Bebé que luchó por su vida en UCI vuelve 25 años después para internado de medicina

Sebastián Oliva Marín y su hermosa historia en el Hospital Rebagliati de EsSalud

“Decidí estudiar medicina para saber qué hacer cuando un paciente realmente lo necesita. Salvar una vida en el momento exacto es uno de los retos más grandes y mi forma de retribuir la ayuda recibida”, afirmó Sebastián Oliva. Foto: ANDINA/Difusión

“Decidí estudiar medicina para saber qué hacer cuando un paciente realmente lo necesita. Salvar una vida en el momento exacto es uno de los retos más grandes y mi forma de retribuir la ayuda recibida”, afirmó Sebastián Oliva. Foto: ANDINA/Difusión

11:04 | Lima, may. 27.

Veinticinco años después de haber llegado al mundo aferrado a la vida dentro de una incubadora, Sebastián Oliva Marín volvió al lugar donde empezó su historia. Esta vez no lo hizo como aquel bebé prematuro de apenas 1.300 gramos que luchaba por sobrevivir en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCI Neonatal) del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, sino con una bata blanca sobre los hombros y un estetoscopio en las manos.


En agosto de 2001, su nacimiento obligó a los médicos a actuar de emergencia. Su madre había desarrollado un cuadro severo de preeclampsia y el parto tuvo que adelantarse cuando apenas llevaba siete meses de gestación. Los primeros días de Sebastián transcurrieron rodeados de cables, monitores y el sonido persistente de las máquinas que vigilaban cada uno de sus signos vitales.

Durante semanas permaneció internado bajo cuidados intensivos y monitoreo constante. Su familia aprendió entonces a medir el tiempo de otra manera: por cada gramo ganado, por cada noche sin sobresaltos, por cada pequeño avance que lo acercara a salir de la incubadora. Recién en octubre de ese año pudo dejar el hospital.




Durante su infancia, las secuelas respiratorias de su prematuridad lo obligaron a regresar al hospital en múltiples oportunidades. Estas experiencias hospitalarias despertaron en él su temprana vocación por la medicina.


Actualmente, con 25 años, el futuro médico rota por el Servicio de Pediatría y Neonatología del Rebagliati, es decir por los mismos pasillos donde los médicos y enfermeras cuidaron de él cuando aún no podía respirar por sí solo. Allí compaña la atención médica y comparte su testimonio con padres que atraviesan la incertidumbre de tener un hijo prematuro.

"Es mi forma de retribuir la ayuda que recibí"


“Decidí estudiar medicina para saber qué hacer cuando un paciente realmente lo necesita. Salvar una vida en el momento exacto es uno de los retos más grandes y mi forma de retribuir la ayuda recibida, afirmó Oliva Marín.

Con todo el personal del Servicio de Neonatología

Por su parte, la doctora Ofelia León Muñoz, jefa del Servicio de Neonatología del Hospital Rebagliati, destacó el impacto a largo plazo de la medicina neonatal. Los bebés prematuros enfrentan riesgos severos como hemorragias cerebrales, infecciones y complicaciones respiratorias.


“En Neonatología no solo medimos el éxito con el alta, sino con el impacto en el futuro. Sebastián es un testimonio de vida que nos llena de orgullo”, enfatizó la especialista.

León Muñoz señala que los bebés prematuros enfrentan múltiples riesgos, como hemorragias cerebrales, infecciones severas, complicaciones respiratorias y problemas intestinales, por lo que requieren seguimiento médico especializado incluso después del alta hospitalaria.

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(FIN) NDP/LIT


Publicado: 27/5/2026