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Cómo hicieron 50 alumnos de una promoción para ingresar a San Marcos [video]

Alumnos del colegio Juan Pablo Peregrino fueron admitidos en reciente examen de admisión

El colegio Juan Pablo Peregrino, en el distrito de Carabayllo, logró que 50 de sus alumnos ingresen a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) en el reciente examen de admisión de octubre. Foto: ANDINA/Vidal Tarqui.

El colegio Juan Pablo Peregrino, en el distrito de Carabayllo, logró que 50 de sus alumnos ingresen a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) en el reciente examen de admisión de octubre. Foto: ANDINA/Vidal Tarqui.

11:30 | Lima, nov. 2.

Sacrificaron horas de sueño, reuniones familiares, salidas con los amigos y hasta la práctica de algún pasatiempo. Pero ese esfuerzo valió la pena porque ahora ya están dentro la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Se trata de 50 escolares de quinto de secundaria del colegio Juan Pablo Peregrino, en Carabayllo, Lima norte. Por quinto año consecutivo, los estudiantes de una misma promoción -esta vez más numerosa- de este plantel cumplen el desafío de convertirse en "cachimbos" desde el colegio. ¿Cómo lo hicieron?

El coordinador del área de Ciencias en el nivel secundario, Paolo Somocurcio, explicó a la agencia Andina que es un trabajo conjunto entre los docentes, tutores, padres de familia y el empeño diario de los propios estudiantes.


Destacó que normalmente ingresaban más de 20 estudiantes por año, pero, destaca, esta vez han sido 50 estudiantes de dos promociones de quinto de secundaria. Una cifra mayor pese al retroceso que ha significado la pandemia en la educación básica en general.

Para alcanzar esta meta, los docentes utilizan el método peregrino, un sistema innovador donde el estudiante empieza su preparación académica desde el 1° de secundaria junto con diversos talleres que velan por su desarrollo psicológico y emocional del educando.

“Desde 1° de secundaria los vamos formando. Les damos los primeros pasos del conocimiento preuniversitario en base a una educación académica integral, además de los diversos talleres que se les brinda como son la semana de la ciencia, inglés y literatura”, afirmó.


La exigencia académica es fuerte y, pese a ello, los estudiantes se han logrado adaptar al doble horario de estudios que va de lunes a viernes de 7:20 a.m. hasta las 2 p.m. y luego de 3:30 a 6:30 p.m.

De acuerdo con el coordinador, por la tarde los docentes refuerzan los temas que se dictaron durante la mañana y se resuelven todas las dudas o preguntas de los escolares. Los domingos también son utilizados para la realización de seminarios, sobre todo, de los cursos de física y química que suelen necesitar más tiempo para su enseñanza.

Si algún estudiante tiene dificultades con algunas materias o necesitan nivelarse, la institución les ofrece asesorías personalizadas para que en poco tiempo se encuentren al mismo nivel que sus otros compañeros.

“Tenemos nuestras clases de asesoría y nivelación para los alumnos que necesitan un trabajo adicional o quienes no van al mismo ritmo de estudios. Esto se realiza por la tarde con clases personalizadas y en pequeños grupos a fin de nivelarlos y luego juntarlos con sus demás compañeros, y de esa forma, estar mejor encaminados”, añadió.

Somocurcio refirió que, en sus 26 años de enseñanza, el colegio Juan Pablo Peregrino está logrando consolidarse como una de las instituciones educativas que más ingresantes tiene a las universidades nacionales, especialmente a San Marcos, UNI, y Callao, meta que el plantel se impuso hace 12 años atrás para que los padres no gasten en academias preuniversitarias ni universidades privadas. 

“Nuestros estudiantes se preparan exclusivamente en el colegio; no necesitan pasar por una academia para poder ingresar a la universidad porque aquí se les imparte todo lo que necesitan saber. Por eso tenemos estos ingresos masivos y a gran escala que ningún otro colegio lo tiene”, aseguró.


