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Coronavirus: chicos pedían a gritos presencia de sus padres y pandemia se las dio [video]

“Disfruten a sus hijos" sería la lección aprendida este año, sostiene experta en salud mental

Niños y niñas limeños desean que sus padres atiendan más sus emociones.

Niños y niñas limeños desean que sus padres atiendan más sus emociones.

10:07 | Lima, dic. 18.

Karina Garay Rojas

Si bien la pandemia trastocó nuestro mundo y nos obligó a una reingeniería educativa impensada, de la cual aún no salimos, el balance general de este año es positivo porque pudo haberse perdido a nivel académico, pero se ganó significativamente en el espacio familiar y en vínculos entre padres e hijos, dijeron expertos de salud mental.

“Todavía no hay un estudio donde se hayan valorado todos los puntos que nos trajo la pandemia, pero sospecho que hemos ganado con los niños. Tal vez en la parte de conocimientos no se ha logrado la mejor de las coberturas, pero entre los estudios y ese vínculo de padre, madre, familia, éste es mucho más importante”, sostuvo Betty Misaico, psiquiatra del Instituto Nacional de Salud Mental del Minsa.

En entrevista con el programa Saludable Mente de Andina Canal On Line, comentó que desconoce si se cumplieron los objetivos académicos del año escolar, pero le queda claro que frente al abandono paternal que padecían muchos niños y adolescentes, la cercanía obligada por la pandemia trajo una cuota de presencialidad y cercanía que los menores pedían a gritos.    


“El ser humano está programado genéticamente para ser feliz, para tomar las mejores decisiones. Para que esto pueda fluir, se necesita que los padres estén cerca, que estén entregados en cuerpo y alma. No papás presentes físicamente, pero ausentes (emocionalmente). Los niños necesitaban este espacio, los adolescentes necesitaban convivir con un papá, con una mamá y este año lo han conseguido”, anotó.

Con el colegio dentro de casa, muchos padres se vieron obligados a conocer todo lo que enfrentaban sus hijos en su vida diaria, a darse cuenta de los problemas que afectaban su salud física y mental, a darse un tiempo para pedir ayuda. 


Recordó que a su consultorio llegaron, por ejemplo, padres en busca de atención para sus hijas. Ambas tenían conductas psicóticas, es decir pérdida de contacto con la realidad, que puede evidenciarse en delirios y alucinaciones. La abuela a cargo de las menores lo había reportado muchas veces, pero sin mayor efecto. Ahora que los padres convivían con ellas recién se daban cuenta que requerían atención urgente y la buscaron. 

Hemos tenido padres preocupados por sus hijos, porque se comen mucho las uñas, porque hacen berrinche, porque están muchas horas en Internet. Padres que se han dado cuenta de la importancia de los problemas emocionales que tenían sus hijos. Por largo tiempo, muchos niños se quedaban al cuidado de los abuelos y ahora los padres se dan cuenta de las necesidades de sus menores”. 

Huérfanos con padres vivos 


Para la psiquiatra, el encierro por la emergencia sanitaria nos ha regalado la oportunidad de “conocer” mejor a nuestros hijos. 


“Antes del covid-19, daba la impresión -sobre todo en al área de adicciones en la que trabajo- que los adolescentes que venían eran huérfanos, a pesar de tener a sus padres vivos. En estos meses he visto a una mamá y a un papá preocupándose por sus hijos. Los conflictos ya no eran porque ya no estaban en casa o porque tenían que resolver sus problemas solos”.  

Comentó que, en esta nueva convivencia, los menores también han conocido, paradójicamente, los límites de sus padres, ya que, por lo general, al estar ausentes en la vida de sus hijos cuando llegaban a casa, cometían el error de complacerlos en todo.   


“Antes, los que trabajaban de lunes a sábado en la calle, llegado el domingo respondían sí a todo. ¿Papá, puedo ver televisión?: Sí. ¿Mamá quiero esto?: Toma. La culpa de no estar presentes en la vida de sus hijos les hacía decir sí a todo, generando muchos efectos negativos”.

Los vínculos han cambiado, han mejorado, se han fortalecido, pero como nada es perfecto, algunos padres también empezaron a evidenciar una sobrecarga en la gestión del hogar, donde ahora está todo junto: el trabajo, la escuela, la familia. 

