Escribe: José Vadillo VilaCuando escuchamos sobre “niños héroes”, en el Perú lo asociamos a la memoria de Manuel Bonilla. Este alumno del colegio Guadalupe, tomó las armas durante la batalla de Miraflores (15 de enero de 1881) y falleció producto de una explosión. Otro héroe del mismo hecho bélico, de pantalones cortos y solo 13 años de edad, fue Alejandro Tirado: su madre encontraría su cuerpo con el fusil en las manos.
Pero el número de niños héroes es mayor. El historiador Carlos Rojas Feria ha dado con los legajos de por lo menos cinco niños de 11 años de edad quienes participaron tanto en el proceso de la independencia, en las campañas de los puertos intermedios, así como en las batallas de Junín y Ayacucho. Entre ellos figuran Toribio Abelo y Toribio Barrantes. O Higinio Abanto, quien tenía 11 cuando fue incorporado como el integrante más joven del regimiento Húsares de Junín.
En el combate del 2 de mayo de 1866, Enrique Delhorme, de solo 7 años, salvó la vida de sus compañeros al neutralizar la bomba enemiga.
Guerras y más
Rojas Feria presenta en la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima 2026) su libro de historieta documental Niños héroes. La infancia en la historia épica del Perú donde no solo indaga sobre los niños que fallecieron en combate, sino también sobre aquellos futuros héroes y figuras importantes del país, quienes vivieron su niñez en medio de las diferentes guerras.
Entre los niños testigos figura el poeta José Santos Chocano, quien a los 8 años vio a su papá vistiéndose para ir a defender Lima y también recordaría la capital durante la ocupación chilena. O el historiador Jorge Basadre, el cual, de niño, vivió la ocupación de Tacna y estudiaba en un colegio clandestino las páginas de la Historia del Perú.
Como parte de su serie de libros de historieta documental, en Niños héroes Carlos Rojas Feria no se enfoca en forma exclusiva en la heroicidad del aspecto militar, hace referencia también a hechos civiles: Alejandro Sánchez Arteaga, en 1951, salvó la vida a dos niños en un incendio en el distrito La Victoria. Un busto en parque Cánepa recuerda este acto de este chico de 14 años.
Guerra del Pacífico
Durante la Guerra del Pacífico (1879-1883) sabemos de la participación de niños héroes por los menos en dos episodios decisivos: la mencionada batalla de Miraflores y el combate naval de Angamos (8 de octubre de 1879).
En esta última chicos de 12, 14 años participaron como grumetes, como estudiantes de Guardia Marina, ya que desde los 8 años los chicos estudiaban en la Escuela Naval Preparatoria, que los preparaba para la Escuela Naval y les tocó el momento de la guerra.
En el monitor Huáscar hubo presencia de chicos de 12, 13, 14 años. Juan de Arona inmortalizó su valentía en el poema “A los niños del Huáscar”. “Estos niños y adolescentes participaron en el combate de Angamos. Escribieron cartas a sus padres contándoles sobre el combate y la inmensa pena que sintieron por la muerte de su comandante. Es muy motivo”, explica el historiador. Fue tal su patriotismo, que después de la campaña naval, ellos se sumarían a la defensa de Lima.
Otro dato que ofrece en su libro es la presencia de niños y adolescentes de todas partes del país en la batalla de Miraflores. Vienen chicos de Ancash, Chachapoyas, que se suman a los chicos de Lima y el Callao. Ellos llegan a los regimientos enrolados junto a sus padres, tras el llamado de Nicolás de Piedra a defender la capital.
Cabitos y tamborileros
“Existe presencia de niños en todas las campañas. En la batalla de Tarapacá (1879), por ejemplo, están ‘Los Cabitos’. Eran chicos, también de 12, 14 años, que hacían carrera militar y ni bien se inicia la guerra los envían al enfrente”, recuerda el historiador limeño. Y en la Batalla del Alto de la Alianza (1880), uno de los héroes es el niño ayacuchano Esteban Gómez, murió vivando al país y rodeado de los enemigos.
Carlos Rojas Feria explica que la principal misión en la guerra de los niños era la de ser tamborileros. Es decir, marcando el paso de la soldadesca con las bandas de músicos.
Las páginas ilustradas del libro también le permiten al autor hacer un resumen sobre la historia de la infancia, desde tiempos en que se les consideraba homúnculos hasta que pensadores como Rousseau lucharon para que se reconozca a la infancia como una etapa diferente de la vida distinta a la adultez, y dándole importancia al juego.
“Pero en el siglo XIX aún hay niños que trabajan en fábricas. Ellos son héroes a su manera, porque ellos sobreviven también a, digamos, a las vicisitudes. Este tipo de personajes aparecen en la literatura en las historias de Charles Dickens o Mark Twain”, explica Carlos Rojas Feria.
Regularizar la presencia de menores
La presencia de los menores de edad va poco a poco regularizándose y desapareciendo en los ejércitos, a la par que las fuerzas militares se profesionalizan.
Entre los niños que participaron en los conflictos y sobrevivieron, figura el abuelo del expresidente de la República, Francisco Sagasti, quien participó en todas las campañas de la Guerra del Pacífico.
“Estamos rescatando el papel de estos niños gracias al trabajo de investigadores como el historiador militar Guillermo Campos, quien ha ido recopilando documentos en el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú. Estos niños merecen tener unas líneas en las páginas de la Historia del Perú”, finaliza.
(FIN) JVV/JVV
Publicado: 25/7/2026