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Conoce el centro que impacta positivamente en la salud mental de Lima norte

Está en Carabayllo y pertenece al Ministerio de Salud

ANDINA/Jhony Laurente

ANDINA/Jhony Laurente

13:31 | Lima, ago. 18.

Por Karina Garay

La vida de Paul Haro Guzmán (43) ha dado un tremendo vuelco en los últimos meses. Ya no se pierde todas las noches en busca de licor, el cual había tomado el control de su vida, generando enorme preocupación y tristeza en sus tres hijas.

Ellas lo alentaban a buscar una salida. Después de dar tumbos por varios lugares, llegó al Centro de Salud Mental Comunitario de Carabayllo, donde está aprendiendo a tener nuevamente el control de su vida, situación que lo llena de enorme orgullo y tranquilidad.

Centro comunitario de Carabayllo

Él sabe que lidiar con una personalidad bipolar no es una tarea fácil, le han explicado que sí se puede y está decidido a conocer las claves para vivir en armonía con esa patología que lo acompañará toda su vida. Sabe que eso no lo “hace anormal”. No es el único que ha empezado a cuidar su salud mental. 

Un centro de salud mental comunitario es como una gran casa, donde se busca que todos se sientan bienvenidos, explica el psiquiatra Jeanrro Aguirre, director del centro de Carabayllo, el cual cumplió el domingo 13 de agosto su segundo aniversario.

Centro Comunitario de Carabayllo

“Cualquiera puede tener un problema de salud mental y tenerlo no significa estar loco o demente. Significa que hemos sido fuertes por mucho tiempo y lamentablemente nuestras defensas han caído, y necesitamos ayuda y hay que buscarla lo más rápido posible, teniendo el buen tino de hacerlo entre personas adecuadas y este centro es un lugar donde hacerlo”, comentó el experto. 

Paul destaca que si los expertos del centro no fueran tan preocupados por seguir su caso, tal vez no habría superado la terrible etapa que vivió hace algunos meses, tras la muerte de sus dos hermanos, la pérdida de su trabajo y su enganche con la bebida, situaciones que dispararon una crisis en su enfermedad. 

No me avergüenzo 

“Aquí nos atienden como reyes”, afirma por su parte Gloria Sánchez (38), madre de la inquieta Itzel, de 16 años. 

Centro comunitario de Carabayllo

“Siempre nos están llamando. Son atentos con las medicinas. Todo lo cubre el SIS. Itzel se ha recuperado bastante. Ella era una niña muy aburrida, no le gustaba nada, impaciente. Le detectaron la enfermedad porque transpiraba mucho. Me dijeron que la llevara a un psicólogo y luego a un psiquiatra. Su diagnóstico fue depresión. Tenía 6 años”, recuerda.

Su enorme sonrisa no se apaga cuando le pregunto a Itzel qué es la depresión. “Es sentirse entusiasmada en un momento y después deprimida. Sentir que el mundo se cae, que nadie te quiere, que si murieras todo sería mejor. Son sentimientos que te afectan hasta físicamente porque te cansas más. Mentalmente te destruye, te mata. Yo me quería morir por cosas mínimas. Pensándolo, ahora, es ilógico”.

Sobre su enfermedad, afirma que es parte de ella y que no tiene por qué esconderla. “La mayoría de las personas no están informadas y piensa que estoy loca. Me siento orgullosa de ir al psicólogo y al psiquiatra, porque hay mucha gente que lo necesita y no va”, manifiesta segura. 

Derribando estigmas 

El doctor Aguirre explica que la salud mental tiene varias aristas: las propias vivencias personales, la parte genética, la parte familiar y el entorno social. Todo influye para que esta se encuentre en buen o mal estado.

Parte de nuestra tarea es borrar el estigma. Hacer entender a todos que quien viene a un centro de salud mental no está loco. Más bien busca una solución a la ansiedad, a la depresión, al trastorno bipolar, a los trastornos psicóticos que son patologías como cualquier otra, solo que estas patologías afectan el funcionamiento interno y esa anormalidad va a expresarse en el comportamiento. Entonces la persona va a estar muy triste o muy alegre, va a tener alteraciones en la percepción. Se cree que eso no es algo médico, pero son patologías que tienen un tratamiento y las personas pueden hacer su vida normal”, comentó. 

En el Centro de Salud Mental de Carabayllo, que en el primer semestre de este año ha realizado más 31,376 atenciones, se hacen intervenciones psicoterapéuticas, terapia ocupacional, de lenguaje, actividades intra y extramurales, como desarrollar un biohuerto, practicar tai chi, ir al cine o de paseo en grupo para ver la integración en sociedad de pacientes con patologías complejas. Paul e Itzel son algunas pruebas vivientes de que recuperar el equilibrio resulta posible.

Carabayllo

“Vamos a los hogares” 

Rosario Chávez, trabajadora social del centro, comenta que realizan también visitas domiciliarias, como en el caso de Gastón (36), quien presenta esquizofrenia, además de convulsiones Él está al cuidado de su madre, Alicia Orihuela (70), quien entre lágrimas rememora todo lo sufrido hasta llegar al centro de salud mental, donde los expertos han logrado que Gastón “esté tranquilo. Ahora toma sus pastillas y se cae menos”. 

Carabayllo

El grupo multisectorial que hace la visita a domicilio cuenta con el apoyo de la municipalidad de Carabayllo, que les habilita una movilidad para dicha tarea en el distrito. 

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(FIN) KGR-DOP/RRC

Publicado: 18/8/2017