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Coronavirus: cómo procesar la ira y el dolor por la pérdida de un familiar

Experto brinda recomendaciones para que el duelo no se vuelva patológico

Experto aconseja dejar salir las emociones y buscar otros ritos de despedida que se adapten a la pandemia. Foto:ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles

Experto aconseja dejar salir las emociones y buscar otros ritos de despedida que se adapten a la pandemia. Foto:ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles

12:06 | Lima, nov. 4.

Karina Garay

Decir adiós a nuestros seres queridos nunca fue tan doloroso como ahora. Mucho más si quienes han muerto lo han hecho a causa del coronavirus. La distancia social, la ausencia de un cuerpo por velar, la falta de ritos que los despidan como merecen son solo algunos aspectos que hacen el duelo más difícil en estos tiempos y pueden poner en peligro nuestra recuperación emocional tras esas pérdidas.
 
Daniel Yépez, psicólogo de World Vision Perú, explica que el duelo es un proceso natural que surge ante cualquier pérdida: un ser querido, el no poder ver a los compañeros de colegio, perder el trabajo, entre otras. Sin embargo, todos los cambios impuestos por la emergencia sanitaria hacen que vivamos esta pérdida de forma más intensa y distinta. 

“Cuando se presenta la pérdida de un ser querido no solo llega la tristeza o el dolor, también hay ira, que puede consistir en echarle la culpa a los demás o echarse la culpa uno mismo", comentó durante el programa Saludable Mente de Andina canal on line.

Lo importante en este proceso, agregó, "es validar nuestras emociones porque no hay emoción que sea negativa, como el miedo, que muchos dicen no deberíamos sentir, más aún si somos adultos y hombres”.


De esta manera, algunos expresarán su dolor en silencio, mientras otros llorarán de forma desconsolada y puede que haya incluso gritos para liberarse del sufrimiento. 

“Cuando no expresamos lo que sentimos, las emociones se convierten como un vapor en medio de una olla de presión. Van creciendo, creciendo por la temperatura hasta que en un momento esa olla a presión va a reventar y nos va a dañar. No solo a nosotros, sino a todas las personas que están a nuestro alrededor”, advirtió el experto. 

Entonces, la solución, dijo, es abrir esa olla a presión. “Dejar la tapita abierta y que ese vapor simplemente salga. Si es tristeza, que aparezca y aceptarla. Lo mismo debe pasar con el miedo y la ira. Si es culpa, dejarla también que salga”.

Dejar jugar a los niños  


Aunque está extendida la idea de que hay que negar la muerte a los niños, el experto desaconsejó esa costumbre porque puede empujarlos a que creen sus propios finales de historias inconclusas, o responsabilizarse por la desaparición de su ser querido.

“Hay que decirles, pero sin sobredimensionar la muerte, porque, aunque suene muy duro, la muerte es un continuo de la vida. Es parte de ella y eso va a permitir que su duelo sea procesado de la mejor manera”. 

No debe castigarse ni regañarse a los niños que quieren jugar en medio de estas pérdidas .  

Duelo
Los niños necesitan jugar para procesar sus emociones

“A los niños les ayuda mucho jugar. Si en una fase de duelo quieren hacerlo, no hay que tener mal ojo ante eso ni decir ¿cómo es posible que se ponga a jugar o reír si su abuelita o mamá falleció? Dejemos que jueguen porque el juego es su mecanismo natural para regular las emociones. Los juegos son formas de abrir esa ollita de presión y liberar el vapor de las emociones”.

Un aspecto importante para quienes tienen niños a su cargo y han perdido a un ser querido es no ensimismarse demasiado en su propio dolor. 

“Cuando ocurre la muerte de un ser muy querido y en casa hay niños, los cuidadores muchas veces se ensimisman mucho en su propio dolor y dejan de lado a sus niños y niñas. Hay que entender que los cuidadores podemos ser consuelo de los niños y ellos pueden ser el consuelo nuestro. El abrazo de un hijo puede ser un bálsamo ante esta situación tan dura y difícil que se vive”, anotó. 

Este tema tan doloroso puede trabajarse con apoyo de cuentos o cartas escritas al ser que ya no está más en este mundo. Asimilan muy bien el concepto de vivir en el recuerdo o hacerlo de manera simbólica en nuestros corazones.  

Duelo patológico 


La pérdida del padre o la madre durante la adolescencia viene acompañada de mucha frustración y rabia. 

