El fenómeno El Niño continúa en desarrollo y alcanzaría su máxima intensidad entre noviembre y diciembre de este año y enero de 2027, con una probabilidad de que El Niño Costero llegue a una condición entre fuerte y extraordinaria en la costa norte del país para ese período.
Así lo informó a la Agencia Andina el especialista del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), Yuri Escajadillo, quien explicó que el calentamiento sostenido del mar observado durante las últimas semanas continuará incrementándose hasta fines de año, periodo en el que se espera el pico de las condiciones cálidas.

El subdirector de Predicción Climática del Senamhi indicó que este escenario tendrá efectos diferenciados en el territorio nacional. Mientras en la costa norte se prevén condiciones de lluvia superiores a lo normal durante el verano de 2027, en zonas de la sierra y Amazonía se espera un comportamiento contrario, con precipitaciones por debajo de sus valores habituales.
Lluvias por encima de lo normal en la costa norte
Sostuvo que el escenario climático para el verano 2027 contempla una mayor probabilidad de excesos de lluvia en la costa norte, aunque el especialista enfatizó que se trata de una tendencia y no de una predicción con certeza absoluta.
Las mayores precipitaciones suelen concentrarse entre diciembre y marzo, por lo que recomendó mantener el monitoreo de las condiciones atmosféricas y oceánicas durante los próximos meses.

Precisó que el inicio de la temporada lluviosa no necesariamente significará precipitaciones extremas. Para noviembre y diciembre se prevé inicialmente la posibilidad de lluvias ligeras a moderadas, puntuales y localizadas en la costa norte, mientras que los mayores volúmenes suelen registrarse durante febrero y marzo.

El comportamiento final de las lluvias dependerá de la interacción entre el calentamiento del mar y diferentes variables atmosféricas. Entre ellas mencionó los vientos, la posición de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) y la Oscilación Madden-Julian (MJO), cuyos comportamientos son más difíciles de pronosticar con varios meses de anticipación.
“Los factores atmosféricos son los más difíciles de pronosticar. Hay que esperar y seguir monitoreando la atmósfera para que todos los ingredientes estén completos para prever una lluvia importante”, explicó.
Temperaturas elevadas continuarán en la costa
Escajadillo manifestó que el calentamiento del océano también se está reflejando en las temperaturas del aire. El especialista señaló que actualmente se registran anomalías térmicas de entre 3 y 5 grados en días principalmente soleados a lo largo de la franja costera.
Aunque un evento atmosférico reciente ha generado temporalmente una sensación más fresca, la temperatura del mar continúa elevada y será uno de los factores que marcará las condiciones climáticas durante los próximos meses.
Las anomalías abarcan prácticamente toda la costa, desde Tumbes y Piura hasta Lambayeque, La Libertad y Lima, entre otras zonas.

En el caso de Piura y Tumbes, temperaturas de 36 a 37 grados Celsius representarían valores muy altos y podrían incluso constituir récords, mientras que valores de alrededor de 30 grados son habituales en días cálidos de verano.
Para Lima Metropolitana, donde un verano normal puede alcanzar alrededor de 27 grados, un día despejado podría llevar la temperatura hasta 28, 29 o 30 grados. En un escenario de El Niño en desarrollo, superar los 30 grados podría ocurrir con mayor facilidad.
El Niño podría prolongarse hasta abril o mayo
Aunque el pico de intensidad se espera para fines de este año, el fenómeno no desaparecería inmediatamente después. El escenario contempla que las condiciones cálidas continúen durante los primeros meses de 2027 y que la transición hacia condiciones neutrales se produzca hacia la entrada del otoño, entre abril y mayo.
El especialista aclaró, sin embargo, que la permanencia del fenómeno hasta esos meses no significa necesariamente que la temporada de lluvias vaya a prolongarse hasta mayo, debido a que las precipitaciones dependen también de otros factores atmosféricos que deberán ser monitoreados conforme avance el evento.
Sierra y Amazonía enfrentarían déficit de lluvias
El impacto de El Niño no será uniforme en el país. El escenario más probable contempla lluvias por debajo de lo normal en Puno, las zonas altas de Arequipa, Tacna, Moquegua y la sierra central.
En la Amazonía, el déficit se concentraría especialmente en las zonas centro y sur, donde el calentamiento del mar no favorecería condiciones de lluvia superiores a lo habitual.
De esta manera, el fenómeno podría generar simultáneamente escenarios de exceso de precipitaciones en sectores de la costa y déficit de lluvias en otras regiones del país.
Pronóstico de lluvias requiere vigilancia permanente
El especialista explicó que Senamhi trabaja con diferentes escalas de pronóstico, desde predicciones horarias y diarias hasta perspectivas semanales, mensuales, trimestrales e incluso escenarios para el siguiente año.
Mientras es posible realizar pronósticos más precisos de lluvias intensas para los días siguientes, resulta mucho más complejo determinar con meses de anticipación la ocurrencia de un episodio extremo específico.
Por ello, el monitoreo de largo plazo permite identificar tendencias y zonas donde podrían presentarse excesos o déficits de lluvia, mientras que los pronósticos de corto plazo permiten emitir avisos meteorológicos cuando las condiciones de peligro se vuelven más claras.
Antecedentes extremos y calentamiento global
Al ser consultado sobre una posible comparación con los grandes eventos de El Niño de 1982-1983 y 1997-1998, el especialista subrayó que cada fenómeno presenta características particulares y que el actual se desarrolla en un contexto diferente, marcado por un planeta con temperaturas medias más elevadas debido al calentamiento global.
En ese sentido, señaló que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha estimado una probabilidad de 69 % de que el evento de El Niño en el Pacífico central pueda superar los eventos más extremos registrados desde 1950.
No obstante, remarcó que ello no significa que el actual evento vaya a ser idéntico a los registrados en 1982-1983 o 1997-1998, sino que se trata de un escenario que debe ser tomado en cuenta por sus potenciales impactos.
El riesgo de lluvias extremas depende de varios factores
Respecto a la posibilidad de que se presenten lluvias extraordinarias, el especialista enfatizó que el calentamiento del mar constituye un ingrediente importante, pero no es suficiente por sí solo.
Para que ocurra un episodio extremo deben coincidir también determinadas condiciones atmosféricas, entre ellas la circulación de vientos, la humedad disponible, la posición de la Zona de Convergencia Intertropical y otros factores de variabilidad subestacional.
Por ello, consideró necesario mantener una vigilancia permanente de la evolución del océano y la atmósfera, especialmente conforme se acerque el verano de 2027.
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Publicado: 18/8/2026