Estados Unidos anunció el viernes que cerró su consulado en Basora luego de las mortales protestas en la ciudad del sur de Irak.
El secretario de Estado Mike Pompeo ordenó que todo el personal, excepto el de emergencia, salga de Basora, y que los deberes consulares sean asumidos por la embajada en Bagdad, dijo la portavoz Heather Nauert.
"Desde hace varias semanas las amenazas se multiplicaron contra nuestro personal y nuestras instalaciones en Irak", afirmó Pompeo en un comunicado.
Esas amenazas provienen "del gobierno iraní, de la Fuerza Qods del cuerpo de Guardianes de la Revolución y de milicias asistidas, controladas y dirigidas por el jefe de la Fuerza Qods, Ghassem Soleimani", agregó.
"Hice saber claramente a Irán que Estados Unidos respondería de manera rápida y adecuada a todo ataque" a instalaciones estadounidenses, que provengan "de Irán directamente o de intermediarios".
La Casa Blanca ya había advertido a mediados de septiembre que responsabilizaría a Teherán de toda acción violenta en Irak perpetrada por milicias respaldadas por la república islámica o que afectaran a ciudadanos o intereses estadounidenses.
Desde la llegada al poder de Donald Trump, a comienzos de 2017, Irán está en el blanco de Washington, que lo acusa de intentar desestabilizar Medio Oriente.
El presidente republicano anunció en mayo el retiro de su país de los acuerdos nucleares con Irán, firmados en 2015 por Teherán y las grandes potencias.