“Más que decir qué es lo que se debe hacer ante la ausencia de mamá o papá en el hogar, lo importante es acompañarlo en su dolor. Eso implica ofrecer la presencia, la cercanía afectiva, decirle no estás solo, no estás sola. Nos tienes a nosotros y eso porque hay una red afectiva, familiar, que acompaña a ese menor. ¿Va a ponerse triste?, por supuesto, lo tiene que hacer, es necesario. En algún momento se va a llenar de ira y es normal porque en otro momento va a tener que continuar sin la presencia del papá o la mamá fallecida. Eso también va a llegar”.



Yépez consideró que los adolescentes encontrarán su propio camino de adaptación, como lo hacen todos quienes han perdido a un ser importante dentro de la familia.  

“El duelo se trata justamente de llegar a un punto de adaptarnos sin la presencia de esa persona querida; en medio de la tristeza o la ira, iremos aceptando que la vida continúa. Si uno no transita por el duelo quizá nunca va a encontrar esa adaptación y puede desarrollar un duelo patológico”. 

El duelo patológico surge cuando las personas se quedan en la constante negación de lo sucedido o se quedan en la ira y la viven un tiempo prolongado. No cierran el círculo.  

“El duelo no tiene un tiempo fijo, es un proceso. Lo importante es pasar por sus distintas etapas que incluyen la negación, la ira, la negociación, la depresión y finalmente la aceptación. El orden dependerá de cada persona, pero finalmente aceptarán la partida de su ser querido y continuarán. Podrá venir la tristeza más adelante, pero no será una que me afecte o me paralice”. 

Duelo
Es necesario dejar salir todas las emociones que nos provoca la muerte de un ser querido

Un duelo patológico puede conducir a las personas a sufrir de manera indefinida, a tener conductas destructivas, como entrar al alcohol o las drogas o desear quitarse la vida. En esas situaciones se recomienda buscar el soporte de un especialista que puede encontrarse en los numerosos centros comunitarios de salud mental del Ministerio de Salud en todas las regiones de país. 

Llamadas y misas virtuales 


El velorio que tradicionalmente conocíamos como rito para despedirnos de nuestros seres queridos ya no existe y se encuentra prohibido por medidas sanitarias a causa del covid-19.  

Pero a falta de velorios y entierros, necesitamos incorporar otros ritos de despedida porque se trata de primer paso para iniciar adecuadamente el proceso del duelo y aceptar finalmente que esa persona que amamos ya no estará más con nosotros.

Daniel Yepes comentó que ha acompaño a muchos amigos en misas virtuales como una forma de estar con ellos en un momento tan duro. 

El hecho de encontrarse en un ambiente virtual como ese, de recordar algunos aspectos de la persona fallecida son importantes para procesar el dolor. Pueden surgir las ganas de llorar y eso está bien, pueden hacer oraciones, canciones, todo de acuerdo con la cosmovisión de cada familia.  

Si hay posibilidad de estar cerca físicamente, de velar la ropa o cosas que usaba, ofrecer un abrazo hondo y sincero, éste será muy reconfortante para quien sufre en ese momento. 

Duelo
Un abrazo sentido y hondo puede reconfortar la necesidad de consuelo en medio de la pandemia

Pero de no ser posible ese contacto cercano, el experto recomendó una llamada telefónica, un mensaje de texto, en el que se diga “estoy presente, estoy contigo, aquí me tienes, estoy pensando en ti, orando. Cosas de ese tipo ayudan mucho a que las personas se sientan consoladas. Nunca ayudan los sermones y más si está pasando por la tristeza o la ira de perder a un ser querido”. 

Para el experto, todos estamos viviendo de alguna manera un duelo porque hemos perdido muchas cosas, pero debemos seguir y adaptarnos, ya sea desde los miedos, la tristeza, la frustración o la ira. Se podrá si hay esperanza, puntualiza.

“Esperanza es hacer cosas concretas, tener proyectos inmediatos en nuestra familia o nuestra vida para lograr adaptarnos y seguir con nosotros, con nuestros propios pies y tomar el control de nuestras vidas; es decir pasar todo del proceso del duelo y decir 'yo tengo que seguir para adelante y puedo hacerlo'. De eso se trata el duelo porque la tristeza por el ser querido siempre nos va a acompañar”, finalizó. 

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(FIN) KGR/RRC

Publicado: 4/11/2020
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