Los primeros resultados de los Censos Nacionales 2025 muestran que el 62,5 % de la población peruana tiene entre 15 y 59 años, mientras que las personas de 60 años o más ya representan el 14,8 %. Frente a estas transformaciones, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) destaca la importancia de impulsar políticas basadas en evidencia y derechos que amplíen las oportunidades de las personas a lo largo de todo el ciclo de vida.
El futuro demográfico del Perú no depende únicamente de cuántas personas nacen o de cuánto aumenta la esperanza de vida. Depende, sobre todo, de que las personas cuenten con oportunidades para desarrollar sus proyectos de vida y tomar decisiones informadas sobre su educación, su trabajo, sus relaciones y sus aspiraciones familiares.
En este Día Mundial de la Población, que se celebra el 11 de julio, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) hace un llamado a hacer realidad las esperanzas y aspiraciones de las juventudes, tanto hoy como en el futuro. Esta mirada resulta especialmente relevante para el Perú, un país que todavía cuenta con una amplia población en edad de trabajar, pero que al mismo tiempo experimenta una reducción sostenida de la fecundidad y un proceso acelerado de envejecimiento.
Los Censos Nacionales 2025 registran una población total de 34,2 millones de personas. De ellas, 21,4 millones, equivalentes al 62,5 %, tienen entre 15 y 59 años. Al mismo tiempo, la población de 60 años o más supera los cinco millones y representa el 14,8 % del país, frente al 11,7 % registrado en 2017. En contraste, la proporción de niñas, niños y adolescentes menores de 15 años se redujo del 26,5 % al 22,7 %, mientras que la edad mediana de la población aumentó de 29 a 32 años.
Una ventana para el crecimiento económico
Esta estructura mantiene abierta una importante ventana de oportunidad para el desarrollo. Una amplia población en edad de trabajar puede contribuir al crecimiento económico, la innovación y el bienestar colectivo. Sin embargo, el bono demográfico no es automático. Para aprovecharlo se requiere generar empleo de calidad, fortalecer las trayectorias educativas, garantizar el acceso a servicios de salud y ampliar las oportunidades económicas de las mujeres y las juventudes.
Estas decisiones son aún más relevantes porque el envejecimiento poblacional avanza de manera sostenida y generará nuevas demandas sobre los sistemas de salud, cuidados y protección social. Prepararse para esta transformación exige actuar ahora, mientras el país todavía cuenta con una proporción mayoritaria de población en edad de trabajar.
Fecundidad y sueños de familia
La fecundidad también se ha transformado profundamente. En la década de 1960, las mujeres tenían alrededor de seis hijos en promedio; según la ENDES 2025, el promedio nacional es hoy de 1,7 hijos por mujer. Sin embargo, esta reducción no ha ocurrido de la misma manera en todo el país: mientras en las áreas urbanas el promedio es de 1,6 hijos por mujer, en las áreas rurales alcanza 2,5. Esta diferencia muestra que, aun en un contexto de descenso generalizado de la fecundidad, persisten experiencias demográficas distintas entre territorios, asociadas a condiciones económicas, sociales, culturales, de acceso a servicios y de género.
Esta realidad forma parte de una tendencia mundial, pero no significa necesariamente que las nuevas generaciones hayan dejado de aspirar a formar una familia. La Encuesta sobre Futuros Demográficos del UNFPA muestra que muchas personas jóvenes desean tener pareja e hijos, pero enfrentan condiciones que dificultan concretar esas aspiraciones, como la inseguridad económica, el empleo inestable, las dificultades para acceder a una vivienda y la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado.

Por ello, la disminución de la fecundidad debe analizarse considerando las condiciones sociales, económicas y territoriales que influyen en las decisiones de las personas.
La pregunta central no es únicamente cuántos hijos tienen, sino si cuentan con las condiciones y las opciones necesarias para concretar sus aspiraciones reproductivas. Esto requiere fortalecer los servicios de salud sexual y reproductiva, el acceso a métodos anticonceptivos, la educación, la seguridad económica, la corresponsabilidad en los cuidados y las políticas que permitan conciliar la vida familiar, educativa y laboral.
Proyecto de vida sostenible
El cambio demográfico representa una oportunidad para ampliar las capacidades y opciones de las personas y fortalecer la planificación del desarrollo. Para el Perú, esto implica invertir hoy en las juventudes, promover condiciones que permitan a las personas tomar decisiones informadas sobre sus proyectos de vida y preparar los sistemas de salud, cuidados y protección social para responder a las necesidades de una población que vive cada vez más años.

Responder a estas transformaciones requiere incorporar la evidencia poblacional en la planificación pública y adoptar decisiones con una perspectiva de largo plazo. Los nuevos datos censales ofrecen al país una oportunidad para anticipar sus necesidades, reducir las brechas territoriales y orientar inversiones que acompañen a las personas a lo largo de todo el ciclo de vida.
En este Día Mundial de la Población, el UNFPA reafirma que los cambios demográficos pueden contribuir al desarrollo sostenible cuando se acompañan de derechos, opciones e inversiones de largo plazo. “El momento de preparar ese futuro es ahora”, sostiene.
Esta es una publicación en alianza entre la Empresa Peruana de Servicios Editoriales S.A. (Editora Perú) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) con el objetivo de contribuir a una mejor comprensión de la información demográfica y poblacional, así como fortalecer el uso de evidencia proveniente de fuentes oficiales en la comunicación de asuntos de interés público.
Editora Perú suscribió un memorando de entendimiento con el UNFPA el 16 de junio de este año. Los contenidos generados en esta alianza serán publicados en la
agencia Andina y el
Diario El Peruano.
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(FIN) NDP/KGR
Publicado: 10/7/2026