16:30 | Trujillo, mar. 29.
El sol cae con fuerza sobre la arena, pero nadie se detiene. Con guantes, palas y bolsas en mano, más de una veintena de voluntarios avanzan entre montículos de desmonte y residuos que, por años, fueron ganando terreno en los alrededores de complejo arqueológico Chan Chan, ubicado en la región La Libertad.
Durante dos jornadas intensas, los días 26 y 27, universitarios, escolares y profesionales decidieron cambiar la rutina por una causa común: devolverle al entorno de este sitio milenario parte del respeto que merece.
El tramo entre los distritos trujillanos Huanchaco y Víctor Larco evidenciaba el impacto del abandono, con acumulación de basura y escombros que alteraban el paisaje y amenazaban su conservación.
A medida que avanzaban las horas, el esfuerzo colectivo empezó a notarse. Donde antes había desperdicios, comenzaban a abrirse espacios limpios. A la par del trabajo manual, el rugido de dos cargadores frontales y el ir y venir de volquetes marcaban el ritmo de una intervención que combinó voluntad ciudadana y apoyo institucional.

La jornada fue respaldada por la Subgerencia de Ambiente de la Municipalidad de Huanchaco, pero tuvo en los voluntarios su principal motor. Jóvenes estudiantes, vecinos y profesionales dejaron de lado sus actividades cotidianas para asumir un rol activo en la defensa del patrimonio.

Destacan apoyo
Desde la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad, su titular, Christian Arbaiza Mendoza, destacó el valor de estas acciones que, más allá de la limpieza, buscan generar conciencia sobre la importancia de preservar un legado reconocido a nivel mundial.
Y es que Chan Chan, testigo silencioso de la historia prehispánica, enfrenta hoy desafíos que no solo dependen de intervenciones técnicas, sino también del compromiso ciudadano. En esa línea, el arqueólogo residente Juan Vilela, supervisó los trabajos, convencido de que cada esfuerzo suma en la recuperación de estos espacios.
Al finalizar la jornada, el cansancio era evidente, pero también la satisfacción, porque más allá de los residuos retirados, lo que quedó fue un mensaje claro: la protección del patrimonio también empieza con pequeñas acciones, con decisiones individuales que, juntas, pueden cambiar el destino de lugares que guardan siglos de historia.
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(FIN) LPZ/TMC
Publicado: 29/3/2026