El Perú necesita una minería moderna, responsable, innovadora y socialmente integrada; una minería que respete el medio ambiente e incorpore tecnología y que pueda operar con estabilidad y seguridad jurídica, dijo hoy el canciller Carlos Pareja Ríos, al inaugurar el XVI Encuentro Internacional de Minería.
En su discurso, el ministro de Relaciones Exteriores destacó que “el Perú es uno de los principales productores mundiales de cobre, plomo, zinc, oro, plata, estaño, hierro, molibdeno y otros minerales fundamentales para la transición energética y las nuevas tecnologías”.
Además, mantiene un enorme potencial aún por desarrollar, entre ellos el litio, resaltó, en la actividad organizada por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) y desarrollada en el hotel Marriot, en Miraflores.
En ese contexto, el canciller aseguró que los recursos naturales por sí solos no garantizan el desarrollo. “El verdadero desafío –acotó– consiste en transformar esa riqueza en crecimiento sostenible, empleo formal, infraestructura, bienestar social y oportunidades para millones de peruanos”.
A continuación, la Agencia Andina reproduce el texto del discurso pronunciado por el canciller Carlos Pareja Ríos:
Palabras del Señor Canciller en el Simposio XVI Encuentro Internacional de Minería
Martes, 26 de mayo de 2026
Agradezco el honor que me hace la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía al haberme invitado a inaugurar el Simposio XVI Encuentro Internacional de Minería, un espacio que invita a reflexionar y dialogar sobre este vital sector para el desarrollo del Perú y que reúne a empresarios nacionales e internacionales, funcionarios públicos, autoridades locales, miembros de misiones diplomáticas, así como líderes de opinión y actores sociales.
El Siglo XXI está marcado por una nueva competencia global: la seguridad energética, el acceso a minerales críticos y la capacidad de construir cadenas de suministro confiables y sostenibles.
La transición energética mundial ya no es una discusión futura; es una realidad que está redefiniendo la economía internacional, la industria y la geopolítica.
Y en ese escenario, el Perú tiene una oportunidad histórica.
Porque nuestro país no solamente posee recursos minerales, posee algo aún más importante: la posibilidad de convertirse en un socio estratégico indispensable para el desarrollo de la nueva economía global.
Hoy, el mundo demanda más cobre, más minerales críticos y más seguridad en las cadenas de suministro.
Diversos organismos internacionales estiman que la demanda global de cobre podría duplicarse hacia el año 2040, impulsada por la electromovilidad, las energías renovables y la transformación tecnológica global.
Estamos llamados a desempeñar un papel central en ese proceso.
El Perú es hoy uno de los principales productores mundiales de cobre, plomo, zinc, oro, plata, estaño, hierro, molibdeno y otros minerales fundamentales para la transición energética y las nuevas tecnologías. Pero, además, mantiene un enorme potencial aún por desarrollar, entre ellos el litio.
Pese a que somos una potencia minera global, el Perú cuenta con una superficie minera actualmente destinada a exploración y explotación de aproximadamente 2’001,692 (dos millones mil seiscientos noventa y dos) hectáreas, lo que representa cerca del 1.56 % del territorio nacional.
Esto demuestra el enorme espacio de crecimiento responsable que todavía tiene nuestro país. A ello se suma una cartera de proyectos mineros que supera actualmente los 60 mil millones de dólares en inversiones potenciales, una de las más importantes del mundo.
Pero quiero ser muy claro: los recursos naturales por sí solos no garantizan el desarrollo.
El verdadero desafío consiste en transformar esa riqueza en crecimiento sostenible, empleo formal, infraestructura, bienestar social y oportunidades para millones de peruanos.
Por ello, el Perú necesita una minería moderna, responsable, innovadora y socialmente integrada. Una minería que dialogue con las comunidades y con quien las comunidades también quieran sostener diálogos de buena fe. Una minería que respete el medio ambiente, que incorpore tecnología y sostenibilidad, pero también una minería que pueda operar con estabilidad, predictibilidad y seguridad jurídica.
Ese es un mensaje fundamental que tenemos que transmitir al mundo.
El Perú considera de la mayor importancia la inversión privada, respeta los contratos y reconoce el rol estratégico que cumple la minería en el crecimiento nacional.
