¿En qué se diferencian El Niño Costero y El Niño global?, ¿Cómo afectan al Perú?

Ambos eventos climáticos de gran magnitud coinciden este año y se extenderán hasta el otoño del 2027

¿En qué se diferencian El Niño Costero y El Niño global?, ¿Cómo afectan al Perú?

12:00 | Lima, set. 19.

El más reciente comunicado de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) sostiene que El Niño Costero y El Niño global están coincidiendo con una magnitud extraordinaria, en el primer caso, y fuerte en el segundo, lo cual se mantendrá hasta enero de 2027, aunque su manifestación continuará hasta el otoño en un proceso de declive en su intensidad hasta alcanzar una condición neutra.

Este pronóstico nos lleva a preguntarnos qué es El Niño Costero, en qué se diferencia de El Niño global y cómo afectarían ambos eventos al Perú. En las siguientes líneas dilucidaremos estas interrogantes.

El Niño Costero


El concepto de fenómeno El Niño se estableció a fines del siglo XIX e inicios del XX en referencia al calentamiento anormal de la costa norte peruana, asociado a la llamada Corriente de El Niño, y a fuertes lluvias asociadas.


Posteriormente, la comunidad científica internacional relacionó este calentamiento costero con un calentamiento más extenso en el océano Pacífico ecuatorial, así como las fluctuaciones de presión atmosférica entre el océano Pacífico oriental y occidental, dando origen al concepto de El Niño-Oscilación Sur (ENOS), un fenómeno donde la atmósfera y el océano actúan en conjunto.

Debido a la ambigüedad asociada a la definición de El Niño, el Comité Enfen introdujo dos nuevos conceptos que explícitamente diferencian las fluctuaciones de Temperatura Superficial del Mar (TSM) frente al Perú y Ecuador de las del Pacífico central.


El primer concepto sostiene que El Niño costero se basa en el concepto original de El Niño y se define como presencia de la TSM por encima del promedio en forma persistente durante varios meses en la región del Océano Pacífico adyacente a la costa del norte del Perú y de Ecuador, principalmente. 

Los mecanismos que lo generan ni los impactos en el país no son parte de la definición, pero este evento puede ocurrir asociado tanto como parte de ENOS, con alteraciones de gran escala del campo de presión atmosférica, vientos y ondas oceánicas en el Pacífico Ecuatorial, como debido a alteraciones en la circulación atmosférica localmente, en el Pacífico oriental. Puede estar asociado a lluvias muy fuertes en la costa norte durante el verano, pero no necesariamente y ocasiona impactos en el ecosistema marino, de acuerdo con su magnitud y persistencia.


Para identificar la ocurrencia y magnitud de El Niño costero en forma operativa, el Enfen creó el Índice Costero El Niño (ICEN), que consiste en la media corrida de tres meses de las anomalías mensuales de la TSM en la región “Niño 1+2”. Para calificar como El Niño costero, el ICEN debe exceder +0,4°C al menos durante tres meses consecutivos. La magnitud del evento puede ser débil, moderado, fuerte o extraordinario según los tres valores máximos del ICEN durante este. 

En el año 2015, el Enfen implementó un Sistema de Alerta de El Niño Costero para alertar de la presencia de El Niño Costero más oportunamente, sin tener que esperar el cumplimiento del criterio anterior.


Aunque se trata de un evento natural que siempre existió y que ocurre cada cierto tiempo en nuestro país con diversa intensidad, las investigaciones científicas mejor documentadas se refieren a los episodios ocurridos en los años 1982-1983, 1997-1998 y 2017, que tuvieron efectos más devastadores, sobre todo en las regiones de la Costa norte.

En cada uno de esos periodos El Niño costero provocó lluvias torrenciales prolongadas que generaron a su vez el incremento desmesurado y desbordes de los ríos, así como huaicos y deslizamientos que provocaron pérdida de muchas vidas y cuantiosos daños materiales expresadas en la destrucción de viviendas, colegios, establecimientos de salud y todo tipo de infraestructura vial; campos de cultivo inundados con pérdida completa de cosechas; enfermedades derivadas del desastre, entre otros efectos negativos.  


El más reciente episodio de El Niño costero acontecido en 2017 dejó enormes secuelas negativas y, seis años después, continúan las intervenciones del Estado, gestionadas por la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC) para atender a los damnificados y rehabilitar la infraestructura devastada por este fenómeno.


El Niño global


El Niño global se refiere a la ocurrencia del Fenómeno El Niño en el océano Pacífico central y su concepto es más afín al concepto de El Niño-Oscilación Sur (ENOS), un fenómeno donde la atmósfera y el océano actúan en conjunto.


La Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) utiliza para su identificación el Índice Oceánico Niño (ONI en inglés) de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE.UU., basado en la Temperatura Superficial del Mar (TSM) en la región “Niño 3+4” en el Pacífico central. 


Impacto en Perú


El Niño global puede producir impactos en todo el planeta, incluyendo al Perú. Por ejemplo, en la temporada de verano tiende a reducir las lluvias, agudizar la sequía y aumentar las nevadas y granizadas en los Andes y la Amazonía peruana.


En la sierra central y sur la ocurrencia de eventos como nevadas y granizadas podrían provocar la pérdida de cultivos como papa y habas. En zonas altoandinas por encima de los 3,500 metros sobre el nivel del mar, la ocurrencia de estos eventos podría afectar la cantidad y calidad de los pastos naturales.


En la selva norte, la probable disminución de las precipitaciones podría retrasar el crecimiento vegetativo del maíz amarillo duro. En cultivos permanentes como café y cacao se presentarían condiciones favorables para conservar el buen estado fitosanitario de estos cultivos. Sin embargo, no se descartan algunos brotes de “escoba de bruja” y “moniliasis” en cacao. En el cultivo de café se presentarían condiciones favorables para la etapa de hinchazón de yemas. 


Semejanzas y diferencias


Ambos eventos tienen en común el calentamiento de la temperatura superficial del mar por encima del promedio y de forma persistente frente al Perú y Ecuador y también en el océano Pacífico central, así como el impacto en el aumento de las lluvias, su intensidad y los efectos devastadores que provocan (huaicos, deslizamientos, aumento del caudal de ríos con el consiguiente desborde e inundaciones, entre otros desastres).


La diferencia radica en los tiempos en que se manifiestan ambos fenómenos, su duración y el impacto específico sobre los territorios donde ocurren los eventos catastróficos. Por ejemplo, el evento El Niño costero tiene directa implicancia sobre las torrenciales lluvias registradas en las regiones de la Costa, sobre todo norte y central. En tanto, un Niño global puede producir impactos en todo el planeta.


(FIN) LZD/MAO


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Publicado: 19/9/2026