Los conflictos de pareja no siempre responden a grandes traiciones o hechos aislados. Con frecuencia, se desarrollan de manera progresiva, alimentados por inseguridades, celos persistentes y una necesidad constante de validación afectiva. En esta nota conoce cómo afecta la autoestima en los celos y la dependencia emocional de las parejas.
En el Perú, esta realidad se refleja en las siguientes cifras: solo en 2025, más de 10 000 divorcios fueron inscritos en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp), lo que representa un crecimiento de 13,48 % respecto al año anterior. Además, durante el 2024, siete de cada diez parejas aseguraron estar en una relación conflictiva en la que se evidenció daño emocional, físico o psicológico, según EsSalud.
Dependencia y celos: ¿emociones normales o señales de inseguridad?
En ese escenario, comprender qué ocurre al interior de las relaciones resulta fundamental. Más allá de las cifras, muchos conflictos, aparte de ser causados por problemas de comunicación, se explican por la forma en que las personas construyen su autoestima y gestionan el miedo a la pérdida.
Sandy Garcés, psicóloga del área de Orientación Psicopedagógica de la Universidad de Lima, explica que factores como la dependencia emocional y los celos no surgen de la noche a la mañana. Se trata de un patrón aprendido.
“La dependencia emocional es una forma de vincularse que suele desarrollarse a partir de experiencias previas, muchas veces, en entornos inestables o inseguros. Si una persona creció con miedo al abandono o con relaciones marcadas por el control, puede reproducir esa inseguridad en la etapa del enamoramiento”, señaló.
Por otro lado, desde la psicología, los celos se entienden como una respuesta ante la percepción de amenaza o pérdida. Según la especialista, cuando la autoestima depende casi exclusivamente de la relación, cualquier situación ambigua puede activar pensamientos distorsionados que se traducen en conductas de control, vigilancia o posesividad.
La autoestima como variable en la dependencia
Un estudio realizado por el Círculo de Investigación en Psicología de la Universidad de Lima analizó la relación entre autoestima, dependencia emocional y celos en jóvenes universitarios que mantenían una relación de pareja. Los resultados señalaron que una autoestima más baja predice mayores niveles de dependencia emocional, lo cual incluye la aparición de los celos.
Ángel Zegarra, docente y coautor de esta investigación, resaltó que la autoestima puede ser considerada como un factor protector en las relaciones ante la presencia de comportamientos vinculados a los celos y la dependencia emocional. “Nuestra recomendación, a raíz de la investigación, es que se debe fortalecer la autoestima de las personas que presenten comportamientos de celos o se encuentren atravesando problemas de dependencia emocional, ya que esto podría reducir este tipo de conductas”.
El rol de las redes sociales en las relaciones
En relaciones donde ya existen inseguridades, el entorno digital se convierte en un espacio propicio para intensificar la ansiedad y el control. Conductas como revisar la “última conexión” de la pareja, sus likes o sus nuevos seguidores pueden generar un ciclo de hipervigilancia, ansiedad y necesidad de control.
“Lo que comienza como una revisión ocasional puede transformarse en una conducta repetitiva que incrementa la angustia”, expresó la psicóloga Garcés. A esto se suma la comparación social constante. La exposición de cuerpos, parejas o estilos de vida idealizados puede activar pensamientos distorsionados, como “no soy suficiente” o “seguro está interesado en alguien más”.
En términos generales, el uso intensivo de redes sociales puede potenciar inseguridades previas y reforzar pensamientos y comportamientos característicos de relaciones dependientes, lo cual profundiza dinámicas de control que afectan la salud del vínculo.
Amar sin depender: el desafío de construir vínculos sanos
Sandy Garcés enfatiza que mantener la autonomía dentro de una relación de pareja no implica distancia afectiva, sino enfocarse en el cuidado de la autoestima y la valía personal. Esto supone conservar intereses individuales, desarrollar actividades personales y aprender a disfrutar del tiempo a solas sin que ello genere angustia. “La idea central es construir una vida sólida más allá de la pareja y trabajar conscientemente la autonomía”, destacó.
Otro componente clave es el diálogo interior. Cultivar una conversación interna compasiva permite recordar que no se depende exclusivamente del otro para sentirse acompañado. La práctica de límites claros y diferenciar amor de sacrificio son habilidades esenciales para evitar dinámicas de dependencia. Una relación sana tolera la individualidad y respeta las decisiones personales.
En un contexto donde el conflicto de pareja es cada vez más frecuente, comprender el papel de la autoestima deja de ser un tema individual y se convierte en una cuestión de salud emocional colectiva. La evidencia es clara: cuando la relación se convierte en la única fuente de seguridad personal, el riesgo de control y dependencia aumenta. Fortalecer la autonomía no debilita el vínculo; lo hace más saludable y sostenible.