La próxima meta para el colegio Juan Pablo Peregrino es que en el 2023 ingresen tres promociones a la Universidad de San Marcos para vencer su propia valla de este año que fueron 50 escolares.

Los cachimbos


Rafael Ricaldi Tandaypan, un joven de 15 años que ocupó el primer puesto en la carrera de Ingeniería Geográfica en San Marcos, comentó que todos los sacrificios realizados para lograr ingresar a San Marcos, como las horas de viaje para llegar a su colegio muy temprano, valieron la pena y que éste es solo el primer gran paso para empezar a cumplir sus sueños de ser un gran profesional que aporte al país.


“Ha sido un sacrificio muy duro para mí porque es una hora de viaje desde mi casa, en el Cercado de Lima, hasta Carabayllo. Mis padres no querían que viniera a este colegio porque el sacrificio era demasiado, pero yo insistí y aceptaron y me apoyaron en todo momento. Para mí, el colegio tiene el método de estudio que necesitaba y, gracias a sus enseñanzas, he logrado el primer puesto”, indicó orgulloso.

Rafael revela que, dentro de diez años, se ve como un gran ingeniero que contribuya a la sociedad peruana y, por qué no, con una segunda carrera que complemente sus estudios. 

Sandra Rojas, de 16 años, ingresó a la carrera de Ciencias Políticas. Mencionó que la metodología que utilizó para afianzar sus conocimientos fue hacer muchos apuntes en su cuaderno de trabajo y buscar la ayuda de sus profesores cuando no entendía bien alguna materia o recurrir a internet para consultar una información específica. 


“Yo repasaba por mi cuenta los cursos que habíamos hecho durante el día. Los domingos también estudiaba, pero lo hacía por la tarde porque la mañana era para mí”, agregó. 

Por su parte, Fernando Huarachi Fuentes (16) ingresó en el segundo puesto en Gestión Tributaria a la Decana de América con la consigna de convertirse, en el futuro, en un experto en temas administrativos y de impuestos que contribuyan al desarrollo del Perú.

En su caso, recién ingresó este año al Juan Pablo Peregrino para terminar 5° año de secundaria. Reconoció que adaptarse a los horarios de clases y a la exigencia de los profesores fue lo más difícil; sin embargo, en un par de meses ya estaba al ritmo de los estudios.

“Lo que más me chocó fue que tenía que estar en el colegio a las 7:20 de la mañana y quedarme hasta las 6:30 de la tarde. Después de un mes me pude adaptar al cambio. Me costó, pero lo logré porque tenía mis metas claras. Además, sacrifiqué muchas salidas con mi familia porque ellos trabajan todo el día y yo llegaba en la noche del colegio y prácticamente no los veía. Solo el domingo aprovechaba para descansar y pasar tiempo con ellos”, puntualizó.

Hace tres años, Yanela Valenza Saico se planteó la meta de estudiar Ingeniería Civil en San Marcos y hoy su sueño se ha hecho realidad al haber ingresado a esta carrera en el tercer puesto, lo cual llena de orgullo a toda su familia que le brindó siempre el apoyo que necesitaba.


Con apenas 16 años, refiere que escogió esa profesión porque siempre le ha gustado todo lo relacionado con las edificaciones y considera que en el Perú es importante mejorar las construcciones o infraestructuras para el progreso y bienestar de los pueblos.


En el futuro, además de ejercer su carrera, también quiere estudiar Arquitectura como segunda profesión porque dice que un profesional siempre debe seguir estudiando y capacitándose en la vida.


Los padres de Yanela se encuentran felices por el ingreso a la universidad de su hija y por el esfuerzo que pone en cada meta que se propone.

“Mi familia está muy feliz y yo también me siento feliz de que me apoyen. Valió completamente la pena todos los sacrificios y, si quiero seguir superándome, debo seguir esforzándome para lograrlo”, aseguró con la ilusión en sus ojos.


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(FIN) ICI/RRC
JRA

Publicado: 2/11/2022