse en abdomen, flancos y cara interna de los muslos)
- Erupciones papulares y costrosas
- Pérdida de pelo (alopecia)
- Seborrea e hiperpigmentación de las áreas afectadas
- Irritabilidad y cambios en el comportamiento debido al estrés que produce la picazón
“Otro indicador es la presencia de la llamada “suciedad de pulga”, pequeños puntos negros que corresponden a sangre digerida. Además, si la carga parasitaria es alta, los propios parásitos pueden observarse directamente: las pulgas se desplazan rápidamente entre el pelaje, mientras que las garrapatas suelen encontrarse fijas en zonas como el cuello, las orejas, entre los dedos o alrededor de la región perineal”, advierte el veterinario.
Riesgo para toda la familia
Las infestaciones por pulgas y garrapatas no solo afectan el bienestar animal, también representan un riesgo para la salud pública, ya que pueden transmitir enfermedades a las personas. Por ello, la prevención y el control de estos parásitos debe basarse en una estrategia constante, considerando factores como el entorno donde habita el perro, la presencia de animales en el área y las condiciones medioambientales.
“Elegir el antiparasitario externo adecuado es clave para mantener a los perros protegidos durante todo el año. Nuestra fórmula ofrece eficacia, seguridad y un rápido inicio de acción, dado que las pulgas comienzan a morir apenas 60 minutos después de la aplicación, lo que permite interrumpir el ciclo de vida del parásito”, puntualiza el experto de Proteggo.