Día del Padre: las historias de perseverancia de Santos y Antonio, usuarios de Pensión 65

Don Santos Fernández Rivera (82), usuario de Pensión 65.

Don Santos Fernández Rivera (82), usuario de Pensión 65.

16:36 | Lima, jun. 21.

Con las primeras brisas del día, don Santos Fernández Rivera (82) abre su pequeño puesto de frutas, ubicado cerca del puente de la calle Pardo y Miguel (Jaén), para iniciar su jornada con el apoyo del joven Yampier, el hijo de su difunta pareja. A pesar de su trágica pérdida, nunca han perdido comunicación; por el contrario, su sentimiento creció con el tiempo.

El adulto mayor, usuario del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), vende mangos, mandarinas, plátanos, paltas, limas, entre otros productos tradicionales de esta provincia de Cajamarca. “También vendo rosquitas, canchita, cereales, dulces”, detalla en este Día del Padre.

Su amor por la agricultura lo heredó de sus padres, quienes le enseñaron a trabajar en el campo desde los 8 años. Don Santos sostiene que la tierra es un gran maestro de vida, porque fortalece tu paciencia, te muestra a ser uno con la naturaleza y forma personas dedicadas, entre otras lecciones que se aplican a diario.

Por azares del destino, Fernández Rivera conoce a Anunciaciona Cueva Tapia, con quien inicia una nueva historia. Ambos unieron sus caminos hasta que ella fallece a los 62 años. En ese momento, don Santos le promete cuidar a su hijo, Yampier, con quien mantiene comunicación y a quien apoya en su módulo prefabricado.


Mi padre es una persona maravillosa, me enseña muchos valores. Hoy, vivo con él. Cuando viajo por estudios siempre lo llevo en mi corazón”, responde, mientras ayuda a su maestro a colocar sus productos afuera del quiosco.

El mejor recuerdo que tengo de mi padre es que me enseñó a ser una persona de bien, muy trabajador y honrado; y eso le comparto a Yampier”, agrega el emprendedor, sin perder fuerza y cordialidad en sus palabras.



Artesano de Ilo

Otra historia que se debe revalorar este Día del Padre es la que protagoniza Antonio Quispe Quispe, quien demuestra un gran talento en sus manos a la hora de crear bolsos, billeteras u otros productos de cuero.

De joven, en su natal Puno, el usuario de Pensión 65 elaboraba “champas”, una práctica que consiste en moldear ladrillos a mano a base de barro y arcilla.

Con 76 años y habiendo vivido la mitad de su edad en el distrito portuario de Ilo, en la región Moquegua, Antonio observa sus manos y sonríe agradecido por la oportunidad que tuvo de ver crecer y educar a sus hijos.

En la actualidad, recibe la visita de su nieta Yadira, con quien pasea por las calles de su localidad. Hace unos meses, ella lo animó a participar de las transmisiones intergeneracionales de Pensión 65. En estos espacios, revalora sus conocimientos y los comparte con estudiantes de los centros educativos de su provincia. De esta manera, se convierte en una fuente de experiencia para las nuevas generaciones. 

(FIN) NDP/FHG

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Publicado: 21/6/2026