Conozca el encanto y misterio de la ruta del camu camu en Ucayali

Conozca el encanto y misterio de la ruta del camu camu en Ucayali. FOTO: Cortesía: Juan Puelles

Conozca el encanto y misterio de la ruta del camu camu en Ucayali. FOTO: Cortesía: Juan Puelles

12:42 | Lima, jun. 15.

Por Juan Puelles

Una opción natural es el que ofrece al viajero la Ruta del Camu Camu, este fruto de espléndidas propiedades que sirve de llave para acceder a nuestro destino de esta semana y disfrutar sus infinitos recursos turísticos: buen clima, gente amable y paisajes de ensueño.

Los más de 35 grados de esta brillante mañana en la pujante ciudad de Pucallpa, capital de la región Ucayali, calcinan. Mi destino esta vez es Yarinacocha, la hermosa laguna que se ubica 20 minutos al noroeste.

Giovana Vega, entusiasta empresaria turística, junto a su esposo, Arturo Reátegui, impulsa desde hace años una singular ruta, y no duda en ofrecerme una bebida de simpático color rosa, la que bebo en el acto.

El colorido brebaje no solo refresca, sino que resulta delicioso, considerando las altas temperaturas del lugar. Al principio lo tomé sin preguntar por la esencia que lo hace posible.

Ahora, más fresco y acomodado en la embarcación con la que surcaremos las aguas de Yarinacocha, me dicen que se trata del néctar de un fruto que crece en las riberas de las cochas –así llaman a las lagunas en nuestra Amazonía–, el humilde pero, a la vez, poderoso y versátil camu camu.

El camu camu es poderoso por sus numerosas propiedades benéficas. Pregunto por ellas. Arturo se apresta a darme una lista de cualidades que tiene este fruto, redondo como una pelota de tenis de mesa, de un rojo carmesí oscuro y que es la estrella de este trayecto al que llaman ‘Del camu camu, su ruta’.

“Hasta que se descubrieron sus beneficios, el camu camu solo era consumido como refresco. Ahora que conocemos más de sus bondades, se le está procesando en otras formas”, nos dice Arturo, con inocultable entusiasmo, mientras me sirve un vaso más y yo pierdo la cuenta de cuántos van.

“Este fruto posee la mayor cantidad de vitamina C. No existe en el mundo otro que se le acerque”, me vuelve a expresar, animándome a saborear uno de los frutitos que ha partido. Al probarlo, de inmediato se siente en el paladar la presencia intensa de esta vitamina. Lo prefiero en refresco, aunque resulta atractivo consumirlo en sus distintas presentaciones, las que seguramente degustaré en este fascinante periplo, rodeado de la naturaleza inmensa de nuestra Amazonía.

El camu camu es un excelente digestivo, ayuda enormemente al corazón, fortalece el sistema inmune, tiene numerosos antioxidantes, es antiinflamatorio, beneficia al cerebro, contribuye a la desintoxicación del cuerpo, apoya en la generación de colágeno y, sobre todo, es un energético muy eficaz, amén de otras varias propiedades que lo hacen un producto único.

Ruta de contacto

Comprendo, entonces, la vitalidad de mis anfitriones, pero llama mi atención también la dinámica que se empieza a gestar en torno al camu camu.

La ruta busca que el visitante se contacte con las comunidades y caseríos ribereños de Yarinacocha, los cuales están involucrados en el proceso del preciado fruto, como 11 de Agosto, a donde arribamos luego de 10 minutos de recorrido por la tranquila cocha. Nos dan la bienvenida, las sonrisas vienen de todos lados, pienso si será un efecto del camu camu, seguramente que sí. El ánimo está al tope y con él a cuestas nos vamos a recorrer una parcela, invitados por un atento poblador.

El calor arrecia. Bienvenido otro vasito más del rico refresco. Este circuito promueve también productos locales que se ofrecen al turista, como el tejido en fibra vegetal (de caña brava) que las mujeres elaboran. Cestos, bolsos, abanicos, sombreros y diversos adornos menores son ofrecidos en la tienda del caserío.