Hoy la minería representa aproximadamente el 11 % del Producto Bruto Interno y cerca del 67 % de nuestras exportaciones. Además, genera muchos miles de empleos directos e indirectos en todo el país, dinamizando economías regionales y creando oportunidades para miles de familias peruanas.
Por ello, fortalecer este sector no es solamente una prioridad económica. Es también una prioridad nacional.
Pero la magnitud de esta oportunidad también nos exige fortalecer nuestras instituciones.
Ningún país puede sostener políticas públicas de largo plazo, atraer grandes inversiones o consolidar procesos de desarrollo sin estabilidad, continuidad y confianza institucional. Los países que logran dar el salto al desarrollo son aquellos capaces de construir consensos básicos y políticas de Estado que trasciendan coyunturas políticas y gobiernos.
El crecimiento sostenible requiere un esfuerzo conjunto entre el Estado, el sector privado y la sociedad.
Desde la política exterior peruana, venimos trabajando de manera incansable para posicionar al Perú como un actor confiable y competitivo dentro de las cadenas globales de minerales críticos.
En los últimos meses hemos fortalecido nuestra cooperación con socios estratégicos como Estados Unidos y Canadá mediante acuerdos orientados a promover inversiones responsables, innovación, sostenibilidad y fortalecimiento institucional en minería.
Estos acuerdos reflejan una realidad evidente: el mundo necesita diversificar y asegurar sus cadenas de suministro. El Perú desempeña aún un papel incipiente y puede desempeñar un papel central en ese proceso.
Debo referirme a la minería artesanal que da trabajo a muchos peruanos y que debe ser respetada, para lo cual el próximo Congreso debería aprobar la Ley MAPE que ha sido debatida ampliamente por el actual Congreso.
Debemos ser igualmente conscientes de nuestros problemas y desafíos.
Uno de los más graves es la minería ilegal, principalmente de oro y cobre, que se ha convertido en una amenaza regional que afecta la seguridad, el ambiente y la institucionalidad democrática.
Ya no estamos frente a un fenómeno aislado, sino frente a redes criminales cada vez más sofisticadas que destruyen ecosistemas, generan violencia y perjudican a la minería formal que sí cumple reglas, genera empleo bien remunerado y con seguridad y que contribuye al desarrollo del país.
Frente a ello, el Estado peruano tiene la obligación de actuar. Resulta fundamental redoblar esfuerzos para fortalecer las capacidades institucionales del Estado y garantizar la seguridad para estas inversiones en zonas resguardadas y/o concesionadas que pertenecen a la minería formal.
Necesitamos fortalecer la presencia del Estado, garantizar seguridad en las zonas de operación y combatir organizaciones criminales vinculadas a esta actividad ilícita.
De la misma manera, debemos continuar avanzando en simplificación regulatoria. No se puede continuar con 265 procesos administrativos en 29 instituciones centrales y locales, que retardan la viabilidad de los proyectos mineros en años.
Hay que hacer estas reformas para el destrabe de inversiones, la modernización institucional y la construcción de consensos sociales.
El Perú no debe desaprovechar esta oportunidad, teniendo en cuenta el alza histórica de los precios de los minerales.
Mientras el mundo demanda más minerales críticos y más seguridad energética, nosotros debemos responder con estabilidad, visión estratégica y confianza.
Señoras y señores:
El mundo está cambiando rápidamente. Y los países que logren combinar recursos estratégicos, estabilidad institucional y capacidad de asociación internacional serán los protagonistas de las próximas décadas.
El Perú tiene todo para ser uno de esos países:
Tenemos recursos.
Tenemos ubicación estratégica.
Tenemos talento humano.
Y tenemos la capacidad de convertirnos en un socio confiable para la economía global.
Por eso, hoy deseo transmitir un mensaje claro a la comunidad empresarial nacional e internacional:
El Perú quiere construir alianzas de largo plazo.
El Perú quiere atraer inversión responsable.
Y el Perú quiere consolidarse como un actor clave en la seguridad energética y minera del mundo.
La gran oportunidad del Perú no es solamente extraer minerales.
La gran oportunidad del Perú es convertirse en un país indispensable para la nueva economía global.
Ese es el reto que tenemos por delante.
Y también es la enorme posibilidad que tenemos como nación.
Muchas gracias.
Más en Andina:
(FIN) CCH
Publicado: 26/5/2026