Atentado cultural en Trujillo: confirman la destrucción total del geoglifo Triple Espiral

Presuntos invasores de la zona arqueológica Quebrada Santo Domingo serían los responsables de este daño irreparable

Triple Espiral era un símbolo prehispánico de más de mil años de antigüedad ubicado en la zona arqueológica Quebrada Santo Domingo. Este histórico geoglifo fue destruido por presuntos invasores del sitio arqueológico. ANDINA/Difusión

Triple Espiral era un símbolo prehispánico de más de mil años de antigüedad ubicado en la zona arqueológica Quebrada Santo Domingo. Este histórico geoglifo fue destruido por presuntos invasores del sitio arqueológico. ANDINA/Difusión

07:59 | Lima, jun. 15.

Un daño irreparable contra el patrimonio cultural de la nación se ha consumado en la región La Libertad. Agentes de la Comisaría de Laredo y representantes de la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad constataron la destrucción total del geoglifo Triple Espiral, un símbolo prehispánico con más de mil años de antigüedad ubicado en la zona arqueológica Quebrada Santo Domingo, en el distrito de Laredo, Provincia de Trujillo.

Según el Acta de Constatación Policial, la emblemática estructura de líneas continuas, que medía 15 metros de largo y estaba asociada a rituales ancestrales del agua, fue borrada por completo. En su lugar, las autoridades hallaron un área de 21 metros de largo por seis de ancho de tierra removida manualmente.


Campamento clandestino


A solo 100 metros del geoglifo destruido, las fuerzas del orden descubrieron un campamento rústico que evidenciaba una ocupación reciente. La instalación contaba con una estructura de madera techada con una manta celeste, cuatro colchones, una cocina de tres hornillas con su respectivo balón de gas, mesas, bancos de plástico, menaje y provisiones de alimentos como arroz, huevos y aceite.


También se hallaron dos carpas, una bicicleta y latas de pintura en aerosol. Debido a que no se encontró a ninguna persona en el lugar, la policía no descarta que los ocupantes hayan sido alertados de la presencia oficial y huyeran minutos antes, por lo que el personal de la Dirección Desconcentrada de Cultura trasladó los bienes incautados a otra zona para proceder a su destrucción e incineración.

Antecedentes de desalojo y vehículos de alta gama


Esta es la segunda vez en menos de una semana que las autoridades ejecutan un operativo en la zona. La Policía Nacional y el sector Cultura ya habían destruido dos casetas ilegales construidas a pocos metros del geoglifo.

En aquella primera intervención, se intervino una camioneta de alta gama con placa BDL-868, de propiedad de Cristian André Rejano Ayala según los registros de la Sunarp.


En ese momento, los invasores intentaron frenar el desalojo mostrando un presunto certificado de posesión emitido el 16 de junio de 2005 por la Municipalidad Distrital de Laredo, el cual reconoce como supuesto propietario de 100 hectáreas a Manuel Francisco Sánchez Ávalos, un hombre de 73 años natural de Santiago de Chuco que argumenta haber adquirido el predio en abril de 1980 mediante un certificado del extinto “Organismo de Desarrollo de la Libertad de la Dirección Regional de Agricultura y Alimentación”.

Denuncias cruzadas y sospechas de las autoridades


Lejos de retroceder, tras el desalojo previo, Sánchez Ávalos interpuso una denuncia penal contra la representante legal de la Dirección Desconcentrada de Cultura por el presunto delito de daños materiales, quejándose por la destrucción de sus casetas.

Para las autoridades, esto demuestra que los traficantes de terrenos cuentan con respaldo legal orientado a fabricar documentación que carecería de validez para apropiarse de áreas intangibles y de propiedad del Estado.


Por la secuencia de los hechos, las investigaciones apuntan a Manuel Francisco Sánchez Ávalos como el principal sospechoso detrás de la destrucción manual de la Triple Espiral, presuntamente en represalia por el primer desalojo.

Historia de un patrimonio constantemente amenazado


La historia de desprotección de este patrimonio se remonta al año 2001, cuando la Quebrada Santo Domingo fue declarada Zona Arqueológica Intangible por el entonces Instituto Nacional de Cultura. Sin embargo, esto no impidió que en el año 2015 un grupo de invasores destruyera el geoglifo con maquinaria pesada, obligando al Estado a invertir cuantiosos recursos y a convocar al reconocido restaurador de las Líneas de Nazca, Johnny Isla, para lograr su reconstrucción.


Años después, este geoglifo ha vuelto a ser destruido por traficantes de terrenos que se apoderan de estas zonas protegidas para luego venderlas mediante engaños a ciudadanos sin vivienda, por lo que se espera que las autoridades culturales emitan pronto un pronunciamiento técnico y detallen las acciones legales penales que se interpondrán.

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(FIN) LPZ/MAO
JRA

Publicado: 15/6/2026