“Antes los estudiantes y profesores vivían en su propio mundo, donde enviaban notas que ni los propios padres leían, solo firmaban. Por ese lado hemos ganado con la familia, que ha sentido que debe desarrollar habilidades, tener aptitudes asertivas con sus hijos, aunque no ha sido fácil”. 


Poca paciencia 


La psiquiatra comentó que las familias disfuncionales, que ya tenían problemas antes de la llegada del covid-19, han tenido mayores conflictos, porque antes el hecho de trabajar fuera de casa funcionaba como un amortiguador de lo que se vivía en el hogar. 

Es así como aparecieron padres con poca paciencia con sus hijos o que apelaban al castigo físico para resolver todos los problemas.  

Cuando la ansiedad de los padres está al límite, hay una merma en su salud mental. Su funcionalidad “es aparentemente buena”, pero no saben cómo gestionar lo que enfrenta y siente, descargando su frustración en quien tenga al frente. Así, el papá ejerce violencia contra la mamá y la mamá violenta a los niños y éstos ejercen violencia con sus mascotas.


Pidió entender a esos padres que viven una angustia al límite, sin poder adaptarse del todo a la emergencia sanitaria. “Antes de culpar a un papá o mamá que castiga a su hijo hay que tener presente que ningún padre quiere el mal para su hijo. Hay que entender que muchos probablemente fueron criados con muy poca tolerancia, de forma rígida, bajo mucha crítica. Si les enseñaron con castigos físicos van a castigar a sus niños de forma natural. Hay padres que nunca tuvieron ni papá ni mamá, entonces no saben ser padres”.

Consideró que para sancionarlos están los jueces s y fiscales, sin olvidar que estos requieren mucha ayuda para salir del círculo de la violencia y gestionar mejor la crianza de los hijos. 

En esa línea, comentó que el Ministerio de Salud, a través de los Centros de Salud Mental Comunitarios desarrollan el programa de Familias Fuertes, donde los padres o tutores van aprendiendo aptitudes y habilidades para guiar el desarrollo de los niños, adolescentes o jóvenes con quienes conviven. 


“En el programa se les enseñan las maneras efectivas de disciplinar y no necesariamente a través de castigos físicos o emocionales. Esta ha sido una época en que los padres han buscado más ayuda. Por ejemplo, en el área de adicciones en niños, se han incrementado las consultas y no porque haya aumentado el abuso de sustancias o Internet, sino porque se han dado cuenta de lo que pasa con sus hijos y están pidiendo ayuda. Eso es buenísimo”. 

Disfruten a sus hijos


La experta señaló que los padres deben reconocer que estudiar no es un proceso grato para los menores porque no se les enseñó que es divertido aprender, que es bueno para él o ella y eso se puede agudizar si en casa nadie estudia, lee o disfruta con el aprendizaje. 

A muy poco de la clausura de este año escolar, la doctora Misaico aconsejó a los padres ya no preocuparse tanto por las notas de los hijos, debido a que el próximo año se podrán fortalecer los aspectos académicos que quedaron débiles.  


“Mi recomendación es que disfruten de sus hijos, no importa si han pasado cosas malas, esa es la vida, la realidad es esa. La vida tiene sus momentos amargos y momentos dulces. Disfruten de sus hijos, ellos no serán niños siempre, van a crecer. Recordemos que la infancia es la etapa en la que se pueden prevenir muchas enfermedades de salud mental.  Nuestros hijos necesitan de sus padres, no importa con errores o si están enfermos; su presencia es lo más importante”.
 
Detalló que los trastornos mentales entre los de 10 a 19 años van en aumento y que ahora mismo representan aproximadamente el 6% de la a carga de enfermedades y lesiones a nivel mundial. 

Mientras la depresión es la cuarta causa principal de enfermedad y discapacidad en nuestros adolescentes de 15 a 19 años, la ansiedad es la novena causa principal de problemas en nuestros adolescentes de la misma edad.   

“La lección aprendida este año es prioricen a sus hijos, acompáñenlos en sus dificultades, esa es la mejor enseñanza que nos deja este año difícil. De sus objetivos escolares se encargarán sus docentes, pero nosotros como padres debemos estar presentes, enseñarles con amor, con tolerancia, decirle que tienen habilidades. En resumen, disfruten de su familia, eso es lo más importante ahora”. 

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(FIN) KGR/RRC
JRA

Publicado: 18/12/2020
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