El tiempo corre raudo y debemos cruzar la laguna para ir a San Francisco, quizá la comunidad shipibo-conibo más grande de la zona. Tiene más de cien años de creación política, pero su establecimiento en el lugar es mucho más antiguo. Según los estudiosos, los primeros shipibos se afincaron acá hace unos tres mil años.

Mundo único

Llegamos. Ataviados con sus tradicionales y coloridas vestimentas, los pobladores nos ofrecen productos artesanales diversos. Los motivos que sobresalen en la bisutería y la textilería que nos alcanzan son extraídos de su cosmovisión. Acceden a ella mediante el ritual con la planta de la ayahuasca. “Aquí hay maestros ayahuasqueros que acumulan su sabiduría desde hace cientos de años”, comenta Arturo, mientras aprecio un manto con una simbología extraña, al menos para mí, pero bella, en que se representa precisamente una de esas visiones.

Más allá, en una de las típicas casitas techadas con palma, unas vasijas de arcilla esperan ser decoradas con la singular iconografía geométrica que caracteriza a esta comunidad y cuyos diseños, afirman, no suelen repetirse. Al contemplar y fotografiar estas obras, mi admiración hacia el mundo shipibo-conibo no hace más que acrecentarse.

Retornamos hacia el sur de Yarinacocha. Navegamos media hora hasta San Juan, la comunidad que se jacta de ser la mayor productora de camu camu de toda la selva peruana. Y vaya que lo comprobamos. En San Juan, los pobladores giran sus economías en torno a la cosecha de este fruto y han recibido una serie de capacitaciones para conocer más de él.

“Recibimos la ayuda del Ministerio de Agricultura, ellos y otras instituciones nos han incentivado en el cultivo del camu camu”, afirma Mariluz Pacaya, a quien encontramos en plena cosecha. “Hace siete años que me dedico a cultivar este fruto, y sí, las cosas han mejorado, es muy rentable. Estamos felices”. No hace falta que lo diga, eso se refleja en su amplia sonrisa.

Contemplación

El sol hace rato que se apostó hacia el oeste. Su vespertina luz, de privilegiados tonos, pinta el bosque tropical que rodea la laguna. Van a dar las cuatro y también hace rato que el hambre se apostó en nosotros. El almuerzo, generoso, ofrecido en el Sachamama Ecolodge, es un festín de delicias.

Nuestro paladar se deleita: hay ensalada de chonta, tiradito de doncella, chicharrón de paiche y un enrollado de pollo. Todos estos manjares tienen como denominador común que han sido preparados con una magistral salsa elaborada con camu camu. Sin duda, el broche de oro perfecto para concluir esta travesía.

Llega el atardecer y, desde el malecón, solo queda contemplar cómo Yarinacocha se enciende en amarillos, naranjas y rojos. En lontananza, las embarcaciones siguen navegando sus tranquilas aguas y en el cielo, los nubarrones parecen pinturas. ¿Qué más se puede pedir?

Visitando el lugar

La Ruta del Camu Camu es uno de los tres productos que la Dirección Regional de Turismo (Dircetur) de Ucayali promueve. Los otros dos son Pucallpa, naturaleza y cultura milenaria, y Padre Abad y su cordillera Azul.

A solo minutos de la plaza de Armas de Pucallpa, está la plaza del reloj público, donde destaca la torre del reloj, con sus vitrales que representan parte de la simbología amazónica.

En Pucallpa visite el Museo Etnográfico William Cameron Townsend, (cuadra 6 del Jr. Zavala) para profundizar en la historia de las culturas amazónicas.

Por la carretera que va a Tingo María, se llega a Aguaytía y su impresionante boquerón del Padre Abad con sus bellas cascadas.

Para llegar a Pucallpa es recomendable viajar en avión. El trayecto tarda 1.15 horas. Por carretera, 20 horas.

Esta es un buena época para viajar, pues las lluvias, que van de noviembre hasta abril, cesan casi por completo. Por precaución lleve ropa impermeable.

(FIN) DOP

Publicado: 15/6/2016