¿Qué dice la historia sobre el impacto del fenómeno El Niño en el Perú?

Conoce lo que cronistas, historiadores, arqueólogos e investigadores de diversas materias han referido al respecto

ANDINA/Difusión

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06:00 | Lima, set. 19.

La ocurrencia del fenómeno El Niño en Perú ha sido estimada por la geomorfología, la arqueología y la paleontología en, al menos, hace 40,000 años. ¿Qué dice la historia sobre el impacto de este evento oceánico y atmosférico en nuestro país?, ¿Qué información y testimonios han recabado cronistas, historiadores e investigadores al respecto?

Cronistas españoles


Desde el punto de vista historiográfico, el cronista español que brindó más referencias sobre la historia temprana del fenómeno El Niño en el Perú es Antonio de la Calancha (1584-1654), quien en su obra “Crónica Moralizada de la Orden de San Agustín en el Perú (1638)” describió las lluvias catastróficas ocurridas en Trujillo, Lambayeque, Zaña y otras localidades de la costa norte peruana.

Relató el gran evento de lluvias de 1578, considerado por numerosos investigadores como uno de los primeros mega Niño documentados históricamente, que causó inundaciones severas que destruyeron caminos, viviendas, sembríos y sistemas de riego. Según Antonio de la Calancha, los ríos se desbordaron, los campos quedaron anegados, se perdieron cosechas, se interrumpieron las comunicaciones por vía terrestre y las lluvias duraron semanas.


Otro cronista español, José de Acosta (1540-1600), cuya obra principal “Historia Natural y Moral de las Indias (1590)”, describió que la costa peruana era normalmente árida y prácticamente sin lluvias, pero registró episodios excepcionales en los que ocurrían precipitaciones inusuales y devastadoras, y documentó impactos sobre la agricultura y la población.

También observó alteraciones en las corrientes marinas y diferencias térmicas del océano frente a las costas sudamericanas. Los climatólogos consideran que sus observaciones constituyen algunas de las primeras descripciones científicas de anomalías océano-atmosféricas compatibles con eventos El Niño.

Por su parte, el cronista Bernabé Cobo (1582-1657), en su obra principal “Historia del Nuevo Mundo”, registró fenómenos naturales extraordinarios observados en el Virreinato del Perú, mencionando la ocurrencia de inundaciones, variaciones climáticas, alteraciones en la producción agrícola y eventos hidrológicos excepcionales.


Finalmente, el cronista Antonio Vázquez de Espinosa (1570-1630), en su obra “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”, documentó crecidas de ríos, inundaciones, pérdidas agrícolas, cambios ambientales en la costa peruana y transformaciones temporales del paisaje costero. Sus descripciones complementan los de su colega Antonio de la Calancha y permiten conocer eventos climáticos extremos en los siglos XVI y XVII. 

Los documentos legados por estos cronistas constituyen una importante evidencia documental que permite reconstruir la ocurrencia de grandes eventos El Niño varios siglos antes de que existieran estaciones meteorológicas o registros científicos modernos.



Historiadores e investigadores peruanos de los siglos XX y XXI


En el siglo XX hubo historiadores e investigadores peruanos que contribuyeron a comprender el fenómeno El Niño y su impacto en el desarrollo de las sociedades desde la época prehispánica. Entre ellos mencionamos los siguientes:

Lorenzo Huertas Vallejos (1938-2021), considerado el principal historiador peruano especializado en la historia de El Niño. Fue uno de los primeros historiadores peruanos en elaborar cronologías históricas de El Niño desde la época colonial. A través de sus obras “Ecología e Historia”, “Historia de los desastres en el Perú”, “Inundaciones y sequías en la historia del Perú”, “Estudios sobre el mega Niño de 1578”, Huertas investigó archivos coloniales, documentos notariales y crónicas españolas para reconstruir eventos climáticos ocurridos entre los siglos XVI y XIX. 


Demostró que las lluvias extraordinarias registradas por los cronistas correspondían a eventos El Niño, que existió una recurrencia histórica de inundaciones en la costa norte, y que los fenómenos climáticos modificaron economías regionales completas. 

María Rostworowski (1915-2016), es probablemente la historiadora peruana que más influyó en la comprensión de la relación entre clima, recursos marinos y organización social en la costa peruana. En sus obras “Recursos naturales renovables y pesca, siglos XVI y XVII”, y “Costa peruana prehispánica”, Rostworowski estudió cómo las sociedades costeñas dependían de los recursos marinos y cómo las alteraciones oceánicas afectaban la economía y la alimentación.


Sus investigaciones mostraron que los antiguos peruanos conocían períodos de anomalías climáticas; las culturas costeñas desarrollaron estrategias para enfrentar cambios ambientales; las variaciones del mar influyeron en la pesca y el comercio. Rostworowski planteó que muchas innovaciones hidráulicas prehispánicas surgieron como respuesta a fenómenos climáticos extremos recurrentes.

Federico Kauffmann Doig (1928), en sus obras: “Historia y Arte del Perú Antiguo”, Kauffmann estudió el colapso de determinadas culturas costeñas, la influencia de sequías e inundaciones, los cambios ambientales en la costa norte.


Propuso que fenómenos climáticos extraordinarios contribuyeron a procesos de crisis en culturas como Moche y Lambayeque.

Ruth Shady Solís (1946), antropóloga, arqueóloga, educadora y la más importante investigadora de la civilización Caral, autora del libro “Caral: la primera civilización de América”, sostiene que en esa sociedad surgida hace 5,000 años y en los poblados que recibieron su influencia, como Vichama, Áspero y Peñico, se afrontaron las consecuencias del cambio climático y del fenómeno El Niño.


Shady Solís afirma que los estudios y hallazgos efectuados en esos lugares, así como en la Ciudad Sagrada de Caral, dan cuenta de cómo estas poblaciones afrontaron las consecuencias de fenómenos como los de El Niño y el cambio climático, al tener estos un carácter cíclico. Agrega que esta cultura recogió información basada en el movimiento de los astros para poder precisar en cuánto tiempo se presentan estas modificaciones que alteraron tanto el modo de vivir de la gente.

Refiere que en los objetos recientemente hallados en Peñico se muestran rasgos que dan cuenta de fenómenos como inundaciones y carencia de lluvias; incluso graficando el fallecimiento de personas. La intención de consignar en objetos esta información habría tenido el objetivo de que la población no olvidara los efectos del cambio climático. Esta situación, según las representaciones encontradas en los objetos hallados, se habría debido a la escasez de alimentos generada por la sequía derivada de la falta de lluvias. “En Caral tuvieron que abandonar los centros urbanos porque no tenían agua de los ríos y, por ende, no podían tener alimentación a través de la agricultura”, subraya la arqueóloga.


(FIN) LZD/MAO


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Publicado: 19/9/2026